Superhéroes de montaña
¿Quién puede más? ¿Superman o Spiderman? El ganador de la temporada ante esta pregunta infantil es el hombre araña, que para eso estrena nueva película dentro de unos meses mientras el pobre de Superman, como Hollywood no fichó a Gracita Morales para el papel de Lois Lane, ya no lo echan ni en ‘Cine de Barrio’. Pero si el terreno de competición fuese la montaña y no las taquillas cinematográficas, la cuestión cambiaría. Es obvio que Superman tardaría menos que Spiderman si se plantease hacer cumbre en los 14 ochomiles. Para un alienígena como él, que tiene su campo base en el polo y asciende a la estratosfera día sí día no, la aclimatación y el frío no serían ningún problema. Seguro que subía sin oxígeno ni nada.
En cambio, en un big wall en Patagonia o en una pared de hielo el resultado no sería el mismo. A Spiderman no le hacen falta cuerdas para enfrentarse al muro más complicado y si consideramos que volar es, a efectos de superhéroes, como subir en ascensor –y eso es trampa– ya me dirán cómo iba a trepar Superman por una pared sin engancharse la capa en algún sitio. El hombre araña tampoco necesita magnesio y a más de un escalador le gustaría contar con un sentido arácnido que le avisase cuando una roca un metro por encima de su cabeza está a punto de caer.
Dejando de lado a los superhéroes de ficción, si nos quedamos con los héroes de carne y hueso, el mundo de la montaña tiene su clasificación igual de difícil. ¿Quién puede más? ¿Messner o Hillary? ¿Babanov o Jasper? ¿Oiarzabal o Moro? ¿Eneko o Iker? ¿Josune o Ramón Julián? En el montañismo de poco valen los cronómetros y las cintas métricas. No hay dos cumbres iguales y ni siquiera el Everest es el mismo cada día, pues las condiciones cambian. En la escalada, aunque los grados de dificultad sirvan para conocer más o menos qué retos podemos asumir y se organicen competiciones de velocidad y dificultad, tampoco hay un canon olímpico con el que medir quién es el mejor y establecer marcas.
Algunos montañeros sufrirían un serio accidente si se cayesen desde lo más alto de su ego. Otros son modestos como un actor de reparto. Pero, por muy bueno que sea un alpinista, por grandes que sean sus logros, en esta aventura hay siempre un único ganador y los humanos sólo pueden aspirar al empate. ¿Quién puede más? La montaña; siempre la montaña.
A todo esto, ya está a la venta el número 2 de Campo Base.