Tensión entre De la Vega y Rubalcaba
Arsenio Escolar
Las victorias unen (a Rajoy, hasta con Mayor y con Aguirre, anoche en el balcón de la calle Génova) y las derrotas dividen, desunen, enfrentan.
Ayer no fue el mejor día de la relación entre la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, y el ministro del Interior y eterno aspirante a vicepresidente, Alfredo Pérez Rubalcaba.
Durante la tarde, en el Palacio de Congresos de Madrid, sede central del seguimiento oficial de la jornada electoral, una mujer del equipo de la vicepresidenta -Nieves Goicoechea, secretaria de Estado de Comunicación- y un hombre del equipo del ministro -Justo Zambrana, subsecretario de Interior- ya tuvieron algún desencuentro, algunos problemillas de celos y de competencias.
Por la noche, cuando salieron juntos De la Vega y Rubalcaba, las diferencias entre esos dos pesos pesados del Ejecutivo se plasmaron en una comparecencia en la que ella estuvo insólitamente confusa y él estuvo insólitamente callado, no se sabe si por despecho o por orden expresa.