Tercer día de ira azul
Javier Vizcaíno
Checa, akelarre, guerracivilistas. Y vuelta a empezar: checa, akelarre, guerraciv… Tres días llevan así los amanuenses de la diestra, amancebados con su rentable pesadilla favorita, la de la España partida en dos porque el rojerío mamón no saluda al campeón. Desde El Mundo, Salvador Sostres traduce el exabrupto: “El gran drama de la izquierda es que no sabe perder”. Por si no se ha entendido, en el mismo periódico el camaleón Raúl del Pozo advierte a los revoltosos que como sigan resistiéndose a morder el polvo de las cunetas, el segundo castigo puede ser peor: “Ya no hay peligro de una derecha centuriona o levítica, pero mejor no encabronen a sus cachorros, que pueden acabar dando con la maza a los maceros. No saquen a la calle trapos rojos, que cuando la derecha embiste hay que coger el olivo”. El que avisa no es traidor, ¿no?