Tribunal en precario y disfunción constitucional
Fernando Garea
¿Cómo gestionar la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña? Esa es la pregunta del millón para unos cuantos meses. Ya no vale el lamento, pero la situación ha dejado al descubierto un agujero institucional y constitucional: un tribunal puede anular artículos refrendados por los ciudadanos, tras ser aprobados por sus representantes en las Cortes y en el Parlamento catalán.
El procedimiento está establecido para este caso, pero ha hecho aflorar las opiniones de quienes creen que el recurso previo de inconstitucionalidad debería haberse mantenido para normas que se sometan a referéndum, es decir, para estatutos.Todo se complica más si se tiene en cuenta que, por responsabilidad del PSOE y el PP, el tribunal que decida tendrá desde hace dos años a un tercio de sus miembros, incluida la presidenta, en situación precaria. Es decir, debían haber sido sustituidos hace dos años.