Victoria inmerecida, derrota merecida
Suso de Toro
(...) Sin duda, el bipartito hizo una buena gestión en determinadas áreas, incluso obtuvo buenos resultados económicos y una mejora de la cobertura social, pero no supo hacerlo visible y, en cambio, dejó al descubierto sus debilidades. Como si la vieja política, el fraguismo, fuese un gas que flotase en despachos y autos oficiales, impregnase las moquetas y se apoderase de sus sucesores en la Xunta. En estos años hemos visto demasiado continuismo y poco cambio. Y las bases sociales, allá lejos. La pérdida de votos es insignificante comparada con la destrucción de la ilusión y la esperanza de la ciudadanía que los votó para echar a andar otra Galicia.
Lo que aumentó la distancia y multiplicó el enfado fue un fenómeno nuevo en Galicia, el papel jugado por la prensa. Se puede decir que una cabecera gallega y otra madrileña condujeron la campaña electoral hasta este resultado. Las insidias, las mentiras, el insulto, la destrucción de la fama personal han sido las armas para conquistar una Xunta que otros no supieron defender. Este PP, vaciado de contenido político gallego, sometido a las estrategias de la calle de Génova, obtuvo una victoria inmerecida, pero el PSdeG y el BNG tuvieron una derrota ganada. Aunque una derrota así la paga el conjunto de la sociedad, condenada a no tener verdaderas oportunidades de alternancia.