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La Comisión de Ética de Euskadi, casi sin actividad: “Los altos cargos tenemos muy interiorizado el código de conducta”

Con la excepción de 2020, el año en que la COVID-19 detuvo muchas actividades, 2025 fue el ejercicio en que la Comisión de Ética del Gobierno vasco, puesta en marcha en 2013 para analizar posibles vulneraciones del código ético y de conducta que han de suscribir los altos cargos, tuvo menos actividad. Únicamente emitió dos resoluciones, la última de ellas sobre Osalan. En lo que va de 2026 tampoco consta que haya habido movimientos.

El pasado miércoles, la consejera María Ubarretxena, que es la presidenta de este foro con cinco integrantes, tres de ellos cargos políticos y dos expertos externos, presentó en el Parlamento Vasco la memoria de actividades de la comisión en 2025. Es un documento de cinco folios que se puede leer aquí. Nada tiene que ver con la primera, que vio la luz en 2014 y que era un documento maquetado de 68 páginas que se presentaba incluso en rueda de prensa.

Desde la oposición, EH Bildu y PP coincidieron en resaltar lo llamativo de la escasa actividad de este organismo. En 2023, por ejemplo, abordó catorce asuntos. Para Lamia Arcas, de la coalición abertzale, hay cierta “decadencia”. Para Ainhoa Domaica, del PP, “llama la atención” la escasa actividad dado el “gran volumen” de organismos y altos cargos sujetos a estas normas de conducta.

Ubarretxena, acompañada del viceconsejero Xabier Ochandiano, a su vez secretario de la Comisión de Ética, ironizó que se critica al Gobierno porque hay pocos casos lo mismo que se le criticaría si hay muchos. Ochandiano agregó que responde a lo que tiene que responder y que lo hace siempre “en tiempo y forma”.

A juicio de Ubarretxena, que las denuncias vayan en descenso puede significar que los altos cargos van asumiendo las pautas éticas de funcionamiento y que no es necesario reprenderles, argumentó. “Los cargos tenemos muy interiorizada la ética”, sentenció. “Cuantitativamente breve, institucionalmente relevante”, señaló también sobre la memoria. E insistió en la idea de que todos los acuerdos son adoptados por unanimidad, de modo que los expertos externos coinciden con el sentir de la parte política cuando se trata de emitir un dictamen.

EH Bildu no salió muy satisfecha de las explicaciones de Ubarretxena. Comparó la actividad de la Comisión de Ética vasca con la catalana o andaluza, o incluso con la de Irlanda, y consideró que la local sale perdiendo. Entiende que ha de pasar de ser un órgano “reactivo” para ser más “proactivo”. En el pasado, la formación abertzale rebautizó al organismo como “Comisión de Estética” porque muy pocas veces ha emitido un dictamen crítico con las actuaciones de los altos cargos.

El debate parlamentario estuvo entrelazado con la reciente aprobación de la ley vasca de transparencia. Euskadi es la última comunidad autónoma con un texto de esas características pero tanto Ubarretxena como el representante del PNV, Jon Andoni Atutxa, insistieron en que el Gobierno vasco es “pionero” en estos temas. El socio, el PSE-EE, apuntó que Euskadi tiene un “sólido corpus normativo” en lo tocante a buen gobierno y transparencia.