El Gobierno vasco niega problemas de seguridad en una línea de mercancías abandonada y con residuos en Barakaldo
El Gobierno vasco sostiene que las vías de la línea férrea de mercancías Burtzeña-Irauregi, en el término municipal de Barakaldo, no suponen “ningún problema de seguridad” para las personas que residen en el entorno. Se admite que, “de forma periódica”, aparecen residuos sólidos, pero se asegura que su presencia “tampoco conduce a un problema de salud”, pues son “inertes y no restos orgánicos”. En una respuesta parlamentaria de la consejera de Movilidad Sostenible, la socialista Susana García Chueca, se subraya que estos residuos son “ajenos por completo tanto a la operación de transporte como a la explotación y gestión del ferrocarril” y que los han ido “depositando personas que han hecho un uso indebido del dominio ferroviario”. Apunta, además, que la red ferroviaria vasca (ETS) lleva acometiendo desde 2021 “campañas regulares de mantenimiento” que incluyen labores de desbroce, limpieza y tala.
Las vías de este tramo, traspasado a Euskadi en 2019 pero ya durante años sin trayectos de trenes de mercancías, presentan una imagen de abandono. La alcaldesa de Barakaldo, Amaia del Campo (del PNV), se quejó a mediados del mes pasado del “grave deterioro” en el que estaban sumidas las instalaciones, en una situación “deplorable y de abandono absoluto”, y exigió a ETS una intervención urgente. Según plasmó en un escrito remitido a la empresa pública, en las vías se venían detectando “graves deficiencias como cuadros e instalaciones eléctricas desmanteladas, cables tirados a lo largo del recorrido, postes caídos y acumulación de escombros y basura en distintos puntos”.
La propia alcaldesa se acercó a la zona para fotografiarse junto a las vías en una intantánea en la que se pueden apreciar residuos, desde plásticos hasta un electrodoméstico, pasando por otro tipo de escombros. En el escrito dirigido a ETS, Del Campo alertaba de la existencia de agua estancada en varios caños, lo que podría “favorecer la proliferación del moquito tigre y genera problemas de salubridad”. Solicitaba, en esa línea, la retirada inmediata de la basura e información sobre los usos que se pretenden dar en el futuro a la infraestructura. “No podemos permitir que una infraestructura de esta envergadura presente un estado de abandono que genera problemas de seguridad, salubridad y accesibilidad para nuestros vecinos y vecinas”, se quejó.
En la respuesta de la consejera García Chueca, remitida al Parlamento Vasco tras una solicitud de información de Santiago López Céspedes, del PP, se detallan de forma cronológica todas las partidas destinadas al mantenimiento de la infraestructura desde 2021. Suman cerca de 149.000 euros. Cada año se ha procedido a riegos con herbicida en dos campañas, una en primavera y otra en otoño. En 2021, además, se procedió a una retirada de scombros en Lutxana por cerca de 2.000 euros.
Dos años después, en 2023, se retiraron postes de madera y se colocaron “IPN metálicos, por robo de cable, para sostenimiento de las mangueras”. Ese último concepto se repite en marzo de 2024 y también en el mismo mes de 2025. Entre las tres ocasiones, suman más de 20.000 euros. También en marzo de 2024, se dedicaron casi 40.000 euros a la tala de árboles a la entrada de Lutxana. Ya en diciembre, se desbrozó el ramal de Kadagua por 37.391 euros. El último gasto, ya en 2026 y de 36.500 euros, corresponde a la demolición del edificio número 2 de la calle de la Vega de tapia, en Lutxana.
La respuesta también detalla algunas de las actuaciones que se contemplan a corto plazo. En primer lugar, se va a proceder a la “retirada de todo tipo de restos de residuos depositados en la vía, incluyendo la retirada de restos de cables pelados para obtención de cobre de las instalaciones vandalizadas”. También se van a retirar “elementos de señalización dañados por terceras personas y no en uso tales como cuadros y cajas, señales, detectores en vía” y “postes de madera y metálicos con su cableado”. Se contempla también un “desatasco de cunetas y drenajes en la zona de Lutxana”.
Más allá de estas intervenciones, solo se preven aquellas que sean por causas sobrevenidas y el tratamiento periódico semestral con riego herbicida. De cara a la regeneración de la zona, se señala que ya se ha desarrollado una primera fase de lo que será un centro de interpretación del ferrocarril, para el que se ha rehabilitado parte de la antigua estación y su entorno más próximo, incluidos cerramientos, andenes y fachadas. Señala la consejera que el proyecto constructivo de la segunda fase se encuentra en licitación.