El Gobierno vasco pone en marcha un programa para unir vivienda e inserción laboral para colectivos vulnerables

El Gobierno vasco pondrá en marcha un programa para unir vivienda e inserción laboral para colectivos vulnerables. El programa, denominado Etxein, ha sido presentado este lunes por el vicelehendakari y consejero de Economía, Trabajo y Empleo, Mikel Torres, y el consejero de Vivienda y Agenda Urbana, Denis Itxaso, ambos socialistas. En él participan, por un lado, Lanbide, el Servicio Vasco Ee empleo, y, por otro, Alokabide, la agencia pública de alquiler, además de la cooperativa de iniciativa social Agintzari. El objetivo del programa será “conectar la estabilidad residencial con itinerarios personalizados de inclusión sociolaboral para personas que acceden al parque público de alquiler mediante adjudicación directa y se encuentran en situación de especial vulnerabilidad”.

Etxein arrancará este mismo mes de septiembre a modo de proyecto piloto y, hasta diciembre de 2027 realizará de quince a veinte itinerarios personalizados e intensivos en Durangaldea y Arratia, comarcas de Bizkaia, en el que participarán mujeres afectadas por violencia machista en riesgo de exclusión y personas en situación de especial vulnerabilidad afectadas por desahucios de su vivienda habitual que acceden directamente a una vivienda pública de alquiler gestionada por Alokabide.

Con un presupuesto de estimado de 88.725 euros para sus dieciséis meses de desarrollo incluirá, además de itinerarios de empleo personalizados, con orientación y formación laboral, organización de cuidados, prevención del sobreendeudamiento, apoyo sobre derechos y obligaciones como personas arrendatarias y conexión con recursos comunitarios.

Para cada participante se constituirá un equipo de valoración, acompañamiento e intervención con profesionales de la oficina de Lanbide de Durango, Alokabide y Agintzari. Cuando el itinerario lo requiera, podrán incorporarse también los servicios sociales, el sistema de salud u otros recursos especializados. El equipo compartirá el diagnóstico, los objetivos, la intervención y el seguimiento, con una figura profesional estable para evitar duplicidades y respuestas fragmentadas. La idea es una vez evaluado el resultado de proyecto piloto extenderlo a otras comarcas y parques públicos de vivienda.

Torres e Itxaso han anunciado la nueva iniciativa en el marco la presentación del número 109 de la revista 'Ekonomiaz', en el que se analizan perspectivas económicas, sociales y urbanísticas sobre la vivienda, además de la evolución de las necesidades residenciales, la baja elasticidad de la oferta, la presión sobre el alquiler, la financiarización, las viviendas de uso turístico, las cooperativas de cesión de uso, la innovación social y referencias europeas como Viena.

En su intervención en el acto, Torres ha señalado que “la vivienda es ya una variable decisiva para el funcionamiento de la economía”. “Afecta a la capacidad de las familias para consumir y ahorrar, a la movilidad de las personas trabajadoras y a la posibilidad de las empresas de atraer profesionales. Abordarla exige conectar políticas, sumar recursos y actuar con una visión de país sostenida en el tiempo”, ha dicho.

Ha considerado que “la inclusión no puede organizarse en compartimentos estancos”. “Etxein conecta empleo, garantía de ingresos, vivienda y acompañamiento social alrededor de una misma persona. Lanbide aportará el diagnóstico de empleabilidad, la orientación y los recursos formativos y laborales; Alokabide, la detección y el seguimiento de los factores residenciales. Compartir un itinerario permitirá ofrecer una respuesta más eficaz y más humana”, ha añadido.

Por su parte, Itxaso ha subrayado que “la vivienda asequible debe tratarse como una infraestructura estratégica de país”. “Sostiene la cohesión social y la igualdad de oportunidades, pero también la competitividad”, interpreta. Ha indicado que “una vivienda estable puede convertirse en el punto de apoyo desde el que una persona recupere autonomía, reconstruya vínculos y vuelva a acercarse al empleo”. “La llave resuelve una urgencia residencial, pero nuestra responsabilidad pública continúa después de abrir la puerta. Con el acompañamiento adecuado, esa misma llave puede abrir también la puerta del empleo y de una vida autónoma”, ha afirmado.

Según los datos que han aportado los responsables del Gobierno vasco, entre 2015 y 2023, la población de Euskadi creció alrededor de un 1%, mientras que los hogares con necesidad de vivienda aumentaron un 7%. En el mismo periodo, la oferta residencial avanzó aproximadamente un 1% y el incremento acumulado hasta 2025 se situó en torno al 2%. “La formación de hogares, marcada por hogares más pequeños, el envejecimiento, nuevas formas de convivencia y la emancipación juvenil, ha crecido así por encima de la capacidad de respuesta de la oferta”, dicen.

“Cuando la vivienda absorbe una parte creciente de los ingresos, la economía pierde capacidad de consumo y de ahorro. Y cuando una persona rechaza un empleo porque no encuentra una vivienda asequible cerca, o una empresa no logra incorporar talento por el mismo motivo, el problema residencial se convierte también en un problema de productividad, competitividad y futuro”, ha señalado Torres.

En la misma línea Itxaso ha defendido que “una factura residencial desproporcionada funciona como un embargo silencioso sobre la renta disponible”. “Cada euro adicional que se destina al alquiler o a la hipoteca deja de llegar al pequeño comercio, la hostelería, la cultura, la formación o el ahorro. Además, retrasa la emancipación y limita decisiones personales y profesionales. Los hogares son los primeros damnificados, pero el impacto alcanza al conjunto del tejido productivo”, opinan.