Un grupo disidente de la izquierda abertzale vandaliza con pintura sedes de 'El Correo' y la Cadena Ser en Euskadi

Jarki, un grupo político crítico con la izquierda abertzale oficial y disidente de EH Bildu y Sortu, ha atacado en la madrugada de este martes las sedes de 'El Correo' en Vitoria y la Cadena Ser en Donostia. En las pintadas, denuncia al Grupo Vocento (al que pertenece 'El Correo') y a la Cadena Ser como “portavoces del capitalismo y el imperialismo” y “cómplices de la guerra imperialista y la miseria”.

El grupo, nacido en 2017, ha difundido en redes sociales un vídeo que muestra a varias personas encapuchadas ejecutando los actos vandálicos. De fondo, se oye la canción 'Komunikabideak', del grupo Alerta Gorria. El grupo acusa de manipulación a Sud Ouest, Prisa, Vocento y Planeta y sostiene que “impulsan sin disimulo la dictadura de la burguesía”, “construyendo un relato a su medida”. “A través de la mentira y la manipulación informativa, producen noticias que legitiman la actuación del capital y el imperialismo, ocultando el carácter estructural de sus crímenes”, abunda en un comunicado difundido en su página web. Llaman, además, a “romper con el silencio cómplice y la manipulación”.

El alcalde de Donostia, Jon Insausti, ha condenado “profundamente” el vandalismo contra la sede de la Cadena Ser en la ciudad, que ha tildo de “ataque inaceptable contra la libertad de expresión”. “Estas acciones y actitudes no tienen cabida en nuestra ciudad”, ha denunciado en euskera en la rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno Local celebrada este martes. Ha querido transmitir su “apoyo” y su “solidaridad” a todos los trabajadores de la emisora de radio.

El pasado diciembre, la sede de 'El Correo' en Bilbao sufrió otro ataque, en aquella ocasión reivindicado por Ernai, las juventudes de Sortu. Como recogió el propio periódico entonces, les acusaban de ser un “proyecto españolista burgués” que “crimininaliza al movimiento popular, difunde ideas machistas, racistas y tránsfobas y pone la alfombra roja tanto a la extrema derecha como al fascismo”. Les señalaban, además, diciéndoles que no tenían “lugar en Euskal Herria”.