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El trabajo como modo de reinserción en las cárceles vascas: “Rescatamos lo positivo de las personas”

En la actualidad hay 632 internos en las cárceles vascas que participan en los talleres de Aukerak, la entidad autonómica creada para impulsar la inclusión sociolaboral de las personas privadas de libertad a través de formaciones tanto durante el cumplimiento de condena como en su transición a la vida en semilibertad o en la fase final de ejecución penal. Se forman para después trabajar en los talleres que empresas cuentan en las propias cárceles o en las empresas y fundaciones que cuentan con acuerdos con este programa. Se trata de un programa que comenzó tras el traspaso de la competencia de prisiones a Euskadi y, desde entonces, incluye cursos formativos para personas internas distintos para cada una de las cárceles, adecuándose a las peticiones de los mismos internos.

En el caso del centro penitenciario de Zaballa, en Álava, se ofrecen jardinería terapéutica, conducción de carretillas elevadoras, prevención de riesgos laborales, limpieza de superficies y atención sociosanitaria. En el centro penitenciario de Bizkaia, la cárcel de Basauri se ofrecen los mismos cursos, pero en lugar de atención sociosanitaria se incluye un curso de soldadura básica y otro de apoyo a la salud mental. Mientras que en el centro penitenciario de Gipuzkoa, ahora la nueva cárcel de Zubieta, incluye además peluquería. El Plan de Formación 2026-2027 cuenta con una inversión de 223.199 euros para este tipo de actividades. “Además de estos cursos tenemos a internos e internas que trabajan en las lavanderías y concinas de los centros penitenciarios, donde realizan las comidas para el resto de internos. También contamos con una panadería en el centro penitenciario de Zaballa y desde ahí se elabora pan para los tres centros penitenciarios. Todo esto viene soportado con formación y acompañamiento. De esta manera, desde Aukera se facilita la reinserción social y laboral de las personas vinculadas al sistema penitenciario vasco, dando oportunidades de formación, empleo y desarrollo profesional y personal”, ha explicado este miércoles Sofia Archeli Mesonero, directora del programa Aukerak durante el Curso de Verano de la EHU sobre inclusión sociolaboral en las prisiones de Euskadi.

Según ha aclarado, desde el programa no “miden” qué tipo de delitos han cometido los internos que participan en las formaciones, sino sus “capacidades, competencias y habilidades”. “Rescatamos lo positivo de las personas sin mirar qué delito han cometido”, ha insistido. Para llegar a ellas, estos deben ser evaluados por la Junta de Tratamiento, quien decide según las capacidades y el recorrido de cada uno de los presos a qué formación pueden acceder o a qué empleo se pueden dedicar. “Tenemos que generar igualdad de oportunidades para todas las personas que están en situación de privación de libertad respetando sus recorridos, sus tiempos, sus itinerarios. También tenemos que tener en cuenta que tenemos que respetar lo que las Juntas de Tratamiento dentro de los centros penitenciarios marcan, porque no todos los internos están en disposición de poder trabajar o puede que para todos no sea lo prioritario pasar por el modelo de trabajo y formación”, ha aclarado.

La sociedad a veces tiene ese estigma hacia la población reclusa, pero tenemos que tener en cuenta que las personas reclusas van a salir en algún momento

Aricheli ha destacado que, lejos de los prejuicios que tiene la sociedad acerca de la población reclusa, esta puede servir de mano de obra para sectores en los que falten trabajadores. “La sociedad a veces tiene ese estigma hacia la población reclusa y piensa que si la han liado deben cumplir condena, pero tenemos que tener en cuenta que las personas reclusas van a salir en algún momento y nosotros tenemos que ver qué devolución social vamos a poder hacer a través de la reinserción de las personas. Y esto al final también se puede monetizar, porque son personas que tienen capacidades y competencias para poder trabajar, que no van a tener que solicitar ayudas sociales, que van a poder contribuir económicamente, que van a mover el mercado y sobre todo estamos en una situación en que ciertos puestos y ciertos nichos laborales falta mano de obra y nosotros, formando a las personas y haciendo un acompañamiento adecuado, podemos cubrir esos espacios y orientar a las personas hacia esos espacios en los que sabemos que el mercado laboral lo necesita”, ha puntualizado.

La directora de Aukera ha detallado que algunos de los presos que han pasado por el programa han cobrado por primera vez una nómina en regla. “Hay internos que no habían visto una nómina en su vida, que no habían trabajado nunca de manera reglada. Esto es generar oportunidad, porque entrar en esa dinámica de trabajo y cobro y mantener una rutina nos da la garantía de que esa persona, cuando salga al exterior, pueda evitar esa reincidencia de la que tanto se habla. El trabajo productivo es una herramienta de reinserción, pero también de desarrollo personal, fortalecimiento de autoestima, adquisición de habilidades y reduce la discriminación”, ha explicado.

El trabajo productivo dignifica y, sobre todo, nos prepara para la salida inminente o no de las personas internas

Durante el primer año del programa pasaron por las distintas formaciones 431 internos, cifra que ha ido aumentando hasta los 632 actuales. No obstante, durante los próximos años buscan ampliar los cursos ofrecidos con las nuevas instalaciones de la cárcel de Zubieta. “Zubieta es mucho mayor que Martutene y nos va a permitir implementar otras empresas e incluso vamos a tener la necesidad de contratar más internos para los talleres, para lavandería y cocina, porque vamos a tener que lavar y cocinar para un mayor número de personas. El inicio siempre cuesta, pero según va madurando la entidad podemos ampliar la contratación. El trabajo productivo dignifica y, sobre todo, nos prepara para la salida inminente o no de las personas internas”, ha recalcado la directora, quien ha destacado en este sentido la labor de las empresas y del Tercer Sector, quienes contratan después a estas personas.

El Curso de Verano continúa este jueves con una mesa redonda en la que se abordarán las oportunidades de los colectivos considerados de “difícil inserción” con la participación de expertos en intervención con mujeres reclusas, colectivos de personas gitanas y colectivos de personas migrantes. “Dentro de los centros penitenciarios hay colectivos con situaciones de mayor vulnerabilidad y eso es algo que tenemos que tener en cuenta. Un centro penitenciario puede representar tranquilamente lo mismo que podemos encontrar en el exterior. Podemos encontrar a personas en situaciones económicas, familiares, sociales muy normalizadas en su contexto social, pero también situaciones de personas migradas en situación de falta de documentación, de situaciones complejas como la inserción laboral de población reclusa gitana o personas en situación de drogodependencia. Tenemos que trabajar siempre teniendo en cuenta la dignidad y el respeto hacia los colectivos y hacia las personas”, ha concluido.