Patricia Gómez y María Jesús González firman la primera gran monográfica dedicada a mujeres artistas en el Helga de Alvear

11 de junio de 2026 12:35 h

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El Museo de Arte Contemporáneo Helga de Alvear de Cáceres marca un hito en su trayectoria con la inauguración de su primera gran exposición monográfica dedicada íntegramente a mujeres artistas. Las protagonistas de este acontecimiento son Patricia Gómez y María Jesús González, creadoras ampliamente reconocidas por su investigación en torno a la memoria histórica, los procesos de exclusión social y las huellas que permanecen en los espacios institucionales abandonados. La muestra, comisariada por María Jesús Ávila, subdirectora artística del museo, reúne por primera vez el extenso corpus de obras que ambas han desarrollado en Valencia, en torno al antiguo Hospital Psiquiátrico Provincial de Bétera, uno de los ejes fundamentales de su producción en la última década.

La exposición se articula a partir de los característicos arranques murales de las artistas, una técnica que traslada fragmentos físicos de las paredes intervenidas directamente al espacio expositivo. A través de este procedimiento, Gómez y González parten de la premisa de que los espacios no son contenedores neutros, sino superficies activas donde se acumulan huellas materiales, políticas y emocionales. Su práctica combina procedimientos propios de la conservación patrimonial, la arqueología y la creación contemporánea, con el objetivo de rescatar del olvido aquello que suele quedar relegado a los márgenes de la historia oficial.

Archivo sensible

El proyecto presentado en Cáceres construye un archivo sensible fruto de años de trabajo en el antiguo psiquiátrico de Bétera, un espacio profundamente marcado por décadas de internamiento y posterior abandono. Lejos de una aproximación documental convencional, la investigación de las artistas se centra en los restos materiales que los lugares conservan: capas de pintura superpuestas, inscripciones, marcas de uso o deterioro que funcionan como un registro involuntario de las vidas que los habitaron. La exposición incorpora además nuevas fotografías y vídeos producidos específicamente por el museo, ampliando el alcance del proyecto hacia dimensiones narrativas y materiales inéditas. Este diálogo entre obra previa y producción reciente refuerza la idea de la muestra como un proceso vivo y en constante evolución, más que como un cierre retrospectivo.

Toda la propuesta artística está atravesada por una reflexión profunda sobre la manera en que la arquitectura institucional —hospitales, prisiones o centros de internamiento— registra y, al mismo tiempo, oculta las experiencias de quienes pasaron por ella. En este sentido, el trabajo de Gómez y González se sitúa en la frontera entre el arte contemporáneo, la conservación y la memoria histórica, activando una lectura crítica de los espacios que tradicionalmente han gestionado el encierro y la exclusión.

Antigua cárcel

Uno de los elementos centrales de la exposición es la intervención desarrollada específicamente para el contexto extremeño. Las artistas han trabajado en la antigua Cárcel Vieja de Cáceres mediante un arranque mural y el montaje de dos piezas audiovisuales que establecen un diálogo directo entre dos espacios históricamente asociados al aislamiento: el psiquiátrico y la prisión. Esta intervención traslada su metodología habitual a un nuevo contexto patrimonial y convierte al propio edificio en parte activa del relato expositivo, reforzando la conexión entre territorio, memoria y creación contemporánea. El proyecto se inserta en la línea de trabajo del museo, que en los últimos años ha activado diversos espacios históricos de la ciudad como extensiones de su discurso artístico.

Strappo y terrain vague

El trabajo de Gómez y González se sostiene sobre una metodología singular basada en el uso del strappo, una técnica tradicional de restauración mural que permite arrancar y trasladar la capa pictórica de los muros. Las artistas reinterpretan este procedimiento como herramienta de creación contemporánea: el muro deja de ser un simple soporte para convertirse en archivo, y la huella física en documento. Cada intervención se convierte así en un acto de extracción de memoria material. Las paredes de hospitales, prisiones o viviendas abandonadas funcionan como superficies estratificadas donde se acumulan marcas de uso, deterioro e inscripciones que, en su conjunto, constituyen un registro involuntario de la vida que las habitó.

El núcleo de la exposición se articula en torno a la investigación desarrollada en el Hospital, un espacio marcado por el internamiento prolongado, el abandono institucional y la desaparición progresiva de sus estructuras. Las artistas se aproximan a este lugar desde la noción de terrain vague formulada por el arquitecto Ignasi de Solà-Morales, que define los espacios urbanos en desuso como territorios intermedios donde la ciudad pierde su función productiva pero conserva una fuerte carga de memoria y ambigüedad. En este marco, el Hospital se convierte no en una ruina pasiva, sino en un paisaje activo de restos, silencios y resistencias materiales.

Espejo del mundo

La muestra recibe su nombre de una reflexión profunda sobre la capacidad de los espacios para reflejar realidades humanas invisibles. Al ingresar al lugar, uno no se encuentra con muros impersonales como los de otros centros cerrados, sino con paredes que se convierten en un lienzo donde los antiguos pacientes se expresaban libremente. Los objetos cotidianos, como los espejos, se vuelven testigos que devuelven una mirada simbólica, revelando la presencia de historias ausentes. De esta manera, 'Espejo del mundo' invita a los y las visitantes a desentrañar esas historias ocultas, convirtiendo cada reflejo en una ventana a la verdad del mundo.

Internacionalización

La exposición llega en un momento de consolidación del Museo Helga de Alvear como una de las instituciones de arte contemporáneo con mayor proyección internacional en España. En los últimos años, el centro ha reforzado su presencia en los circuitos globales mediante proyectos de gran escala, colaboraciones con instituciones europeas de referencia y una programación centrada en artistas de relevancia internacional. La muestra, organizada en estrecha colaboración con el TEA Tenerife Espacio de las Artes, podrá visitarse en Cáceres del 12 de junio al 11 de octubre de 2026 y tendrá una segunda sede en 2027 en el centro tinerfeño, prolongando así un proyecto que conecta memoria, territorio y circulación internacional del arte contemporáneo.