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'La izquierda haciendo política fiscal de derechas', por Antonio Maestre

Entre torrija y torrija

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Mientras escribo estas líneas aún no hay gobierno en Extremadura, puede que cambie en cuestión de horas, de minutos, incluso finalmente Abascal decida que tiene que implosionar las comunidades autónomas y qué mejor que empezar por llevarnos hacia la ingobernabilidad. Así en vilo nos tienen a todas las extremeñas y extremeños esta alianza entre la derecha y la ultraderecha. Lo cierto es que han bajado el nivel de decibelios desde las elecciones de Castilla y León y se muestran más cercanos, no es ninguna sorpresa, ya dijimos en varias ocasiones que su affaire se intensificaría tras las citas electorales que nada tenían que ver con Extremadura. 

Y aquí estamos, con un gobierno en funciones que aprueba un decreto-ley que regula esas funciones y que acuerda con Vox, el único partido con el que están dispuestos a formar y terminar con ese gobierno en funciones. Todo un galimatías que confunde a la ciudadanía extremeña aburrida de tanto drama y culebrón. 

Y en este culebrón tampoco nos dejan a la oposición hacer nuestro trabajo, el de fiscalizar a este gobierno, en funciones. Esta misma semana PP y Vox rechazaban una propuesta de Unidas por Extremadura para la celebración de una sesión plenaria en la que este gobierno en funciones rindiera cuentas sobre los procesos de oposiciones, el incendio en la residencia de La Granadilla o las ayudas para los y las afectadas por las borrascas. Pero no les interesa, está claro que están más interesados en el reparto de sillones que en lo que preocupa de verdad a las extremeñas y los extremeños. 

Puede además que los de Vox estén más centrados en sus cuitas internas, ya saben, temas de financiación del partido o las voces discordantes y díscolas como la de García-Gallardo, ex alfil de la derecha más rancia en Castilla y León, que ha largado lo más grande de su anterior jefe. El gran líder tiene a todos los soldados descolocados, así que es posible que para tapar todas esas habladurías tengan a bien llegar a un acuerdo cuanto antes en nuestra región. Vaya usted a saber. 

Pero no nos olvidemos de lo importante y es que mientras se alarga este paripé vemos cómo se deterioran nuestros servicios públicos. Aulas cerradas por la humedad y espacios inservibles en un instituto público como el IES Universidad Laboral de Cáceres, toda una institución en la ciudad. También tuvimos que ser testigos de una nueva inundación en el Hospital Universitario de Badajoz provocada por la rotura de una tubería. Menos mal que la señora Guardiola nos recordó en el debate de no investidura que esas cosas no pasaban ya en nuestra región. Los hechos demuestran que, una vez más, o se equivocaba o mentía.

En fin, es posible que tengamos un gobierno antes de Semana Santa y que entre torrija y torrija nos enteremos de las concesiones que hacen los unos y los otros para llegar a ese acuerdo cogido con pinzas. ¿Estará dispuesta la señora Guardiola a derogar la ley LGTBI?, ¿a recortar más aún la AEXCID y con ello hacer desaparecer las ayudas a la cooperación?, ¿declararán BIC la cruz de los caídos en Cáceres (un asunto de vital importancia para los extremeños y extremeñas)?, ¿harán desaparecer las políticas de igualdad?, ¿cederán los informativos de Canal Extremadura? Son muchas las incógnitas, tantas como la falta de transparencia, tantas como las informaciones cruzadas y las filtraciones, intencionadas o no, que hemos visto en los medios de comunicación. 

Lo que sí tenemos claro es que nosotras y nosotros desde Unidas por Extremadura estaremos ahí para hacerles frente, desde la Asamblea de Extremadura, pero también en la calle junto a todas las extremeñas y extremeños que vean recortados cada uno de sus derechos por esta alianza entre las derechas.