Bomberos de Vigo acusan a la Xunta de impedirles actuar en un incendio “a nueve minutos” de su parque

La sombra de la descoordinación vuelve a planear sobre una emergencia en Galicia. Miguel Ucles es bombero en Vigo y además, presidente de la Plataforma de Bombeiros Públicos de Galicia, y habla abiertamente de “caos” organizativo en la asistencia al incendio que el pasado lunes arrasó más de la mitad de la factoría de la empresa Fandicosta, en Moaña (Pontevedra), una de las grandes compañías de congelados de la zona. La Axencia Galega de Emerxencias (Axega) se negó inicialmente a través del 112, según denuncia Ucles en nombre de sus compañeros, a que los bomberos vigueses actuaran en el siniestro a pesar de encontrarse su parque “a nueve minutos” de la nave incendiada. “Durante una hora -afirma- estuvieron sólo tres personas trabajando” mientras crecía el riesgo de que las llamas llegaran a los depósitos de amoniaco. A su juicio, la “fragmentación” del servicio de emergencias y la convivencia de parques comarcales de gestión privada con otros públicos, como el de Vigo, está por detrás de estas disfunciones. [Entrevista realizada originalmente en gallego]

¿Cuando se ofrecieron los bomberos de Vigo a actuar?

Nosotros recibimos una llamada de los trabajadores de la empresa [a las seis de la tarde] y, como dicta el protocolo, la remitimos al 112. No sabíamos la envergadura del incendio. Esperamos unos minutos para que el 112 se pusiera en contacto con nosotros, pero no nos llamó. Llamamos a los 10 minutos preguntando si nos activaban. Pero dijeron reiteradamente que no hacíamos falta. Hasta que decidimos salir con la autorización del oficial y del concejal de Seguridad de Vigo. E informamos al 112, cumplimos el protocolo; nos dijeron, literalmente: “¿Cómo se os ha ocurrido salir?”. El 112 tiene grabadas nuestras llamadas, que las cuelgue y demuestre que mentimos. Aquí hay responsabilidades y hay que ser honestos, poner la verdad sobre la mesa. No empezar a generar informaciones contradictorias cuando hay pruebas evidentes.

¿Cuál fue la causa de la negativa a la intervención de los bomberos de Vigo?

Que estaban activados los parques correspondientes: Ribadumia, Porriño y O Morrazo. Pero nosotros veíamos las dimensión del incendio y sabíamos que no se podía atacar así, que se necesitaba mucha más gente. La valoración técnica de los profesionales es fundamental y nosotros intentamos cumplir con el protocolo. Pero es que ese protocolo no funciona.

¿Qué situación se encontraron los bomberos del parque de Vigo cuando llegaron al incendio? ¿Temían explosiones a causa del amoniaco y otros productos de la fábrica?

Nosotros teníamos aviso de los trabajadores de que había depósitos de amoniaco, de que había mucho riesgo y era fundamental que fuésemos, porque no tenían agua. Cuando llegaron los compañeros se encontraron con vehículos que ya no tenían agua y estaban sin capacidad y el problema no era de los profesionales. Nosotros, que normalmente iríamos seis en un camión, enviamos cuatro, por mandar algo mínimo. Y ellos [los bomberos de los parques privados] estaban cuatro con cuatro camiones. Estaban completamente colapsados y el incendio ya afectaba al 20 o 30% de la nave, con una carga térmica brutal. Llegaron allí, se encontraron con una situación de guerra, hicieron lo que pudieron y volvieron a llamar. Pero nos siguieron diciendo que no éramos necesarios hasta las nueve de la noche, cuando nos dijeron: “Mandad todo lo que podáis”.

Cuando activaron el plan autonómico de emergencias fue a las 20:45 [el primer aviso del incendio había sido a las 17:50]. Y el plan de vertidos de la ría, ¿por qué no se mantiene, aunque es fundamental para valorar lo que pasó? Se está tapando un siniestro que sigue abierto. No veo que haya nadie investigando el incendio, como avanzó, y es fundamental para hacerlo mejor la próxima vez. Pero estos responsables políticos lo que quieren es decir que aquí no ha pasado nada. No ha pasado nada con 100 trabajadores que se enfrentan a un ERE, con 18 millones en pérdidas y vertidos de amoniaco en una joya de la naturaleza, como es la ría de Vigo.

¿Es la primera vez que sucede o hay precedentes de episodios como este?

Ha sucedido muchas más veces. Sucedió en Angrois y también en pequeños siniestros, donde hay gente que padeció media hora dentro de un accidente y que se le tuvo que amputar un brazo. O por ejemplo, hace nada, en un incendio que hubo en Teo, al sur de Santiago, el parque que le correspondía era el de Ordes, al norte. El mando que recibió la llamada dijo que se trataba de un incendio en planta baja, con personas aisladas en los pisos superiores. Pero le dijeron que los de Santiago no iban, y allí se perdió muchísimo tiempo. No es un problema de los profesionales, sino de los tiempos de respuesta: hay que activar los medios por prioridades y tener coordinación. Lo que no se puede hacer es seguir desmembrando el sistema de emergencias de Galicia, con muchas figuras que no dan garantías.

¿Por qué hablan de modelo fragmentado? ¿Afecta que convivan en el sistema parques públicos y parques privados?

Yo también represento al colectivo de todo el Estado y alucinan con lo que pasa en Galicia, que haya más bomberos dependientes de gestión privada que públicos. No estamos en igualdad ni podemos trabajar con las mismas garantías en un trabajo que es para los ciudadanos, con la garantía de la Administración y no a través de una gestora que tiene como interés ganar dinero y después pasa lo que pasa. Quienes estamos con una garantía de la función pública luchamos por hacer las cosas bien y quienes no, ni siquiera pueden hablar, porque los despiden.

¿Estas disfunciones podrían solventarse pasando los parques privados al modelo público, como proponen ahora tres de las cuatro diputaciones gallegas?

Por supuesto. Porque vamos a partir de estructuras, de un plan de emergencias desde la igualdad de los profesionales. Eso es fundamental. Yo elogio el trabajo de la Diputación de A Coruña, que sé que se está esforzando y animo al resto de diputaciones a que lo intenten. Tienen la oportunidad y no pueden excusarse en los plazos de las concesiones: Que investiguen cómo están dando el servicio y se van a dar cuenta. En el caso de esta intervención, por ejemplo, los tres parques que han actuado [Ribadumia, Porriño y O Morrazo] hasta las cinco de la mañana no tuvieron ningún bombero dentro del parque para cubrir la zona de trabajo. Y el de O Porriño tuvo que salir a un accidente de tráfico después de estar trabajando a destajo en Fandicosta, mojados, sudados, y cansados. La suerte fue que el servicio sanitario consiguió sacar a la víctima.