Así funciona la regla 3-30-300, el estándar holandés que relaciona nuestro bienestar con la cantidad de árboles cerca de casa

Los espacios verdes urbanos son fundamentales para la vida urbana sostenible.

Laura Cuesta

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El cambio climático está provocando un aumento progresivo de las temperaturas y esto se observa con frecuencia en las zonas urbanas, donde el efecto isla de calor es cada vez más intenso. ¿Cómo deberían ser las ciudades para hacer frente a las altas temperaturas? La respuesta podría estar, en parte, en los árboles. 

El holandés Cecil C. Konijnendijk, director del Instituto de Soluciones Basadas en la Naturaleza, presentó hace unos años lo que vino a llamar la regla 3-30-300, con el objetivo de que los gobiernos municipales pudieran tomarla como referencia para incorporar más árboles y elementos naturales a lo largo y ancho de sus barrios.

Esta regla establece tres parámetros que todas las ciudades del mundo deberían seguir si quieren ser más sostenibles. En primer lugar, todos deberíamos poder ver 3 árboles desde nuestra casa, y preferiblemente deberían ser árboles autóctonos de un tamaño razonable (no vale con pequeños arbustos). En segundo lugar, al menos el 30% de la superficie de cada barrio debería estar cubierta por una arboleda. Por último, la regla establece que nadie debería vivir a más de 300 metros de un parque, es decir, a una caminata de 5 a 10 minutos del espacio verde más cercano. 

En el papel, todo suena muy bien, pero ¿realmente hay ciudades que cumplen con la regla 3-30-300 que ideó Konijnendijk? Un nuevo estudio impulsado por la Comisión Europea y la Universidad de Copenhague quiso comprobarlo y, para ello, decidió analizar un total de 812 ciudades europeas

Queda mucho por hacer

El análisis, cuyos resultados se han publicado recientemente en la revista Nature, reveló que solo el 13,5% de la población urbana europea cumple íntegramente la regla 3-30-300. Aproximadamente el 21% de las ciudades analizadas por los investigadores vive sin cumplir ninguna de las tres reglas y, la mayoría (más del 50%) cumple como mucho una sola condición.

Uno de los principales hallazgos tiene que ver con la desigualdad territorial en el cumplimiento de estos criterios. Mientras que más del 60% de las ciudades europeas tienen a más de la mitad de su población residiendo cerca de espacios verdes, en ciudades del norte como Estocolmo (Suecia), Helsinki (Finlandia), Hastings (Reino Unido) y Zoetermeer (Países Bajos), este porcentaje supera el 75%. 

Por el contrario, las ciudades del sur y sureste de Europa poseen una menor proporción de áreas verdes que superan una hectárea. Así, en ciudades como Bagheria (Italia), Xanthi (Grecia) y Arrecife (España), menos del 10% de la población tiene acceso a áreas verdes urbanas a una distancia de 300 metros.

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