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Joan Alcover, el poeta que abordó el consentimiento sexual hace más de un siglo: “Su prosa es un tesoro literario”

Alejandro Alcolea

Mallorca —
23 de enero de 2026 23:30 h

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Un pescador se encuentra con una sirena. Ella canta, él desea. Pero el poema no avanza hacia la conquista ni el embrujo romántico: avanza hacia la renuncia de ella. En una versión temprana de La sirena, el poeta mallorquín Joan Alcover (1854 – 1926) llegó a nombrar al personaje que encarnaba a su pescador como “violador”, antes de suavizar el término en el texto finalmente publicado en Cap al tard (1909), el poemario que consagró su obra. En aquel momento, el poeta de los paisajes mallorquines escribió sobre los límites del deseo, algo poco frecuente en su tiempo.

Aquella primera versión del poema, mucho menos conocida y con fecha de 1907, apareció en el número 11 del segundo año de la Revista Empori, publicado en mayo de 1908. Según el filólogo catalán Ignasi Moreta, este hecho ejemplifica cómo Alcover fue un escritor que se adelantó a su propio tiempo. “Es un texto que va más allá de lo romántico, donde habla del consentimiento sexual, y que nos demuestra que Alcover fue un autor que formó parte en los debates de su tiempo, a veces incluso contra el consenso general de la época”, explica a elDiario.es.

['La sirena'] es un texto que va más allá de lo romántico, donde habla del consentimiento sexual, y que nos demuestra que Alcover fue un autor que formó parte en los debates de su tiempo, a veces incluso contra el consenso general de la época

También reafirma esta actitud su alegato contra la pena de muerte en El vianant [El viandante], un poema que habla de una persona que se pierde en la montaña y que tras pasar una noche de acogida en una ermita, se encuentra, cuando vuelve a la ciudad, con una ejecución pública en una plaza rodeada de gente y alboroto. Tal y como aclara Moreta, a partir de esa imagen Alcover “construye un alegato muy contundente contra la pena de muerte y acusa al ser humano de usurpar el lugar de Dios, algo que considera ilícito y tremendamente horroroso”.

Sin embargo, la mirada contemporánea de Moreta hacia un clásico de la poesía en lengua catalana como Joan Alcover forma parte de una constelación mayor, como es el Año Alcover, una celebración donde, a lo largo del 2026, su obra y legado será revisitados con diferentes actividades con motivo del centenario de la muerte del poeta y ensayista mallorquín. 

En el marco de esta efeméride, el filólogo y profesor del Departament de Filologia Catalana de la Universitat Autònoma de Barcelona presentará en marzo Poesies (Edicions 62), la primera edición crítica de la obra poética que traerá al presente la obra del escritor, a la que se suma una nueva edición de las obras completas en dos volúmenes, que recogerán la poesía y la prosa, a cargo de la investigadora y biógrafa del poeta Maria Antònia Perelló y que se publicará en febrero.

Ignasi Moreta presentará en marzo 'Poesies', la primera edición crítica de la obra poética que traerá al presente la obra de Alcover, a la que se sumará en febrero una nueva edición de sus obras completas en dos volúmenes, que recogerán la poesía y la prosa, a cargo de la investigadora y biógrafa del poeta Maria Antònia Perelló

Este volumen incluirá, además, conferencias, artículos, prólogos, presentaciones y discursos porque el poeta y magistrado de oficio también se dedicó temporalmente a la política durante la Restauración borbónica en España, en primer lugar desde el ámbito local en el Ayuntamiento de Palma y después el estatal como diputado en las Cortes, tras licenciarse en Derecho en 1878. Después de veinte años dedicados al estudio de su obra, Perelló cuenta que la prosa de Alcover es “un verdadero tesoro literario” que puede servirnos para conocer el “testimonio de un momento histórico y cultural”.

La Balanguera, un himno de infinitas voces

Muchos de los poemas de Alcover han sido traducidos a diversas lenguas y han hecho de su voz un clásico irrenunciable para la literatura catalana. Uno de los más destacados es La Balanguera, donde el autor utiliza la imagen de una hilandera para representar el paso del tiempo y el destino colectivo de su pueblo. Convertido en el himno oficial de Mallorca desde hace treinta años y con música de Amadeo Vives, ha sido interpretado, entre otros, por músicos de la talla de Joan Manuel Serrat, Maria del Mar Bonet o Chenoa.

“Alcover creía que la poesía se lo debía todo al pueblo y que nunca podría divorciarse de él”, comenta Maria Antònia Perelló. Este poema, que transmite la idea de que el futuro solo puede edificarse sin romper con las raíces, es interpretado por la estudiosa del poeta mallorquín como “un retorno a lo popular y una reivindicación que espera recuperar la esencia más pura de las raíces, las tradiciones y por supuesto la lengua catalana, animando al pueblo”. 

Uno de los grandes hitos para el Año Alcover será, de hecho, un acto coral multitudinario y simultáneo de este himno en las plazas de todos los pueblos y ciudades de Mallorca el próximo 29 de mayo. Según Antoni Llabrés, presidente de la entidad organizadora Obra Cultural Balear (OCB), “queremos que se cante en toda la isla a la misma hora y para ello nos hemos dirigido a los 53 ayuntamientos para que las corales de los pueblos, las bandas municipales, los vecinos y los xeremiers [personas que tocan un instrumento tradicional de Mallorca] participen en este acto popular de la forma más masiva posible”.

Uno de los grandes hitos para el Año Alcover será un acto coral multitudinario y simultáneo del himno de 'La Balanguera' en las plazas de todos los pueblos y ciudades de Mallorca el próximo 29 de mayo. 'Queremos que se cante en toda la isla a la misma hora y que los ayuntamientos participen en este acto popular de la forma más masiva posible', subraya Antoni Llabrés, presidente de la Obra Cultural Balear

La OCB, explica su presidente, también está organizando una serie de reivindicaciones puramente literarias como la inauguración de la Casa Museo Joan Alcover el próximo 25 de febrero, coincidiendo con el día de la muerte del poeta, visitas guiadas a la casa del autor -donde se aloja la entidad-, conferencias y presentaciones, como las de las obras que presentarán Maria Antònia Perelló e Ignasi Moreta, así como rutas literarias, lecturas dramatizadas y un espectáculo poético-musical. El Govern de les Illes Balears, que declaró el Año Alcover a finales del año pasado, también se sumará a la celebración.

Las tertulias que conectaron las letras catalanas

Más allá de su valor patrimonial, esa casa, que pronto será también museo, fue el punto de ebullición de una red intelectual de primer orden en la transición del siglo XIX al XX. Por allí pasaron escritores, poetas, artistas y pensadores tan destacados como Rubén Darío, Santiago Rusiñol, Miquel Costa i Llobera, Josep Carner, Joan Rosselló de Son Forteza o Antoni Maura. 

Las tertulias en Ca n’Alcover (la casa de la familia Alcover, como se denomina en mallorquín), situado en la calle Sant Alonso de Palma, se conviertieron así en un espacio de encuentro y diálogo que permitió conectar la cultura isleña con los grandes movimientos literarios catalanes del momento, como la Renaixença, el modernismo y el noucentisme, además de desempeñar un papel clave en la normalización y prestigio de la lengua catalana en Mallorca.

Las tertulias en Ca n’Alcover (la casa de la familia Alcover), situado en la calle Sant Alonso de Palma, se conviertieron en un espacio de encuentro y diálogo que permitió conectar la cultura isleña con los grandes movimientos literarios catalanes del momento, además de desempeñar un papel clave en la normalización y prestigio de la lengua catalana en Mallorca

“El origen de estos encuentros comenzó en la casa de Josep Maria Quadrado y se desarrollaron allí hasta que se puso enfermo y murió. Entonces las trasladaron a la casa de Alcover. En aquellos momentos, todos leían sus obras ante el resto como una primera muestra entre ellos”, relata Perelló, recordando que el grupo estaba formado por “discípulos de Josep Lluís Pons i Gallarza, quien les guió hacia la poesía y el humanismo, algo que se ve claramente en la conferencia extraordinaria Humanització de l’art [Humanización del arte] de Alcover de 1904”.

Una defensa literaria y literal del catalán

Según los especialistas en su obra, Alcover empezó escribiendo en castellano sin demasiado éxito hasta que la muerte de sus seres más queridos -entre ellos, cuatro de sus cinco hijos y su primera mujer- le empujó a escribir en su “lengua vivida”, tal y como el autor lo expresaba, es decir, la lengua de su vida cotidiana donde fue capaz de expresar de manera más auténtica sus sentimientos y su dolor. A partir de entonces, su vida y su obra adquirieron una densidad emocional y literaria definitiva. 

Poeta de la intimidad y de la pérdida, figura clave del tránsito hacia la modernidad literaria en catalán, Alcover regresa cien años después no solo como objeto de homenaje, sino como símbolo de una lengua y una tradición que vuelven a necesitar ser defendidas. No por nostalgia, sino por supervivencia. En un contexto político adverso para el catalán, marcado por las políticas lingüísticas impulsadas por el PP con el apoyo de Vox en las islas, su voz recupera una vigencia inesperada.

Poeta de la intimidad y de la pérdida, figura clave del tránsito hacia la modernidad literaria en catalán, Alcover regresa cien años después no solo como objeto de homenaje, sino como símbolo de una lengua y una tradición que vuelven a necesitar ser defendidas. No por nostalgia, sino por supervivencia

Esa fragilidad no es solo una percepción cultural, sino una realidad medible. Según datos recientes de la Primera Encuesta de la Juventud del Govern, apenas un 21% de los jóvenes de entre 15 y 34 años en las Illes Balears tiene la lengua propia como lengua inicial, frente al 47% que tiene el castellano. Unos datos que dibujan, en palabras del presidente de la Obra Cultural Balear, Antoni Llabrés, un estado de salud “precario” para el catalán.

Ante este escenario, Llabrés reclama un “giro copernicano” basado en un doble eje: por un lado, una mayor toma de conciencia social; por otro, políticas lingüísticas “valientes y decididas” y el cumplimiento del mandato del Estatuto de Autonomía en materia linguística. Una defensa que, como en tiempos de Alcover, vuelve a situar la lengua en el centro del debate cultural y político.

El único hijo de Joan Alcover que logró sobrevivir a la tragedia familiar, Pau Alcover, fue precisamente quien garantizó que aquella voz no se apagara del todo. A su muerte, donó Ca n’Alcover a la Obra Cultural Balear, convirtiendo el espacio doméstico del poeta en un refugio colectivo para la lengua y la cultura de las islas. Un siglo después, cuando el catalán vuelve a sentirse amenazado, la casa heredada recuerda que la obra de Alcover —como la lengua que eligió para escribir su dolor y su mundo— solo puede sobrevivir si sigue siendo habitada.