La izquierda, sobre los “minipisos” del Govern balear del PP: “¿Saben qué son 24 metros? Sus despachos son más grandes”
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El Govern de Marga Prohens ha reivindicado este martes en el Parlament balear su apuesta por los alojamientos de pequeño formato -los denominados coliving o cohousing- como una de las respuestas a la falta de vivienda principalmente por parte de trabajadores y estudiantes.
Lo ha hecho a raíz de la pregunta que ha formulado en el pleno la diputada socialista Mercedes Garrido, quien ha recriminado que la “primera medida” impulsada por el Ejecutivo fuese promover la construcción de “minipisos” que, según ha aseverado, alcanzan precios medios de 250.000 euros en Mallorca y 350.000 en Eivissa. “Quien haya tenido la suerte de ahorrar 100.000 euros podrá comprar un minipiso de estos de 24 metros cuadrados”, ha deslizado, sacando a colación la indignación generada por el anuncio de una “casa de aperos” de 24 metros por 900 euros al mes que un particular anunció recientemente -y retiró poco después- en Idealista.
“¿Sabe lo que son 24 metros cuadrados, señor conseller? Su despacho es más grande que esos pisos”, ha espetado al conseller de Vivienda, Territorio y Movilidad, José Luis Mateo, lamentando a continuación que quien haya alquilado la vivienda “aún pensará que ha tenido suerte”.
“Mientras 25.000 familias sufren la angustia de no saber donde vivirán cuando acabe su contrato de alquiler, salen habitaciones compartidas en una caravana o un minipiso de 24 metros cuadrados. ¿Es consciente de lo que es que una familia viva en un piso de 24 metros cuadrados?”, ha insistido Garrido, vinculando las dimensiones de la vivienda anunciada con los “minipisos” que, a su juicio, constituyen parte del modelo de vivienda impulsado por el Govern.
Frente a estas críticas, Mateo ha defendido que no se trata de viviendas convencionales, sino de alojamientos temporales en formato coliving o cohousing, dirigidos especialmente a trabajadores, estudiantes o funcionarios. Según ha explicado, estos espacios se conciben con servicios compartidos y como una solución transitoria para facilitar el acceso a la vivienda. El conseller ha ido más allá, reprochando a los socialistas que critiquen ahora un modelo que, ha subrayado, ha sido incorporado por el Ayuntamiento de Inca, gobernado por el PSIB, en su normativa urbanística.
“Nosotros vamos a seguir trabajando en la misma línea que llevamos trabajando desde el principio. Hablamos de 7.000 viviendas en planificación a precios asequibles para residentes y el decreto ley ya ha permitido que salgan al mercado viviendas de precio limitado”, ha remarcado.
En Balears, el impulso de este tipo de alojamientos para quienes no pueden acceder a una vivienda en el mercado libre ha abierto el debate sobre si suponen una solución real o la normalización de condiciones habitacionales mínimas. Se trata de un modelo a medio camino entre el alquiler residencial y el alojamiento temporal en inmuebles con zonas comunes pensado sobre todo para estancias de duración variable y con una rotación de inquilinos mucho mayor que la del alquiler tradicional.
Mientras sus defensores lo presentan como una forma de dar uso a edificios infrautilizados y ofrecer alojamiento en áreas bien conectadas, sus críticos advierten que el coliving no es más que una fórmula de “alquiler encubierto” que reduce la oferta de vivienda estable y contribuye a tensionar -aún más- los precios en barrios ya sometidos a la presión inmobiliaria.