La Policía acusa a una “minoría radical” de lanzarles piedras y adoquines durante la protesta contra la turistificación en Palma
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La Policía Nacional atribuye a una “minoría radical” ajena al desarrollo pacífico de la protesta los disturbios registrados al término de la multitudinaria manifestación contra la saturación turística celebrada este domingo en Palma, en la que participaron decenas de miles de personas y cuyo recorrido transcurrió sin incidentes hasta el término de la misma, cuando, según la versión policial, cinco agentes resultaron heridos por el lanzamiento de piedras, adoquines y palos. Por su parte, el sindicato policial Jupol ha defendido que la intervención respondió a los ataques de “grupos radicales infiltrados”.
De acuerdo con esta versión, trasladada por fuentes policiales consultadas por elDiario.es, la tensión comenzó cuando miles de asistentes llegaron a Ses Voltes, a los pies de la Catedral de Palma, donde estaba prevista la lectura del manifiesto final y varias actuaciones musicales. La Policía había establecido controles de acceso al considerar que el recinto presentaba una capacidad limitada para albergar a la multitud.
Los agentes sostienen que parte de los asistentes mostró su malestar por las restricciones de acceso y comenzó a mover las vallas de seguridad e increpar a los policías. Según explican, intentaron coordinar con la organización el acceso al recinto mediante mensajes por megafonía, aunque aseguran que finalmente algunas personas rompieron el cordón policial y accedieron al interior. En paralelo, otro grupo trató de entrar por una pasarela situada junto al lago artificial de Ses Voltes. Siempre según la versión policial, varios participantes saltaron el control, lanzaron objetos contra los agentes y rodearon a parte del dispositivo, lo que obligó a solicitar refuerzos.
El delegado del Gobierno en Balears, Alfonso Rodríguez, ha explicado este lunes que tanto los responsables policiales como él trasladaron días antes a los organizadores que Ses Voltes no reunía las condiciones adecuadas para acoger a la multitud prevista y les propusieron modificar el lugar de celebración del acto final. Rodríguez ha asegurado que el dispositivo estableció sucesivos controles de aforo y que, una vez comprobada la capacidad disponible, permitió una segunda entrada hasta alcanzar el límite que la Policía consideró compatible con la seguridad.
Con todo, ha calificado las cargas de “desmedidas y violentas” y ha anunciado una investigación para esclarecer tanto la actuación policial como la agresión sufrida por un fotoperiodista.
Por su parte, 'Menys Turisme, Més Vida', entidad convocante de la protesta, señala que la Policía limitó la entrada a Ses Voltes a unas 2.000 personas pese a que, asegura, el espacio “no estaba ni al 50% de su capacidad”. La organización afirma que había comunicado previamente que, si el recinto se llenaba, el acto final se trasladaría a las rampas y explanadas de los alrededores de la Catedral, aunque, sostiene, tampoco se permitió el acceso a esas zonas.
La organización asegura que las primeras cargas se produjeron cuando algunos asistentes intentaron acceder a Ses Voltes y que, posteriormente, los antidisturbios intervinieron de nuevo mientras se leía el manifiesto y, más tarde, una vez finalizado el acto, en la avenida Antoni Maura y el inicio del Born. En su comunicado, la plataforma habla de cargas “injustificadas y desproporcionadas” y sostiene que dejaron “más de una decena de heridos”, algunos con lesiones en la cabeza que requirieron asistencia médica, además de un fotoperiodista.
Comienzan las cargas policiales
Asimismo, la entidad denuncia que la actuación policial comenzó “sin aviso previo” y afirma que las ambulancias tardaron más de 45 minutos en atender a varios heridos porque, según su versión, la Policía impidió inicialmente el acceso de los servicios sanitarios.
Una vez concluida la lectura del manifiesto y la interpretación de La Balanguera, varios centenares de personas permanecieron en las inmediaciones de la avenida Antoni Maura. Según la Policía Nacional, fue entonces cuando una “minoría muy violenta” lanzó piedras, adoquines y palos contra los agentes, causando heridas a cuatro policías.
Ante esta situación, los antidisturbios realizaron varias cargas y efectuaron disparos de salvas con las lanzadoras de proyectiles de goma con el objetivo de dispersar a los asistentes, siempre según la versión policial. Como consecuencia de los disturbios, una persona fue detenida posteriormente como presunta autora de delitos de lesiones, atentado contra agente de la autoridad y desórdenes públicos.
La Delegación del Gobierno ha solicitado a la Jefatura Superior de Policía la apertura de una investigación interna para determinar si la actuación policial fue proporcional y si procede depurar responsabilidades.
La investigación también analizará la agresión sufrida por un fotoperiodista que cubría la manifestación y que resultó herido en la cabeza tras recibir un golpe de una defensa policial. Las propias fuentes policiales consultadas consideran que esa actuación no puede justificarse y aseguran que se identificará al agente responsable si se confirma lo sucedido.
Por su parte, Jupol sostiene que los agentes actuaron conforme a los principios de proporcionalidad y únicamente después de que varios policías fueran agredidos durante los disturbios. Según Jupol, el foco debe situarse en las agresiones sufridas por los agentes y no en cuestionar la actuación del dispositivo policial.
A su entender, el delegado del Gobierno, como máximo responsable de las fuerzas de seguridad en el archipiélago, “debería preocuparse por lo verdaderamente importante: que cuatro policías nacionales resultaron heridos mientras cumplían con su obligación de garantizar el orden público”.
Por su parte, 'Menys Turisme, Més Vida' ha responsabilizado a la Policía Nacional de los incidentes registrados al término de la protesta y ha calificado el dispositivo desplegado de “totalmente desproporcionado”. En un comunicado difundido este lunes, la organización sostiene que la movilización transcurrió “sin ningún incidente” desde la plaza de España hasta Ses Voltes y atribuye el inicio de la tensión al bloqueo de los accesos al recinto por parte de los agentes.