La Administración del presidente Donald Trump sigue adelante con su plan de 20 puntos para la Franja de Gaza, aunque no se ven aún progresos sobre el terreno, donde Israel viola a diario el alto el fuego que entró en vigor el pasado octubre —desde entonces, más de 460 palestinos han sido asesinados y casi 1.300 han sufrido heridas—.
Desde Washington se ha anunciado el inicio de la segunda fase del plan y la creación de la llamada Junta de Paz, un organismo que está pensado para ser la principal herramienta de Trump para ejercer su control directo sobre el futuro del territorio palestino e, incluso, más allá. La junta estaría presidida de por vida por Trump y comenzaría abordando el conflicto de Gaza, para luego ampliarse y tratar otros conflictos, según una copia de la carta y el borrador de los estatutos a los que ha tenido acceso Reuters y tal y como ha afirmado Trump en otras ocasiones.
Trump ha calificado la Junta de Paz como “la más grande y prestigiosa jamás formada en cualquier momento y lugar”. Sin embargo, aún no han sido anunciados todos sus miembros ni se han concretado sus funciones específicas ni su mandato. El Consejo de Seguridad de la ONU había respaldado en noviembre de 2025 el plan de Trump y la formación de la Junta de Paz con una resolución en la que tampoco detalla su mandato, pero que le confiere legitimidad.
¿Qué es la Junta de Paz?
La Casa Blanca ha explicado en un comunicado que “la Junta de Paz desempeñará un papel esencial en el cumplimiento de los 20 puntos del plan” de Trump y que se dedicará a ofrecer una “supervisión estratégica, movilizar recursos internacionales y garantizar la rendición de cuentas a medida que Gaza pasa del conflicto a la paz y el desarrollo”. No ha dado más detalles sobre cómo operará ni cuándo empezará a actuar.
Con el objetivo de ponerla en marcha, la Casa Blanca también ha anunciado la creación de una “Junta Ejecutiva fundadora”, compuesta por hombres de confianza del propio Trump, quien también estará a la cabeza de este segundo organismo que forma parte de la compleja arquitectura de las instituciones para el gobierno y control de Gaza.
Los miembros de la Junta Ejecutiva son: el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio; el enviado de Trump para Oriente Medio, Steve Witkoff; el yerno de Trump, Jared Kushner; el director ejecutivo de Apollo Global Management, Marc Rowan; el asesor adjunto de seguridad nacional de Trump, Robert Gabriel; el ex primer ministro británico Tony Blair, y el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga.
Cada uno de los integrantes de la Junta Ejecutiva “supervisará una cartera que es fundamental para la estabilización y el éxito a largo plazo de Gaza, incluyendo, la creación de capacidad de gobernanza, las relaciones regionales, la reconstrucción, la atracción de inversiones, la financiación a gran escala y la movilización de capital”, señala la Casa Blanca. Esto refleja el planteamiento puramente económico de la Administración Trump a la hora de abordar la reconstrucción de la Franja y la rehabilitación de las condiciones de vida para sus más de dos millones de habitantes que vienen sufriendo el desplazamiento, el hambre y la violencia constantes desde octubre de 2023.
También han sido nombrados dos consejeros sénior para la Junta de Paz (Aryeh Lightstone y Josh Gruenbaum), que serán los encargados de las “operaciones y estrategia del día a día” –otra expresión vaga que no concreta cuáles serán las funciones del organismo y de los integrantes que han sido nombrados por Trump hasta el momento–.
¿Quiénes han sido invitados?
Aparte de los miembros que ya han sido nombrados, el mandatario de EEUU está invitando a líderes de todo el mundo a formar parte en la Junta de Paz, con el objetivo de darle más legitimidad y peso internacional y que pueda convertirse más adelante en un organismo que supervise y dirija el mundo bajo el mando de Trump, quien no ha escondido sus intenciones en este sentido.
De momento, han confirmado que han recibido invitaciones formales el presidente argentino, el ultraderechista Javier Milei; el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan; el rey de Jordania, Abdalá II; el primer ministro de India, Narendra Modi, y el presidente de Rusia, Vladímir Putin, entre otros. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, también habría sido invitado, según el periódico israelí Haaretz, que cita a fuentes conocedoras del asunto.
La Comisión Europea ha anunciado que la Unión Europea ha sido invitada a formar parte de la Junta de Paz, una excepción teniendo en cuenta que Trump no ha contado con Europa para su plan de 20 puntos, para el cual sí ha querido tener el apoyo diplomático y la participación activa de países árabes y musulmanes aliados de EEUU. Entre los invitados también está Emmanuel Macron, de Francia, que ha señalado que “no tiene intención de dar una respuesta favorable”.
Es evidente que la Administración quiere contar con el respaldo de algunos de los hombres más poderosos del mundo, y entre los invitados, muchos están en sintonía con la ideología ultra de Trump y han mostrado su desprecio por las instituciones de Naciones Unidas. Por ejemplo, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ha confirmado su participación en la Junta de Paz a través de X.
Algunos medios de comunicación estadounidenses han revelado que los países que quieran forman parte de la Junta de Paz de forma permanente tendrán que pagar 1.000 millones de dólares, mientras que los que no aporten esa cifra solo podrán estar en el organismo por un periodo de tres años. Una fuente oficial de EEUU ha señalado a la cadena de televisión CNN que “todos los fondos recaudados se destinarán a la reconstrucción de Gaza” y que “no habrá salarios exorbitantes ni la enorme carga administrativa que afecta a muchas otras organizaciones internacionales”.
Otros organismos para apoyar la Junta
En el marco de la compleja estructura que la Casa Blanca está creando, ha nombrado al expolítico y diplomático búlgaro Nicolai Mladenov como Alto Representante para Gaza (es también miembro de la Junta Ejecutiva). El que fuera coordinador especial de la ONU para el proceso de paz en Oriente Medio entre 2015 y 2020 será el “enlace sobre el terreno entre la Junta de Paz y el Comité Nacional para la Administración de Gaza” (NCAG, por sus siglas en inglés). Ese comité es una especie de gobierno tecnócrata y su formación fue anunciada la semana pasada, después de negociaciones en El Cairo entre todas las facciones palestinas.
El NCAG es el único organismo en el que participan directamente los palestinos y que está presidido por uno de ellos: Ali Abdel Hamid Shaath, quien ocupó un cargo en la Autoridad Palestina, pero que ha sido elegido por su independencia y experiencia. Según la Casa Blanca, “es un líder tecnócrata ampliamente respetado que supervisará la restauración de los servicios públicos básicos, la reconstrucción de las instituciones civiles y la estabilización de la vida cotidiana en Gaza, sentando al mismo tiempo las bases para una gobernanza autosostenible a largo plazo”.
No queda claro el margen de maniobra que tendrá el NCAG, ya que estará supervisado por la Junta de Paz, por el Alto Representante para Gaza y también por la “Junta Ejecutiva de Gaza”, otro organismo ideado por la Administración Trump para recompensar a todos los socios regionales que han apoyado o contribuido de alguna forma a su plan para Gaza.
Por ello, participan representantes de los tres países que han sido mediadores en las negociaciones que llevaron al acuerdo entre Israel y Hamás: el ministro de Exteriores turco, Hakan Fidan; un consejero del primer ministro de Qatar, Ali al Thawadi, y el general Hassan Mahmoud Rashad, jefe de la Inteligencia egipcia. También han sido nombradas una ministra de Emiratos Árabes Unidos, Reem Al Hashimi, y la diplomática y política neerlandesa Sigrid Kaag (son las únicas dos mujeres que se encuentran, de momento, en los organismos para la gestión de Gaza).
El Gobierno de Netanyahu no se ha mostrado a favor de la participación de países como Qatar y Turquía, a quien percibe como valedores de Hamás. Sin embargo, Trump los ha necesitado para lograr un acuerdo entre los islamistas e Israel.
En la Junta Ejecutiva de Gaza se repiten algunos de los nombres de la Junta Ejecutiva (a secas), en los que Trump deposita mucha confianza: su enviado especial, Witkoff; su yerno, Kushner; el empresario Rowan y el ex primer ministro Tony Blair. Si bien el propio Trump admitió que Blair era una figura polémica por el papel que desempeñó en la invasión de Irak en 2003, liderada por EEUU, finalmente está incluido en dos organismos junto a los hombres factótum del presidente estadounidense.