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Cientos de miles de personas toman las calles en el 50 aniversario del golpe en Argentina en honor a los desaparecidos: “Que digan dónde están”

Bajo las consignas “que digan dónde están”, en referencia a los 30 mil desaparecidos, y “nunca más”, cientos de miles de personas han marchado este martes hacia la emblemática Plaza de Mayo de Buenos Aires. Una marea de carteles con fotos de desaparecidos y pañuelos blancos superó el amplio recorrido desde la céntrica avenida 9 de julio y las calles adyacentes. “Ole olé, olé olá, como a los nazis, les va a pasar, a donde vayan los iremos a buscar”, gritó la multitud a 50 años del inicio del golpe de Estado cívico-militar. Al leer el documento en el escenario emplazado frente a la Casa Rosada, la Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Elia Espen, remarcó: “Nunca nos entregaron sus cuerpos: por eso exigimos ¡que digan dónde están!”.

Las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo encabezaron la marcha en continuidad con una tradición iniciada durante la dictadura, cuando comenzaron a reunirse para reclamar en esta plaza por el paradero de sus hijos. Los organismos de derechos humanos hicieron la propuesta de que cada persona que fuera a la marcha llevara un cartel con la foto de un desaparecido, su nombre y la frase: “Que digan dónde están”. “A 50 años del golpe genocida, estamos juntos nuevamente en esta histórica Plaza, y en todas las plazas del país, con profunda convicción, para reafirmar que la memoria se defiende luchando y porque sabemos que es necesario unir las luchas para fortalecerlas en tiempos difíciles. ¡Son 30.000! Fue y es genocidio. ¡No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos!”, manifestó la Madre Elia.

Laura Leito, de 60 años, llevaba dos fotos, porque “cada uno de ellos vive en nosotros y cualquiera de nosotros levanta sus banderas luchando por la memoria”, dijo quien tenía 15 años cuando empezó ese capítulo oscuro en la historia argentina. Vino desde la provincia de Neuquén, sur del país. “En Neuquén se murieron las últimas dos Madres de Plaza de Mayo que quedaban. Vine porque quería pisar esta plaza”.

Un desfile de ciudadanos de a pie, estudiantes, familias con niños pequeños, y militantes de organismos de derechos humanos, organizaciones sociales, políticas y centrales sindicales se pudo ver desde el mediodía hasta la tarde, cuando ya era imposible querer avanzar.

Con la foto de su vecino Pablo Musso que está desaparecido, Graciela Gatorna se emocionó al contar que lloró mientras armaba el cartel. “Es la primera vez que llevo una foto porque nunca me atreví, no sentía que me correspondía. Pero esta vez sí e inmediatamente me acordé de Pablo. Hoy más que nunca tenemos que demostrar que estamos a favor de la democracia frente a un gobierno cruel”.

El Gobierno ultraderechista de Javier Milei difundió un largo video que intenta reinstalar la teoría de los dos demonios, al equiparar la violencia del terrorismo Estado con la de las organizaciones armadas de los años setenta. Haciéndose eco de los viejos argumentos de los ejecutores del golpe que inició la dictadura cívico-militar, la grabación tergiversa las políticas de enjuiciamiento a los genocidas, acusa a los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner de “imponer” una “visión sesgada y revanchista” de la historia a través de un “fatal experimento narrativo”, grabó el Ejecutivo en abierta provocación a la marcha. Un Ejecutivo que ha desfinanciado políticas públicas de memoria, verdad y justicia.

El golpe de Estado de 1976 derrocó a Isabel Perón e instauró una dictadura que gobernó hasta 1983 y llevó a cabo desapariciones, torturas y robo de bebés. El gobierno niega las cifra de 30 mil desaparecidos y postula que fueron menos de 9000. En el spot que difundió aparece el testimonio de la nieta recuperada 127, cuya identidad fue restituida gracias a la búsqueda de los organismos de derechos humanos la labor judicial y el Banco Genético de Abuelas de Plaza de Mayo. Se trata de Miriam Poblete, hija de Carlos Poblete y María del Carmen Moyano quienes continúan desaparecidos. Esta nieta retoma el discurso de sus apropiadores y recomienda “contar la historia verdadera”. Miriam nació en el centro clandestino de detención ESMA y recuperó su identidad el 27 de diciembre del 2017. Como cuenta en el video, quiso dejarse el apellido Fernández. Armando Osvaldo Fernández, expolicía, fue condenado por la apropiación de Miriam, que se sumó a otras cuatro condenas por las que había recibido prisión perpetua y 20 años de prisión, hoy cumple prisión domiciliaria.

Pablo Dell'Aquila, de 51 años, lleva una remera con el dibujo del pañuelo de las Madres, está junto a su hijo y su mujer, como cada 24 de marzo. Vio el spot del Gobierno y sobre el testimonio de la nieta recuperada señala que: “Ella seguramente creció en una casa donde le brindaron amor, pero también vivió en una mentira. Hay que respetar su opinión porque es una víctima. Habrá nietos que por ahí no quieren buscar por miedo a qué encuentran. Me imagino que debe representar un miedo muy grande saber que la familia que amas tanto no es tu familia de origen y te mintieron durante muchos años”.

El reclamo de memoria, verdad y justicia se hizo oír en las calles frente al negacionismo oficial. Una enorme bandera se desplegó durante ocho cuadras con bordados que se hicieron en encuentros en todo el país. Se veían pañuelos con dibujos, bordados, y carteles como “Señores jueces: Nunca Más”, la frase histórica del fiscal Julio César Strassera en el juicio a las juntas.

En la marcha participó Luyara Franco, hija de Marielle Franco, la concejala socialista fue asesinada en Brasil y cuyo caso se convirtió en una bandera de la izquierda brasileña. “Es muy sentido para mí estar aquí, porque sé y comparto el sentimiento de la gente que pasa por un proceso de violencia, de dolor, y de lucha incansable por la justicia. Conocí al hijo de Norita y a su nieta” --dice sobre Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo que murió en 2024 –ella que fue una firme defensora de la memoria de mi madre“. En este 50ª aniversario también se vieron banderas uruguayas. Es que el recuerdo del Plan Cóndor es parte de esta historia: fue la coordinación de los servicios de seguridad de las dictaduras de Brasil, Uruguay, Chile, Paraguay y Bolivia para llegar más lejos con los tentáculos de la represión a los políticos y organizaciones opositoras.