La concentración en Madrid por la libertad de los activistas de la Flotilla resiste entre la solidaridad y la inquietud
Tres días después de su secuestro, tal y como lo ha definido hasta Pedro Sánchez, se han echado a la calle en una concentración con vocación de permanencia en Madrid frente al Ministerio de Asuntos Exteriores. El grupo de apoyo a la Global Sumud Flotilla que partió el pasado 12 de abril con más de 50 embarcaciones que transportaban productos de primera necesidad a las costas de Gaza intenta así forzar la liberación por parte de Israel del activista español Saif Abukeshek y del brasileño Thiago Ávila. “El ambiente es de solidaridad y emoción, pero también de extrema preocupación”, adelanta Carlos Díez, uno de los concentrados.
Las fuerzas israelíes bloquearon el 29 de abril las comunicaciones de los buques en aguas internacionales frente a las costas de Creta, a unas 500 millas náuticas de Gaza. Desplegaron drones y rodearon y confiscaron las embarcaciones. Más de 180 participantes desarmados de decenas de países fueron “secuestrados” y la ayuda destinada a “una población sitiada fue bloqueada por la fuerza”, ha denunciado la Flotilla. Ávila y Abukeshek son los únicos arrestados que fueron trasladados a suelo israelí. Mientras tanto, unas 20 personas han pasado ya dos noches al raso en la plaza de la Provincia de Madrid para exigir la puesta en libertad sin cargos de los dos activistas propalestinos.
Alicia Armesto ha amanecido este lunes junto a sus compañeras frente a la sede del Ministerio liderado por José Manuel Albares. “Hay fuerzas. La gente se acerca y nos trae comida. Intentamos matar el tiempo aprendiendo bailes palestinos y pensando próximas acciones”, relata la portavoz de la Global Sumud Flotilla en la capital y secretaria técnica del Sindicato de Periodistas de Madrid (SPM).
Descabezar la solidaridad
Las llamadas a abogados y activistas de otras latitudes se suceden en los teléfonos móviles, que consumen sus baterías hasta la extenuación. “Un kebab cercano nos deja utilizar sus aseos, y la gente aporta la comida que puede. A la noche, resistimos con bebida energética, porque si no se hace complicado”, relata la comunicadora.
Tanto ella como los demás concentrados comentan que “sería injusto decir que el Gobierno español no está haciendo nada” por la liberación de los dos activistas encarcelados en Israel, aunque también enfatizan que “no está haciendo lo suficiente”. En palabras de Armesto, “no lo está haciendo porque hay dos personas inocentes que están siendo torturadas en prisión”.
Armesto considera que la detención de Abukeshek y Ávila responde al objetivo de descabezar el movimiento de solidaridad con Palestina por parte de Israel. “No lo van a conseguir porque no vamos a parar. Que hayan secuestrado a dos personas no borra que estén cometiendo un genocidio, o que maten a decenas de periodistas”, recalca.
Una “preocupación extrema”
Díez es portavoz madrileño de Marea Palestina – Educación contra el genocidio, colectivo de docentes que se ha sumado a la protesta. Él ya pasó la primera noche frente al Ministerio y este martes estaba ahí, de nuevo, a las 6 h. “Nos hemos organizado en turnos de permanencia y cada vez recibimos el apoyo de más colectivos”, precisa. A ojos de este activista, la simpatía que reciben por parte de la ciudadanía va a más cada jornada que pasa.
Eso no es óbice para que la solidaridad y emoción de “luchar juntas” se conjugue con un estado de “preocupación extrema”. Esa preocupación únicamente se ve aminorada por la información que reciben a cuentagotas. “Las compañeras de la Flotilla tienen más contacto con los afectados y nos van diciendo todo lo que les llega”, prosigue.
Pero el aliento no llega solo de las últimas novedades sobre el proceso a nivel judicial. Una sonrisa se ha dibujado en los presentes cuando han recibido en sus móviles la carta que Ávila ha trasladado a su hija Teresa: “Espero que algún día entiendas que porque te amo tanto no había nada más peligroso para ti y para otros niños que vivir en un mundo que acepta el genocidio. Por favor, recuerda a tu padre como la persona que te cantaba y tocaba la guitarra para que duermas”.
Al igual que todas las personas que le rodean, Díez recalca que lo sucedido es un “secuestro” y no una detención. “La concentración es permanente y autorizada. Cualquier persona que quiera pasarse, será recibida con los brazos abiertos, porque no nos iremos de aquí hasta que sean liberados”, agrega.
En defensa del derecho internacional
Raquel Bocca es otra de las activistas, miembro de varios movimientos sociales, que secundaba la movilización este lunes por la tarde, guarecida en la sombra, bajo los soportales. “Tratamos de informar a la gente de lo que ocurre y de la complicidad con la represión de los gobiernos europeos, sobre todo del griego, que hizo caso omiso a las llamadas de alarma de las embarcaciones”, dice esta vecina de Manzanares el Real. Ataviada con una camiseta del Open Arms, recalca que la idea es que todos los días, a las 19 h, se lleve a cabo una asamblea abierta en el lugar.
Cerca de ella está Marisa Gómez, integrante de Sierra por Palestina, otra organización que se ha sumado a la movilización. “Se están vulnerando el derecho internacional. La gente lo sabe, y le indigna. Hasta personas no muy politizadas rechazan lo que sucede”, sostiene. Algo parecido piensa Muath Abu Muaileq, palestino que se ha acercado a la concentración: “Exigimos que el Gobierno sea claro de verdad, que tome medidas, que rompa relaciones con Israel. Lo que no se puede permitir es que el sionismo esté por encima del derecho internacional, de la ley y de todos los gobiernos”, desarrolla.
Los activistas, en la diana
Abukeshek es un ciudadano hispano-sueco de origen palestino afincado en Barcelona y con más de dos décadas de militancia en movimientos de solidaridad con Palestina que han llegado a diversos países de Europa, según la web de la Global Sumud Flotilla. En tierra dejó a su esposa, con la que tiene tres hijos de uno, cuatro y siete años. No es la primera vez que el activista se embarca en una de movilización de tal calado. El también presidente de la Coalición Mundial contra la Ocupación en Palestina ya fue uno de los principales organizadores de la Marcha Mundial a Gaza del año pasado.
Los activistas madrileños conocen bien la realidad que a día de hoy sufre tanto Abukeshek como Ávila. Trasladados al centro de detención de Shikma, en Askalan, al sur de Israel, el primero de ellos “fue sometido a torturas este sábado a bordo de un buque militar israelí”, tal y como señalaron desde la Global Sumud Flotilla en un comunicado tras entrevistarse con los activistas liberados.
También cuentan con el relato propio de los detenidos, que el sábado recibieron la visita de miembros de Adalah, una organización israelí de derechos humanos. A su salida del encuentro, afirmaron que sus testimonios “revelan violencia física” y que durante los días que pasaron en el mar ya en manos de las fuerzas israelíes fueron retenidos “en posiciones de estrés”.
El mismo Abukeshek aseguró que estuvo “atado de manos y con los ojos vendados, obligado a tumbarse boca abajo”, lo que le ha provocado hematomas en cara y manos. Por su parte, Ávila aseguró que el ejército israelí le sometió a una “brutalidad extrema” durante la incautación de los barcos. Destacó que fue “arrastrado boca abajo por el suelo y golpeado tan severamente que perdió el conocimiento dos veces”, tal y como informaron los integrantes de Adalah, organización que ya ha impugnado la legalidad del procedimiento, subrayando que el régimen israelí no tiene jurisdicción sobre civiles extranjeros detenidos en aguas internacionales.
Este ciudadano brasileño de 38 años tiene una hija de un año y medio y lleva más de dos décadas luchando por la liberación de Palestina. Es miembro del Comité Directivo de la Coalición de la Flotilla de la Libertad y uno de los coordinadores a bordo de la misión Madleen, que fue interceptada y secuestrada por Israel en junio de 2025. Ese arresto se tradujo en el encarcelamiento en régimen de aislamiento durante varios días en la prisión israelí de Ayalon.
La resistencia civil pide más a los gobiernos
Por el momento, Ávila y Abukeshek permanecerán encarcelados hasta este martes. “A pesar de que no se han presentado cargos formales contra ellos, los fiscales israelíes han formulado acusaciones generales con motivaciones políticas en un intento de represalia para criminalizar la acción humanitaria”, ha señalado la Global Sumud Flotilla en un comunicado.
Los activistas en Madrid se suman a las reclamaciones que la organización de la Flotilla ha extendido a todos los países del mundo. Exigen, por ejemplo, que se proporcione protección diplomática “urgente” a los ciudadanos detenidos, algo que el Gobierno liderado por Sánchez ha asegurado haber hecho. También reivindican que los parlamentarios y funcionarios públicos de todo el mundo firmen una declaración conjunta en la que se exija la rendición de cuentas y se tomen medidas. “Mientras la inacción mundial continúa, la resistencia civil se intensifica”, han concluido.