Del “país de mierda” Noruega al “yihadista” El Sayed pasando por anuncios brutales: Trump, desesperado, desata la máquina del fango
Todo son síntomas de la desesperación. Del miedo a perder. Por mucho, incluso. Son síntomas de que la promesa con la que Donald Trump volvió a la Casa Blanca tras las elecciones de noviembre de 2024, hace exactamente dos años, está siendo incumplida: mejorar la vida de los estadounidenses, golpeados por los precios de la vivienda, la cesta de la compra y la falta de competitividad de las empresas. Trump prometió que EEUU sería su prioridad –America First– para hacerlo grande –MAGA–.
Pero lo cierto, dos años después, es que las cosas están peor que hace dos años debido al efecto de sus caprichosos aranceles y sus guerras unilaterales, como la desatada contra Irán el 28 de febrero pasado.
Trump sabe que las encuestas le sitúan por los suelos y que se arriesga a perder el control del Congreso, lo que puede traducirse en una ofensiva de audiencias contra decisiones polémicas o de dudosa legalidad –desde los asesinatos extrajudiciales en el Caribe hasta la represión migratoria, pasando por el uso de la justicia contra rivales políticos, las obras arbitrarias en la Casa Blanca o los negocios de su yerno, Jared Kushner, aprovechándose de su posición–.
Pero también se puede traducir en poner en marcha el impeachment –procedimiento de destitución–, para lo que basta con la mayoría simple de la Cámara de Representantes, si bien para ejecutar la destitución serían necesarios 67 senadores –de 100–, algo que no va a pasar.
Y todo eso le mantiene inquieto, haciendo campaña todos los días, con varios actos, recorriendo el país, poniéndose al frente de una campaña que cada vez se le pone más cuesta arriba al Partido Republicano, precisamente, por la crisis de popularidad del presidente y sus políticas.
Así, Trump ha decidido huir hacia adelante con medidas desesperadas, como el acuerdo con el presidente ruso, Vladímir Putin, para desmontar las sanciones contra el petróleo ruso por la invasión de Ucrania, con el deseo iluso de ver una caída del precio de los combustibles en EEUU antes de las elecciones de mitad de mandato, afectados por las consecuencias de la invasión de Irán.
Pero esa desesperación también se evidencia en que cada vez está teniendo un comportamiento más burdo y agresivo. Así, este fin de semana llamó a Noruega “país de mierda”, dolido por no haber recibido el Premio Nobel de la Paz. En efecto, la misma persona que lanzó un bombardeo ilegal sobre Irán el 28 de febrero, en el que murieron, entre miles de personas, dos centenares de escolares, y que ha amenazado con “eliminar una civilización” de 90 millones de habitantes, no entiende por qué no tiene el Nobel de la Paz.
Trump, además, sugirió que Estados Unidos debería aceptar a menos inmigrantes noruegos y afirmó: “A mí no me han dado el Premio Nobel. Así que no quiero a nadie de Noruega. No quiero tener nada que ver con Noruega”.
Y si el presidente de EEUU está obsesionado con el Nobel, no lo está menos con Abdul El Sayed, el candidato demócrata al Senado por Michigan que puede lograr una victoria fundamental al imponerse en un territorio tradicionalmente republicano y convertirse en el primer senador musulmán, al tiempo que amplía la representación de la familia más progresista.
Así, este fin de semana la huida hacia adelante islamófoba ha llevado a Trump a asociar a El Sayed con el 11S. En un mitin celebrado este domingo en Michigan, Trump acusó a El Sayed de ser “un yihadista” al tiempo que invitaba a participar en el acto al padre de un pasajero que se enfrentó a los secuestradores del 11S. Trump, además, dijo que El Sayed “tendría que pasar por un detector de metales antes de que se le permitiera entrar en el Senado”.
El propio El Sayed respondió este lunes a la obsesión de Trump por referirse a él por su segundo nombre, Mohamed, durante un acto con Bernie Sanders: “Para ti seré el senador Mohamed, bro”. Y añadió, dirigiéndose a sus seguidores: “Creen que, al señalar mi nombre y mi fe, de alguna manera vais a ignorar el hecho de que no podéis pagar la gasolina ni la compra, ni ir al médico”.
El Sayed se enfrenta al candidato republicano Mike Rogers el 3 de noviembre, en una de las contiendas más reñidas por uno de los pocos escaños que podrían decidir el equilibrio de poder en el Congreso. Actualmente lo ocupan los demócratas.
Para dar la vuelta a la mayoría de 53-47 del Senado que poseen los republicanos, los demócratas necesitan recuperar cuatro escaños.
Las plazas donde lo están acariciando son: Carolina del Norte (el exgobernador Roy Cooper lidera en las encuestas al republicano Michael Whatley); Ohio (el exsenador demócrata Sherrod Brown busca recuperar el escaño frente al republicano Jon Husted); Alaska (la demócrata Mary Peltola desafía al senador republicano Dan Sullivan); Maine (la veterana senadora republicana Susan Collins se enfrenta al demócrata Troy Jackson); Texas (el demócrata James Talarico compite frente al republicano Ken Paxton); Iowa (el demócrata Josh Turek y la republicana Ashley Hinson) y Kansas (entre el republicano Roger Marshall y el demócrata Adam Hamilton).
Durante su intervención del domingo, Trump acusó, sin ninguna prueba: “Si Abdul y los demócratas ganan, abrirán las compuertas e invitarán a hordas de yihadistas a nuestras costas, creando una pesadilla de violencia y terror hasta el punto de que ni siquiera podréis celebrar la Navidad”.
Trump lanzó diversas acusaciones falsas contra El Sayed, como que era miembro de los Hermanos Musulmanes, y presentó como orador invitado al padre de Todd Beamer, un hombre de Míchigan que formaba parte del grupo de pasajeros que se enfrentó a los secuestradores del vuelo 93 de United Airlines, antes de que el avión se estrellara en un campo de Pensilvania. “Míchigan tiene que levantarse y luchar, tal y como hizo Todd, para impedir que un yihadista entre en el Capitolio”, afirmó Trump.
Anuncio brutal
En la campaña para gobernador de Ohio, el republicano Vivek Ramaswamy está difundiendo el testimonio de la madre de su rival, Amy Acton, en el que, básicamente, tacha a su hija de mentirosa y afirma que no se puede confiar en ella: “Me llamo Donna Arthur y soy la madre de Amy Acton. Ha mentido toda su vida. Mi hija necesita ayuda, y no puede ayudaros si ella misma necesita ayuda. No votéis a gente que miente. No dejéis que se convierta en vuestra gobernadora”.
Y lo que ese anuncio omite por completo es la historia de fondo de por qué la madre de Amy Acton está distanciada de su hija.
La candidata demócrata, Amy Acton, afirma que no habla con su madre desde que ella tenía 12 años, y eso se debe a que su madre perdió la custodia tanto de ella como de su hermano.
Y los documentos facilitados por la campaña muestran que su padrastro había sido acusado de violarla. Su padrastro se declaró inocente y huyó del estado antes del juicio.
Así que la persona que aparece en este anuncio, su madre, estuvo casada con el hombre que supuestamente la violó y por el que tomó partido en lugar de su hija.
Ahora el temor de los republicanos es que el anuncio no solo vaya a perjudicar potencialmente a Ramaswamy, sino también a toda la candidatura republicana en un estado que es crucial para el Senado y que también cuenta con al menos una contienda clave para la Cámara de Representantes.
Pero Trump prefiere desatar la máquina del fango. “Vivek Ramaswamy ha publicado un anuncio muy contundente en el que una madre afirma que su hija, Amy Acton, que se presenta a gobernadora de Ohio, es una mentirosa y cosas mucho peores”, ha afirmado el presidente de EEUU en Truth Social: “La prensa, en un ataque concertado y bien coordinado, está intentando que Vivek Ramaswamy 'retire el anuncio'. Francamente, si la madre de cualquiera hablara así de su hija, lo normal sería que a la hija se le impidiera ocupar un cargo público, y mucho menos el de gobernadora. [...]. Yo sugerí que Vivek siguiera adelante y dejara que todo el mundo escuchara a la madre de una candidata defectuosa, deshonesta e incapaz explicar cómo su hija es un DESASTRE que, sin control alguno, miente, engaña y roba. La prensa está intentando convencer a todo el mundo de que este anuncio es malo, ¡porque es demasiado bueno! ¿Quién no utilizaría un anuncio así? Yo lo haría; a eso se le llama 'dar en el clavo”.
De llamar “país de mierda” a Noruega a acusar de “yihadista” a El Sayed, pasando por la difusión de anuncios brutales contra sus rivales. Trump está convirtiendo el último tramo de la campaña en una sucesión de insultos, islamofobia y ataques personales.