EEUU juega a dos bandas en sus acuerdos con Irán y con Israel y Líbano: por qué se contradicen y qué pasará ahora
Estados Unidos ha firmado dos acuerdos para pacificar Oriente Medio que son, en la práctica, contradictorios. Incluso, uno de los acuerdos puede boicotear el éxito del otro. Ambos son difíciles de aplicar y hay pocas probabilidades que aguanten en el tiempo y desemboquen en una “paz” duradera en la región.
Esto no es de extrañar, teniendo en cuenta la errática diplomacia estadounidense en Oriente Medio desde la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca, en enero de 2025. En octubre de ese año, el presidente y su equipo negociador impusieron un acuerdo de 20 puntos para terminar la guerra en Gaza que no solo no ha detenido el genocidio contra los palestinos (más de 1.050 han sido asesinados desde octubre hasta ahora), sino que ha permitido que Israel amplíe su control sobre la Franja y consolide la ocupación de la misma.
Lo mismo puede ocurrir en Líbano, después de que el Gobierno de Beirut haya sellado un acuerdo con Israel y EEUU que no garantiza la retirada de las tropas hebreas de la amplia zona que ocupan en el sur del país árabe (alrededor del 10% del territorio) ni el fin de los ataques israelíes —que han matado a más de 4.000 libaneses desde el pasado mes de marzo—. Más de 700.000 desplazados no han podido regresar a sus hogares en el sur de Líbano de los más de 1,2 millones que fueron obligados a marcharse por Israel.
El acuerdo marco firmado en Washington el 26 de junio por representantes de los Gobiernos de Líbano, Israel y EEUU establece que el “repliegue” —no la retirada— del Ejército israelí tendrá lugar de forma gradual a medida que las Fuerzas Armadas Libanesas (FAL) tomen el control de las áreas donde en las últimas dos décadas el grupo chií Hizbulá ha sido la principal autoridad. Solo cuando las FAL asuman el mando sobre ese territorio y se compruebe el desarme de los grupos armados no estatales y el desmantelamiento de su infraestructura, Israel se retirará. No hay un calendario para este proceso extremadamente difícil, por lo que Tel Aviv podría permanecer en el sur de Líbano de forma indefinida, si considera que no se cumplen las condiciones de seguridad.
Ese punto del acuerdo marco que aborda la presencia israelí en Líbano es opuesto al primero de los 14 puntos del memorando de entendimiento firmado por Irán y EEUU una semana antes, por el cual ambos países se comprometen al “cese inmediato y definitivo de las operaciones militares en todos los frentes, incluido Líbano,” y a “garantizar la integridad territorial y la soberanía de Líbano”.
Acuerdos “incompatibles”
Según el Centro Soufan, que ofrece análisis sobre Oriente Medio desde Nueva York, la Administración Trump tenía prisas por finalizar el memorando de entendimiento con Irán y poner fin al bloqueo del estrecho de Ormuz, por ello accedió a “la exigencia iraní” de incluir la mención explícita a Líbano en el primer punto del texto. “Los funcionarios estadounidenses insisten en que el acuerdo marco trilateral es coherente con el memorando y no supone una revocación del compromiso de EEUU con el artículo 1”, señala en un análisis publicado en su web. De acuerdo con su versión, el texto traza “un camino” para la retirada de Israel de Líbano, pero no es tan rápido ni directo como establece el memorando. En el acuerdo trilateral, Washington tiene un papel de supervisor y de facilitador, además de patrocinador de los paupérrimos Estado y Ejército libaneses.
Por su parte, Daniel Levy, presidente de US/Middle East Project y exnegociador israelí, afirma que “los dos textos son ampliamente incompatibles y se contradicen”. Es más, el experto considera que el acuerdo marco trilateral y el conflicto en Líbano son la vía más directa para el colapso del memorando de entendimiento entre EEUU e Irán. Levy aclara que no es que la diplomacia estadounidense boicotee su propio trabajo, sino que hay muchas divisiones dentro de la Administración Trump y del movimiento MAGA respecto a la guerra lanzada contra Irán el 28 de febrero pasado, junto a Israel. “Las contradicciones entre los dos acuerdos deben ser entendidas como la continuidad de la política de EEUU: la continuidad de la inconsistencia y la incoherencia”, dice.
En opinión de Levy, Israel intentará que el acuerdo con el Gobierno libanés se imponga por encima del acuerdo de EEUU e Irán. Además, “Israel argumentará que, incluso si Estados Unidos considera válidas las disposiciones del memorando de entendimiento relativas a Líbano, estas deben estar supeditadas a que todas las cláusulas del memorando se acuerden en detalle y se implementen”. Precisamente, las dos partes siguen negociando los términos del memorando y su aplicación, en medio de la falta de confianza y de algunos ataques cruzados en el golfo Pérsico, que han puesto en entredicho varias veces la validez del acuerdo desde su firma el 18 de junio.
Esta semana, representantes de EEUU y la República Islámica se han reunido en Qatar para una ronda de negociaciones indirectas, con el fin de alcanzar un acuerdo definitivo en un plazo de 60 días, según fijaron en el memorando de entendimiento. Sin embargo, en Doha no ha habido avances significativos, pero fuentes informadas señalaron a la cadena qatarí Al Jazeera que el conflicto de Líbano estuvo entre los asuntos tratados. El portavoz del Ministerio de Exteriores de Qatar, Majed al Ansari, informó de las conversaciones continuarán “lo antes posible”, después de los funerales de Estado del ayatolá Ali Jamenei, que se celebran este fin de semana. El líder supremo de Irán fue asesinado en los bombardeos que Washington y Tel Aviv lanzaron contra Teherán al comienzo de la ofensiva ilegal.
Hacer colapsar el acuerdo con Irán
El exnegociador israelí explica a elDiario.es que “Israel ve en Líbano una vía para debilitar y, en última instancia, anular el memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán”, ya que no puede intervenir directamente en otros asuntos, como la gestión del estrecho de Ormuz, las sanciones contra Irán o su programa nuclear (estas cuestiones se tienen que negociar de cara a un acuerdo final, que debería ultimarse a mediados de agosto). Levy agrega que, con la aplicación del acuerdo marco trilateral, Israel y EEUU ya están violando el memorando de entendimiento y el hecho de que Washington lo firmara poco después del memorando “también refuerza la convicción de Irán de que EEUU no es un interlocutor serio ni confiable en las negociaciones y la implementación de los acuerdos”.
El Gobierno de Benjamín Netanyahu se beneficia de esta situación: “Los acuerdos contradictorios introducen una fuente constante de tensión e inestabilidad en las relaciones entre Estados Unidos e Irán y garantizan la posibilidad de continuas escaladas militares”, afirma Levy. En última instancia, desea el colapso del memorando y la vuelta a la guerra contra Irán, que el primer ministro israelí alentó.
Respecto a Líbano, el experto dice que Israel “busca una situación donde tenga justificación y legitimidad, al menos ante Estados Unidos —e, incluso, sorprendentemente, dentro del propio sistema gubernamental libanés—, para mantener su presencia militar”. Netanyahu no quiere que Washington limite sus acciones en Líbano, mucho menos si el acuerdo con Irán se empieza a aplicar y aguanta en el tiempo —ya que considera a Hizbulá un “tentáculo” de Teherán—.
Levy cree que Israel ha impuesto condiciones que “son humillantes y debilitan a Líbano y están diseñadas para garantizar la continuidad de la ocupación israelí o una guerra civil” en el país vecino. De hecho, para Tel Aviv, “el retorno de la guerra civil y que Líbano siga siendo un Estado fallido, en el que pueda interferir a su antojo, es una opción perfectamente válida”.
Otros analistas han señalado que el acuerdo marco trilateral puede exacerbar las tensiones internas en el pequeño país mediterráneo al obligar al Gobierno libanés a desarmar a Hizbulá, que no solo es una poderosa milicia sino que cuenta con una importante base social e influencia política. Aunque el objetivo declarado en el texto es alcanzar la paz entre Israel y Líbano, llaman la atención los claros desequilibrios entre ambas partes y el hecho de que toda la responsabilidad recaiga en el débil Gobierno de Beirut —lo cual puede afectar a su credibilidad internacional y a su popularidad de cara a los ciudadanos—.
El dilema de Teherán
En este complejo escenario, “Irán se ha posicionado como el defensor más eficaz de la soberanía e integridad territorial del Líbano frente a la ocupación israelí, reforzando así su discurso regional”, dice el presidente de US/Middle East Project. Teherán ha defendido desde el primer momento que un alto el fuego con EEUU debía incluir un cese de la ofensiva israelí contra su aliado Hizbulá —a través del cual ha ejercido mucha influencia en Líbano y Siria y se ha enfrentado de forma directa en varias ocasiones al que denomina “enemigo sionista”—. Pero la contradicción entre los dos acuerdos sellados a distancia de diez días puede generar un dilema para el régimen iraní, señala Levy.
“¿Estará dispuesto Teherán a abandonar otros logros que ha conseguido en el memorando de entendimiento [con EEUU] para insistir en la implementación de las cláusulas relativas a Líbano?”, se pregunta. “Si Washington se cree sus propios argumentos —que la guerra ha ido bien para EEUU e Irán está bajo presión—, entonces podría pensar que Irán hará más concesiones respecto a Líbano. Sin embargo, esto demuestra una vez más que Estados Unidos no comprende la realidad”, detalla el experto a elDiario.es.
Por otro lado, el analista iraní Hamidreza Azizi, asociado al Instituto Alemán para Asuntos Internacionales y de Seguridad, también subraya las contradicciones que han surgido después de la firma del memorando de entendimiento. Azizi escribe en su web Iran Analytica que el Gobierno iraní estaba convencido de haber salido de la guerra con cuatro puntos de ventaja, incluido haber asegurado su papel en Líbano. Pero, según el experto, el sentimiento predominante en Teherán es que su posición se está debilitando debido a varios factores, entre ellos, la apertura de una “vía diplomática paralela entre Israel y Líbano”.
“Desde la perspectiva de Teherán, las disputas que se acumulan en torno al memorando de entendimiento son frentes conectados dentro de una misma contienda, en lugar de desacuerdos políticos separados”, explica Azizi. El analista dice que Irán luchó para que Líbano estuviera incluido en el memorando de entendimiento, pero el acuerdo marco trilateral “se interpreta en Teherán como una forma de redefinir ese punto desde fuera”. Tal y como está redactado el texto, “la capacidad de Irán para invocar las operaciones israelíes en Líbano como una violación del alto el fuego general se desmorona”, por tanto Teherán ya no puede influir en el país de los cedros ni puede presentar el fin de la ofensiva de Israel como un logro diplomático propio. Azizi agrega que Washington ha evitado rechazar el artículo del memorando de entendimiento relativo a Líbano, pero “ha permitido que un proceso diplomático y de seguridad paralelo lo debilite”.