Quién es Ilhan Omar, la congresista de origen somalí a la que tanto insulta y odia Trump y que acaba de ser atacada en Minneapolis
Aquel 3 de enero de 2019 fue un día histórico en la Cámara de Representantes de EEUU. Ese día arrancó la cámara más diversa y con más mujeres hasta el momento. Entre ellas, entraban congresistas como Ilhan Omar, pero también como Rashida Tlaib, la primera congresista de origen palestino, y musulmana como Omar, o Alexandria Ocasio-Cortez, quien es ahora uno de los principales referentes progresistas de EEUU.
Las tres se han convertido con el paso del tiempo en tres voces propias en el Congreso de EEUU y en la política estadounidense. Por un lado, pertenecen al lado más progresista del partido demócrata, por otro, reciben continuamente insultos del presidente de EEUU. Y el caso más extremo es de Ilhan Omar (1982, Mogadiscio, Somalia), la persona más insultada y odiada por Donald Trump
Omar tenía 12 años cuando llegó a EEUU. Salió de Somalia en 1991, cuando estalló la guerra civil y tenía 8 años, en busca de una vida mejor. “Pasamos cuatro años en un campo de refugiados en Kenia hasta que nos concedieron el asilo”, explicó cuando asumió el cargo: “Saber que ahora voy a servir en el Gobierno de Estados Unidos, la primera persona estadounidense y somalí en conseguirlo, es un claro mensaje de optimismo para los niños de todo el mundo. Niños que pueden estar en campos de refugiados, viviendo en orfanatos, en situaciones duras y devastadores... Con suerte esto les enseñará que su presente no determinará su futuro y que todavía tienen una oportunidad para tener un nuevo comienzo y nuevas oportunidades”.
Omar leyó su triunfo en las elecciones de noviembre de 2018 como “un rechazo a la forma de pensar de Donald Trump. Como persona que creció negra y musulmana tras el 11-S, estoy acostumbrada a que la gente reaccione mal ante mi presencia. Pero fue sorprendente ver a gente gastando tiempo y dinero intentando difundir odio contra mí y mi campaña. La respuesta del electorado en mi distrito, Minnesota, fue elegirme como su representante con el mayor margen jamás obtenido en este estado”.
“Esta es una maravillosa oportunidad para crear una narrativa sobre lo que significa ser musulmán en la sociedad estadounidense”, decía entonces.
Seis años después, con la segunda presidencia de Trump, la situación de las personas que han llegado de otros países buscando una vida mejor en EEUU pasa por sus peores momentos con la represión migratoria lanzada por el presidente de EEUU. En particular, en el distrito de Omar: Minnesota y, en concreto, la ciudad de Minneapolis, donde este martes fue ataca la congresista de origen somalí.
Pero los insultos de Trump a Omar no son nuevos. Desde que accedió al cargo, el presidente de EEUU la ha acusó falsamente de apoyar a Al Qaeda y de casarse con su hermano para arreglarle los papeles. Desde entonces lleva pidiendo su expulsión del país mientras miles de sus seguidores corean en mítines “¡mándala de vuelta!” nada más mencionar su nombre.
Para Trump, Omar tiene todos los ingredientes de lo que más detesta una persona ultra: es mujer, es musulmana, demócrata, refugiada y lleva velo. Además, no se achanta, responde al presidente y se encara ante él como se encaró este martes ante el hombre que la atacó.
Omar representa esos EEUU diversos con los que quiere acabar Trump, y por eso comentaristas y medios MAGA esparcen su odio y sus mentiras contra ella.
Desde que tomó posesión del cargo en enero de 2019, Omar ha recibido centenares de amenazas de muerte y al menos una persona ha sido detenida por anunciar que iba a “poner una bala en su cráneo”.
En este contexto, el hombre más poderoso del mundo, el presidente de EEUU, sigue escalando en la violencia verbal contra Omar hasta el punto de pedir la cárcel para ella sin pruebas de que haya cometido delito alguno.
A partir de que alguno de los miembros de la comunidad somalí en Minnesota se han visto salpicados por acusaciones de fraude en programas asistenciales, Trump ha lanzado una cruzada contra la comunidad somalí en general, a la que ha acusado de ser “una basura”, y contra Omar en particular.
Así, recientemente publicó en Truth Social: “Hay 19 000 millones de dólares en el fraude de Minnesota Somalia. La falsa 'congresista' Ilhan Omar, una quejica constante que odia a los Estados Unidos, lo sabe todo. Debería estar en la cárcel, o incluso recibir un castigo peor, ser enviada de vuelta a Somalia, considerado uno de los peores países del mundo. ¡Podría ayudar a hacer que Somalia vuelva a ser grande!”.
No hay ninguna prueba de ninguna implicación de Omar en ninguna acusación o investigación por delito alguno, pero el presidente de EEUU la señala hasta el punto de señalarle el camino a prisión.
Tampoco parece ser cierta la cifra de 19.000 millones que imputa Trump. Los propios fiscales señalan que se desconoce el alcance total del fraude de dinero federal dirigido a los programas gestionados por Minnesota. Según sus investigaciones preliminares, la mitad de los aproximadamente 18.000 millones de dólares de fondos federales que han financiado 14 programas gestionados por Minnesota desde 2018 podrían haber sido robados, según declaró a mediados de diciembre el primer fiscal adjunto de Estados Unidos, Joe Thompson. Según el fiscal, se han detectado fraudes en programas relacionados con la nutrición infantil, los servicios de vivienda y el autismo, entre otros. Y un total de 82 de los 92 acusados hasta ahora, según la Fiscalía de Minnesota, son somalíes estadounidenses.
“Estoy seguro de que todo el mundo se pregunta cuánto de esos 18.000 millones de dólares fue fraude”, dijo Thompson, según recogía AP: “Esa es la pregunta de 18.000 millones de dólares”.
Ataque en Minneapolis
Y después de ataques diarios de Trump contra Omar, este martes se ha producido un ataque. Un hombre ha rociado una sustancia desconocida sobre Omar: los hechos han ocurrido este martes por la tarde durante un acto público en el que la congresista demócrata de origen somalí participaba en Minneapolis, donde las tensiones por la aplicación de las leyes federales de inmigración han llegado a un punto crítico después de que agentes federales hayan cometido dos asesinatos en lo que va de año, el último este sábado contra un enfermero de cuidados intensivos y padre de tres hijos.
Justo antes del ataque, Omar había pedido la abolición del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) y la renuncia de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, o su destitución.
Las imágenes muestran cómo un hombre usa una jeringa para rociar un líquido desconocido sobre Omar. El hombre fue arrestado y conducido a la cárcel del condado por agresión en tercer grado, según informa AP. Omar se revolvió ante el atacante y continuó con el acto público después de que su equipo de seguridad sacara al hombre, afirmando que no se dejaría intimidar.
Tras el acto, Omar publicó en X: “Estoy bien. Soy una superviviente, así que este pequeño agitador no me va a intimidar ni a impedir que haga mi trabajo. No dejo que los acosadores ganen. Agradecida a mis increíbles electores que me apoyaron. Minnesota es fuerte”.
Justo este martes, poco antes de la agresión, Trump criticó a Omar mientras hablaba durante un acto en Iowa, diciendo que su administración solo permitiría la entrada a inmigrantes que “puedan demostrar que aman a nuestro país”.
“Tienen que estar orgullosos, no como Ilhan Omar”, dijo, y añadió: “Ella viene de un país que es un desastre. Así que probablemente, se considera, creo, que ni siquiera es un país”.
Y, después, al ser preguntado por las imágenes del ataque, habló con desprecio de Omar a la ABC: “No. No pienso en ella. Creo que es una farsante. De verdad que no pienso en eso. Probablemente, ella misma se hizo rociar, conociéndola. No lo he visto. Espero no tener que verlo”.
Las amenazas contra los miembros del Congreso de EEUU han aumentado en los últimos años, alcanzando su punto crítico en 2021 tras el ataque al Capitolio del 6 de enero de ese año.
En junio pasado, la congresista demócrata Melissa Hortman, de 55 años, y su marido fueron asesinados en Minnesota (Estados Unidos) en un atentado por motivos políticos. El senador demócrata John Hoffman, de 60 años y también de Minnesota, y su mujer también recibieron múltiples disparos en otro ataque cometido a continuación por el mismo sospechoso, de los cuales sobrevivieron.