Excavadoras israelíes comenzaron a demoler este martes el complejo de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA) ubicado en el ocupado Jerusalén Este, después de que Israel vetase hace un año su actividad en su territorio y quitara recientemente la inmunidad a sus inmuebles en una decisión inédita.
El jefe de la UNRWA, Philippe Lazzarini, ha dicho que este “ataque sin precedentes a una agencia de la ONU y sus instalaciones” supone “un nuevo nivel de desafío al Derecho internacional” con el que Israel pretende, junto a otras medidas, “borrar la identidad de los refugiados palestinos”.
“Poco después de las 7 h, las fuerzas israelíes irrumpieron en el complejo de la ONU en Jerusalén Este, obligaron a los guardias de seguridad a salir del recinto y les confiscaron sus dispositivos”, informó a EFE, por su parte, el portavoz de la Agencia, Jonathan Fowler.
“Quiero recalcar que este complejo es una sede de las Naciones Unidas”, añadió Fowler sobre la sede de la UNRWA, ubicada en el barrio de Sheij Jarrá y que se encontraba vacía desde hace meses por el veto israelí a sus actividades.
Las fuerzas de seguridad israelíes acordonaron la zona destrozada e impidieron a la prensa el acceso al complejo, según constató EFE presencialmente.
“El Estado de Israel es propietario del complejo (de la UNRWA) de Jerusalén donde opera actualmente la Autoridad de Tierras de Israel”, afirmó por su parte el Ministerio de Exteriores israelí en un comunicado justificando la destrucción de los inmuebles de la organización, que fue declarada ilegal por Israel mediante una ley que entró en vigor en enero de 2025.
El ministro de Seguridad Nacional, el extremista Itamar Ben-Gvir, acudió a ver el derribo junto al vicealcalde de Jerusalén, Aryeh King. “Un día histórico, un día festivo, un día muy importante para el gobierno de Jerusalén”, ha escrito en X, jactándose de expulsar al personal de la Agencia, “simpatizantes del terrorismo”, a su entender.
El pasado 30 de diciembre, el Parlamento israelí aprobó una reforma de dicha ley en la que, en una decisión sin precedentes y que choca con el derecho internacional, despojaba a esta organización de su inmunidad, al tiempo que decretaba la expropiación de sus locales en Jerusalén Este y cortaba sus suministros.
“El complejo no goza de inmunidad alguna y su confiscación por parte de las autoridades israelíes se llevó a cabo de conformidad con el derecho israelí e internacional”, continúa la nota de Exteriores en referencia a la reforma legal israelí levantando la inmunidad.
En dicha reforma se decretaba la expropiación en un plazo de 30 días de la sede de la UNRWA en Jerusalén Este y del Centro de Formación de Qalandia, que forma a jóvenes y está situado también en Jerusalén Este, cerca del puesto militar que lo separa de Ramala, la capital de Cisjordania
La reforma fue condenada en su momento por ser contraria al derecho internacional, ya que supuestamente ningún Estado miembro de la ONU puede excluir unilateralmente de una convención que ha suscrito —en este caso la de inmunidades y privilegios de la ONU— a uno de los organismos de las Naciones Unidas.
Exteriores reitera en su comunicado de este martes las razones que adujo para decretar la ilegalización de UNRWA. Afirma que empleados suyos “participaron en la masacre del 7 de octubre y en el secuestro de israelíes”.
“Numerosos empleados de la organización son terroristas de Hamás y de la Yihad Islámica Palestina, y su infraestructura se ha utilizado para la construcción de túneles, el lanzamiento de cohetes y actividades terroristas”, dice Exteriores.
La Corte Internacional de Justicia (CIJ) concluyó en octubre de 2025 que Israel no ha probado los vínculos que alega entre la UNRWA y Hamás, ni la supuesta falta de neutralidad de la organización, y le ordenó “garantizar las necesidades básicas” de la población civil en Gaza.
La Autoridad Palestina ha denunciado que el derribo conlleva “la ruptura de todas las reglas y normas del derecho internacional”. En un comunicado, su ministerio de Exteriores “subraya que ninguna legislación o decisión promulgada por las autoridades de ocupación tiene efecto jurídico alguno sobre la condición jurídica de la UNRWA ni sobre su presencia y actividades en el territorio palestino ocupado”.
Críticas de Jordania
Jordania ha sido de los primeros países de la región en reaccionar a la noticia de la demolición. “El Ministerio de Exteriores condena enérgicamente la demolición de edificios por parte de las fuerzas de ocupación israelíes dentro del complejo de la UNRWA en el barrio de Sheij Jarrá”, indicó el departamento jordano en un comunicado en el que recuerda que las instalaciones estaban vacías desde hace meses por imposición israelí.
Jordania considera la acción “una flagrante violación del derecho internacional y una vulneración de las inmunidades y privilegios de las organizaciones de las Naciones Unidas”. El portavoz de Exteriores jordano, Fuad Majali, insistió en el “rechazo absoluto y la enérgica condena a este acto ilegal e ilegítimo”.
El grupo militante Hamás, afirmó a su vez, en un comunicado difundido en sus canales oficiales, que lo sucedido “refleja una arrogancia oficial sin precedentes y un desprecio deliberado a las Naciones Unidas, sus instituciones y la comunidad internacional”.