Así se cocina y aprovecha el bimi: el nuevo brócoli asiático que está tan de moda en gastronomía

Bimi

Adrián Roque

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Hay verduras que pasan desapercibidas durante décadas y otras que, de repente, empiezan a aparecer en todas partes. Es lo que está ocurriendo con el bimi, una hortaliza que cada vez se ve más en restaurantes, mercados y recetas de cocina moderna.

Si aún no lo has probado, lo primero que conviene aclarar es qué es el bimi. Se trata de una verdura de la familia de las brásicas —la misma del brócoli o la col— que nació en Japón hace algo más de una década. Su creación responde a un cruce entre la col china y el brócoli tradicional, lo que dio lugar a una variedad más estilizada, con tallos largos y finos que recuerdan ligeramente a los espárragos.

Durante años su cultivo en Europa se concentró casi exclusivamente en la región de Murcia, pero hoy se produce en distintos puntos del continente. Su aspecto es inconfundible: ramilletes verdes sobre tallos delgados de entre 12 y 15 centímetros, completamente comestibles.

A diferencia del brócoli tradicional, el bimi tiene un sabor más suave y ligeramente dulce, lo que explica que cada vez sea más habitual verlo en platos contemporáneos.

Qué es el bimi y por qué se ha puesto de moda

Entender qué es el bimi ayuda a comprender por qué se ha convertido en una verdura tan popular. Al ser un híbrido entre dos plantas distintas, reúne lo mejor de ambas: la textura delicada del brócoli joven y la ligereza de los tallos largos.

En la cocina moderna, su estética también juega un papel importante. Los chefs valoran mucho su forma estilizada y su color verde intenso, que funciona muy bien en platos de presentación cuidada.

Pero el atractivo del bimi no es solo visual. Sus ramilletes son totalmente comestibles y su textura resulta más tierna que la del brócoli tradicional. Esto permite utilizarlo tanto en recetas elaboradas como en preparaciones muy simples.

Además, su sabor más suave lo convierte en una verdura especialmente interesante para introducir en la dieta de quienes no suelen disfrutar demasiado del brócoli.

Cómo cocinar bimi: una verdura muy versátil

Si algo explica el éxito del bimi es su enorme versatilidad en la cocina. Saber cómo cocinar bimi es sencillo porque admite prácticamente cualquier técnica culinaria.

Una de las formas más habituales de prepararlo es a la plancha, donde los tallos se doran ligeramente mientras los ramilletes mantienen su textura tierna. También funciona muy bien en wok, una técnica muy utilizada en la cocina asiática que respeta su estructura.

Otra opción clásica para cómo cocinar bimi es al vapor. En este caso conviene dejarlo al dente para conservar tanto su textura como sus propiedades nutritivas.

También puede hervirse brevemente. En ese caso hay un truco sencillo para mantener su color verde intenso: después de cocerlo, se introduce inmediatamente en un bol con agua y hielo. Este proceso corta la cocción y fija la clorofila.

Incluso crudo puede resultar muy interesante. El bimi se utiliza a veces en ensaladas o como guarnición de carnes y pescados, aliñado con aceite de oliva, limón o un toque de pimienta negra.

Beneficios del bimi y diferencias con el brócoli

Más allá de su estética o su versatilidad culinaria, los beneficios del bimi son uno de los motivos por los que esta verdura está ganando popularidad.

Es una fuente importante de vitamina C, lo que contribuye a fortalecer el sistema inmunológico y a reducir el cansancio y la fatiga. También ayuda a mejorar la absorción del hierro en el organismo.

Entre los beneficios del bimi destaca además su contenido en fibra, que favorece el tránsito intestinal. A ello se suma la presencia de ácido fólico, un nutriente especialmente recomendado durante el embarazo.

Cuando se habla de bimi vs brócoli, las comparaciones son inevitables. Ambos pertenecen a la misma familia vegetal, pero presentan algunas diferencias interesantes.

El bimi vs brócoli revela que el primero es totalmente comestible —incluido el tallo— y tiene una textura más suave. Además, suele contener más fibra dietética y ciertos minerales.

El brócoli, por su parte, sigue destacando por su contenido proteico. Aun así, el bimi vs brócoli no es una competición, sino más bien una evolución culinaria de una misma familia de verduras.

Al final, lo que explica el éxito del bimi es una combinación muy sencilla: sabor suave, textura agradable y facilidad para cocinarlo. Una verdura moderna que, en realidad, sigue la lógica más antigua de la cocina: ingredientes sencillos que funcionan bien en casi cualquier plato.

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