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España - Cabo Verde, casi un derbi en Burela

Presentación del festival de Cabo a Cabo, con Anxo Ferreira y Carmela López, presidenta de la Deputación de Lugo.
14 de junio de 2026 22:00 h

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El pueblo de Burela, puerto pesquero gallego de referencia en el Cantábrico, apenas llega a los 10.000 habitantes. De ellos, alrededor del 10% de la población es originaria de Cabo Verde, un país compuesto por diez islas en el Atlántico. Hace dos años, visitó Burela el presidente de la República, José Pereira Neves y dejó una sentencia clara sobre el puerto lucense: “Es una isla más de nuestro archipiélago”.

Así que este lunes no será un día cualquiera en Burela, enclavada en la comarca luguesa de A Mariña. Es el día en el que la selección de Cabo Verde, los conocidos como Tiburones Azules, juega el primer partido de su historia en un Mundial de fútbol, y además lo hace contra España. Hay una mezcla de ilusión y excitación máxima en el pueblo y piques constantes en la calle. “¿Qué? ¿Estáis preparados? Vais a chupar el lunes”, cuenta Manuel Mendes que lo acribillan a diario en plan vacile sus conocidos desde el otro lado de la acera.

Manolito Mendes, hizo de caboverdianos posa con la camiseta de su país.

Manuel Mendes (Burela, 1991), Manolito para todos en el pueblo, es hijo de padres caboverdianos que a finales de los 70 llegaron a Galicia buscando un futuro, después de que su país se independizase de Portugal en 1975. La historia de la familia de Manolito podría ser la de muchas familias caboverdianas que fueron las primeras en llegar a A Mariña. “Mi padre llegó en 1978 para trabajar en la construcción de la fábrica de Alúmina y años después vino mi madre y nací yo”, explica. Como la gran mayoría de caboverdianos en Burela, su padre procedía de la Isla de Santiago y conocía bien el mar, por lo que al poco tiempo dejó la construcción y se embarcó.

Manolito es de los primeros niños caboverdianos que nacieron y crecieron en Burela, incluso antes de que Burela se constituyese como ayuntamiento propio, tras segregarse de Cervo en 1994. Estudió de niño en el colegio público Virxe do Carme, popularmente conocido como Os Castros, y allí conoció a un grupo de chavales de su generación que se han convertido en amigos para toda la vida. La mayoría vive ahora fuera de Burela, pero el festival de Cabo a Cabo, creado alrededor del España-Cabo Verde, ha avivado aquella vieja amistad. Entre esos amigos están el cineasta Adrián Canoura, la escritora Antía Yáñez o el músico y productor Anxo Ferreira, una brillante generación de jóvenes creativos que, a raíz de la mecha de este partido de fútbol, intercambian reflexiones profundas e interesantes opiniones sobre la multiculturalidad, la convivencia o la sombra cada día más alargada del racismo. “Cuando salió el sorteo del Mundial, la primera imagen que me vino a la cabeza fue hacer una gran fiesta en Burela”, explica Ferreira, cabeza visible del evento que tendrá lugar este lunes con actuaciones de grupos como Baiuca o las caboverdianas Batuko Tabanka y actividades durante todo el día.

A pesar de su juventud, Ferreira (Burela, 1991) tiene una sólida trayectoria como músico y compositor, formando parte de bandas conocidas como Novedades Carminha o Sen Senra, además de productor musical. “He viajado por muchos lugares, he estado en muchos festivales y disfrutado de muchas experiencias, pero la riqueza inmaterial y la diversidad de Burela es única”, explica sobre este pueblo en el que conviven más de 50 nacionalidades diferentes, como indonesios, peruanos o marroquís bajo el reclamo del mar y la pesca. A partir de la primera idea, Ferreira se puso manos a la obra con el apoyo de la asociación local Fanto Fantini. Pero no pensó solamente en un evento festivo alrededor del partido del Mundial, sino que quiso propiciar un debate con voces autorizadas. “He mantenido conversaciones muy interesantes con Elvira Dyangani Ose, hasta hace poco directora del Macba, alrededor de ideas conceptuales que me preocupaban a la hora de plantear esto, como la blanquitud o la negritud”, explica Ferreira, que no rehúye de su propio origen en el entorno multicultural de Burela. “Antes fui un niño y ahora un hombre blanco hiperprivilegiado y creo que es necesario afrontar este encuentro también desde un espíritu crítico necesario”, reflexiona. Partiendo de esta premisa ha solicitado la opinión a nivel estético y a la forma de sentir de sus amigos caboverdianos, “reconectando con los viejos amigos del colegio con un emocionante regreso a los orígenes”.

“El fútbol une mucho y he vuelto a acercarme a Anxo a raíz de este proyecto que me comentó hace meses”, dice David Semedo (Burela, 1991), otro hijo de la diáspora caboverdiana en A Mariña, cuyos padres fueron de los primeros en llegar. “Fuimos amigos desde el cole, pero ahora estamos muy conectados a raíz del partido” explica Semedo, que trabaja en el sector eólico y vive en Ourense, aunque este lunes hará lo posible por estar en Burela. “Cuando era pequeño estábamos muy mezclados todos. Los caboverdianos íbamos a las actividades en Burela y los de Burela venían a nuestras fiestas, pero parece que con el tiempo se ha perdido esta curiosidad por el otro. Este evento puede hacer que la recuperemos”, reflexiona Semedo.

Otra burelense de su generación que este lunes seguirá el partido desde A Coruña es la escritora Antía Yáñez. Ganadora de premios literarios de relevancia en lengua gallega como el Illa Nova o el Manuel Murguía, Yáñez, nacida también en 1991, forma parte de ese grupo talentoso que salió del colegio Os Castros. Con Anxo Ferreira ha cruzado muchas conversaciones en los últimos meses para activar el evento alrededor del España- Cabo Verde.

La aportación de Yáñez es lúcida pero crítica: “Me encanta que se vaya a hacer esto, pero también me gustaría que hubiese más gente de Cabo Verde proponiendo sus ideas”. La escritora reflexiona sobre las formas de acercarse a la cultura de los niños de su generación, músicos como Ferreira, cineastas como Adrián Canoura o escritoras como ella misma, con relación a sus amigos caboverdianos del colegio. “Nosotros tenemos profesiones en la cultura porque tuvimos apoyo familiar y una red que nos amparaba; ellos no tenían eso en casa, no hubo ese peldaño de ascensor social y por eso creo que todavía tenemos que seguir mejorando en lo que se refiere a la integración”, reivindica. Hija de una orientadora educativa en este colegio de Os Castros, Antía Yáñez analizó con su madre la evolución de las comunidades inmigrantes. “Antes los caboverdianos se integraban mejor porque prácticamente eran los únicos extranjeros, pero ahora llegaron muchas nacionalidades y se unen con los de su país para combatir el desarraigo”. Por eso advierte: “No debemos caer en la autocomplacencia en temas de integración”.

Entre ese grupo de niños de Os Castros también estaba el cineasta Adrián Canoura (Burela, 1991). Un motivo de fuerza mayor le obligará a seguir el partido del lunes desde Rumanía: su nueva película Fomos ficando sós, centrada en un barco de pesca de su familia, se estrena en el TIFF, el Festival Internacional de Transilvania, certamen de referencia en el Este de Europa. “Todo esto para mí es reconfortante, pero no me supone nada excepcional porque aquí somos amigos todos desde pequeños”, explica el cineasta. De cualquier forma, Canoura advierte que las cosas podrían cambiar en cualquier momento. “Debe ser un toque de atención a las corrientes que están viniendo. Hemos vivido décadas con cordialidad y armonía, sin cantos de guerra de odio de fondo y así queremos seguir”, explica el cineasta, que mantiene contacto con varios de sus compañeros caboverdianos del colegio que están ahora en Zaragoza o Francia.

Este lunes, en Burela, aquel grupo de niños que iba al colegio de Os Castros, vivirá una mezcla de emociones y contradicciones sobre quién prefieren que gane el partido. “Tengo nacionalidad española, pero llevo a Cabo Verde en la sangre para toda la vida. En la fase de grupos voy con Cabo Verde, y después ya veremos”, pronostica David Semedo sonriendo. “Qué va, es mejor que gane España el partido y que Cabo Verde gane el Mundial. ¿Te imaginas que ganase Cabo Verde? Por lo menos sería una fiesta diferente”, aventura el organizador Anxo Ferreira, estos días desbordado por la repercusión de este evento que promueve “un lugar de convivencia en el espacio público para reunirnos, emocionarnos y celebrar juntos”. De cualquier forma, Ferreira anticipa que esto será un evento único y efímero, y no está concebido para tener continuidad. “Bueno, a lo mejor si Cabo Verde llega a la final del Mundial lo repetimos, nunca se sabe”, dice entre risas.

Lo seguro es que, cuando este lunes a las 18 horas comience a rodar el balón, Burela va a vivir una gran fiesta. La fiesta impulsada por aquellos niños que se conocieron en el cole de Os Castros y que se han reencontrado años después gracias a un partido del Mundial de fútbol.

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