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El cheso, el dialecto del aragonés que lucha por mantenerse vivo

El pueblo de Hecho

Laura Izquierdo

30 de julio de 2026 22:27 h

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“Güen día”. Quien pasea por las calles de la localidad de Hecho (813 habitantes) todavía puede escuchar palabras que apenas existen fuera de este valle del Pirineo oscense. Es el cheso, un dialecto del aragonés que hablan unas 700 personas, según una estimación realizada en 2007 por la revista chesa 'Bisas de lo Subordán' y avalada por el Instituto de l'Aragonés.

Su historia se remonta a la Edad Media. El investigador del aragonés Fernando Romanos, en su tesis doctoral de 2022 sobre el léxico del cheso, documenta que la primera referencia escrita conocida del cheso aparece en un inventario de la iglesia de Siresa del siglo XIII, donde ya se enumeraban objetos y ornamentos religiosos.

El cheso forma parte del patrimonio lingüístico aragonés, pero su supervivencia depende de que las nuevas generaciones continúen hablándolo. Los vecinos del valle ven cómo, poco a poco, este dialecto del aragonés pierde hablantes por la llegada de nuevos habitantes procedente de otros lugares, la pérdida de la transmisión familiar, la vergüenza que todavía sienten algunos hablantes y la falta de un respaldo institucional más firme.

Para Marta Marín, periodista chesa y miembro de la Academia Aragonesa de la Lengua, los esfuerzos actuales no son suficientes. “Cada vez se habla menos y no existe una concienciación general”, lamenta. En su opinión, las jornadas por el Día de la Lengua Materna, las obras de teatro o el programa de fiestas escrito en cheso ayudan a visibilizar el dialecto, pero no bastan para garantizar su continuidad.

La escuela, el último refugio del cheso

En la escuela de Hecho, el cheso se puede estudiar desde Infantil hasta 2.º de ESO. La asignatura es optativa, aunque forma parte del currículo educativo. Desde 2015, la profesora Lucía Cajal imparte las clases en infantil —con niños y niñas desde los 2 años hasta los 6 años—, en primaria y hasta 2º de la ESO.

En el pasado curso escolar, todos los niños y niñas de infantil, que son 20, han acudido a cheso. La situación cambia en primaria y secundaria, que al ser las clases por las tardes, solo la mitad de estos niños y niñas —alrededor de 14— se han apuntado. “Algunas familias no pueden traer al colegio a los niños y niñas por la tarde y otros tienen ya sus actividades extraescolares. Que las clases sean por la tarde no facilita que haya más niños inscritos”, señala Cajal.

El alumnado recibe una hora semanal de cheso tanto para infantil como para primaria y secundaria. Para Cajal, esa hora semanal resulta insuficiente ante el estado crítico que atraviesa el cheso: “Nuestra lengua está perdiendo hablantes. Hace 20 años estaba más vivo porque se hablaba en las casas, con los amigos y en el colegio. Ahora apenas se escucha en el patio de la escuela y, cada vez, hay menos niños y niñas que tengan el cheso como lengua materna”. Esta profesora añade que siempre se dirige a los niños y niñas en cheso fuera de la escuela, pero rara vez le contestan en esta lengua. “Lo más difícil de enseñar esta lengua minoritaria es seguir manteniéndola”, dice Cajal.

¿Por qué ha sobrevivido el cheso?

El director de l'Instituto de l'Aragonés, Juan Pablo Martínez Cortés, explica que el cheso —que además de en Hecho se habla también en Siresa, con cerca de un centenar de habitantes— se ha mantenido hasta nuestros días, a diferencia de otros dialectos, por dos hechos diferenciales: “El primero es la existencia de un importante cultivo literario en el siglo XX, donde hay que destacar a Veremundo Méndez, que dignificó lo cheso e hizo sentir que era algo valioso. Otros escritores posteriores han seguido esa senda”. Y la otra causa es la existencia de un grupo de personas que “se han concienciado y han trabajado por concienciar a los vecinos y vecinas de que la lengua no se puede perder”.

En el ámbito musical, el grupo folclórico local Val d’Echo también ha llevado la cultura chesa por los distintos escenarios de todo Aragón desde la década de los 80. La famosa y popular jota 'S’ha feito de nuey' está escrita en cheso por Pepe Lera, uno de los integrantes del grupo y gran difusor de esta lengua.

Aparece la jota famosa chesa 'S'ha feito de nuey', que se puede leer en el pueblo de Hecho.

La experta Marín cuenta que el turismo interesado específicamente en el cheso es todavía muy reducido y se limita, sobre todo, a personas ya sensibilizadas con el aragonés o a neohablantes que organizan encuentros esporádicos en el valle: “Son personas ya previamente interesadas por la lengua que organizan trovadas en el pueblo”.

El cheso, un orgullo para el Valle

Preguntar por el cheso a los habitantes de Hecho o Siresa es hablar de una parte de su identidad. La profesora Cajal tiene claro que el cheso es una parte de su vida: “Es un privilegio enseñar clases en mi lengua materna y no quiero tirar la toalla. Quiero seguir enseñando a mis niños que esta es nuestra cultura”.

El futuro del cheso depende de quienes empiezan a aprenderlo en la escuela, de las familias que lo siguen transmitiendo y del respaldo que reciba de las instituciones. Si la lengua desaparece, advierte la profesora Lucía Cajal, “se perdería una parte de nosotros y una manera de identificarnos”.

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