Los deberes sin hacer
Aragón recibió las competencias de educación no universitaria el 15 de septiembre de 1998. Hace 28 años. El presidente era Santiago Lanzuela, el consejero de Educación Vicente Bielza y la ministra de Educación Esperanza Aguirre en un Gobierno presidido por José María Aznar.
Pues bien, 28 años y no sé cuántos Ejecutivos autonómicos después, la actual consejera de Educación, Carmen Susín, acusa a la izquierda de hundir el sistema educativo aragonés y, en particular, a Pedro Sánchez y a Pilar Alegría por el desplome casi generalizado de España y de Aragón en el Informe Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes 2025 (PISA) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Europeo (OCDE). Una insistencia previsible y llorica que ya satura, que revela impotencia y ausencia de iniciativas propias, con tal de no asumir la corresponsabilidad de gobernar en un Estado de las autonomías.
La consejera Susín anunció la puesta en marcha de una comisión de expertos para darle la vuelta al currículo escolar en las materias evaluadas en jóvenes de entre 15 y 16 años: Matemáticas, Lectura y Ciencia. Si tienes un alarmante problema por recibir los peores resultados de la historia, crea una comisión. Decisión razonable que confirma que has detectado tarde el problema y que, en el mejor de los casos, hasta el próximo curso no podrás introducir cambio alguno. Carmen Susín es la tercera consejera de Educación de los Gobiernos de Azcón en tres años después de Claudia Pérez y de Tomasa Hernández.
Pero es que, además, tal y como contó en este diario digital Luis Faci, el Gobierno de Aragón ha dejado sin ejecutar casi 3 de cada 4 euros de la transferencia que desde 2024 realiza el Ministerio de Educación para reforzar las asignaturas de Lectura y Matemáticas. De los 24,7 millones de euros transferidos solo se habían gastado 5,8 a fecha de hoy. Casi 19 millones se habían quedado en el papel en dos de las materias centrales del Informe PISA.
Nos iría mejor a todos si cada actor, en este caso el Gobierno de Aragón y el Gobierno de España, asumieran sus respectivas responsabilidades y se obligaran sean del color que sean a llegar a acuerdos para gestionar la educación, que es una prioridad de interés general y estratégica para el país. Sin señalamientos recurrentes que resultan infantiles, estériles y deprimentes para los ciudadanos.
Durante el curso anterior, en Aragón, que fue adelantada en introducir las pizarras digitales en la escuela, se dio el paso de prohibir los móviles en las aulas y de limitar por etapas el tiempo de uso de las pantallas a las actividades meramente educativas elegidas por los docentes y los equipos directivos.
Ahora, ya con el agua al cuello por los graves déficits de lectura, de atención y de concentración, puede ser el momento, por ejemplo y estoy copiando las sugerencias de una profesora del instituto de Tarazona, Patricia Esteban Erles, de reforzar la escritura en clase, la corrección de textos, la división en párrafos, la lectura en voz alta y tomar apuntes que la curiosidad del alumno deberá ampliar con la información que sea capaz de reunir.
La mejor receta contra la adicción a las redes sociales, a las pantallas y al algoritmo, está primero en manos de los padres y después de los profesores a los que hay que cuidar y motivar para que, con su esfuerzo y con los recursos necesarios, nos saquen del pozo de comodidad, pasividad y desatención en el que generacionalmente nos estamos metiendo, tal y como abruptamente ha desvelado el Informe PISA 2025. Ya no se puede perder más tiempo
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