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El único investigado por el presunto asesinato de Yesa compró una sierra de sable días antes del crimen

Búsqueda en el vertedero

ElDiarioAragón

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El supuesto autor del asesinato y descuartizamiento del ciudadano francés cuyos restos aparecieron el pasado 4 de agosto en el embalse de Yesa compró días antes de los hechos una sierra de sable en un supermercado próximo a su domicilio de Pamplona. La herramienta, que no ha sido localizada pese a los registros y búsquedas realizados, podría ser compatible con los cortes practicados en el cuerpo de la víctima, según han determinado los forenses.

Este es uno de los nuevos detalles de la investigación que la Guardia Civil ha dado a conocer este viernes después de que el juez haya levantado el secreto de las actuaciones. El sospechoso, detenido el pasado martes en Pamplona, ingresó este jueves en prisión provisional sin fianza por orden del Juzgado de Ejea de los Caballeros que dirige la investigación.

El análisis del teléfono móvil del detenido ha aportado además otros indicios relevantes. Los investigadores han descubierto búsquedas relacionadas con el seccionamiento de carne mediante herramientas cortantes y con el estrangulamiento utilizando bridas. También había consultado información sobre el crimen cometido en Tailandia por Daniel Sancho contra Edwin Arrieta. Días antes de los hechos investigados, una cadena de televisión española había emitido un documental sobre este caso.

La investigación atribuye al detenido los delitos de asesinato, profanación y ocultación de cadáver, sabotaje de equipos informáticos y abandono de animales.

Imagen del presunto asesino en el supermercado

Sangre en el techo y una vivienda recién limpiada

Víctima y sospechoso convivían en una vivienda del barrio pamplonés de La Milagrosa. El detenido alquilaba una habitación al fallecido y entre ambos existía una relación conflictiva. En los últimos meses habían presentado denuncias cruzadas y la Policía había tenido que intervenir en varias ocasiones por discusiones en el domicilio. Los investigadores también han constatado supuestos impagos de la víctima y antecedentes del sospechoso por amenazas a vecinos del barrio.

El registro de la vivienda, practicado el 8 de agosto, permitió encontrar indicios que reforzaron las sospechas. Los agentes apreciaron evidentes signos de una limpieza reciente, especialmente en el baño, y localizaron varios botes de lejía aparentemente utilizados.

También comprobaron que las cámaras instaladas en el interior de la casa habían sido desconectadas de forma abrupta. Los especialistas encontraron además pequeñas gotas de sangre en lugares poco habituales, entre ellos el techo y una pared. Las muestras fueron remitidas al Servicio de Criminalística de la Guardia Civil y el análisis confirmó que correspondían al mismo perfil genético que los restos humanos encontrados en Yesa.

La reconstrucción realizada a partir de las cámaras y del resto de evidencias, junto con la fecha de la muerte establecida por los forenses, ha permitido situar los acontecimientos. La víctima salió a pasear con su perro durante la tarde del sábado 1 de agosto y, según los investigadores, ya no volvió a abandonar la vivienda por su propio pie.

Bultos trasladados al coche antes de viajar a Yesa

Las pesquisas han permitido determinar asimismo que el sospechoso trasladó varios bultos desde su vivienda hasta el vehículo que tenía estacionado en la calle. Al día siguiente, 2 de agosto, estuvo en las inmediaciones del embalse de Yesa. Los especialistas han recogido también muestras de su vehículo para someterlas a análisis.

Dos días después, el 4 de agosto, un bañista alertó al 112 tras descubrir en una playa del embalse, dentro del término municipal de Sigüés (Zaragoza), restos que parecían corresponder a una persona.

La Guardia Civil desplegó entonces un dispositivo en el que participaron especialistas del GEAS, el Servicio Cinológico y el Equipo de Drones. Las búsquedas no permitieron encontrar más restos humanos ni vehículos o materiales abandonados que pudieran estar relacionados con el crimen.

La ausencia de coincidencias en la base de datos española de personas desaparecidas y dos elementos encontrados en el cadáver —la proximidad de Yesa con Francia y un tatuaje de la Legión Extranjera francesa en uno de sus antebrazos— llevaron a los investigadores a sospechar que podía tratarse de un ciudadano francés y a solicitar colaboración policial internacional.

El perro de la víctima condujo hasta su identidad

Un episodio aparentemente ajeno al hallazgo resultó decisivo para identificar al fallecido. El 7 de agosto, la Policía Municipal de Beriáin encontró al perro de la víctima merodeando sin dueño en las inmediaciones de la balsa de Morea, en Navarra.

La lectura del microchip permitió identificar a su propietario, aunque los primeros intentos de localizarlo resultaron infructuosos. Los agentes contactaron finalmente con su expareja, que al día siguiente presentó una denuncia por desaparición ante la Policía Foral.

La coordinación entre la Guardia Civil y la Policía Foral permitió relacionar entonces al desaparecido con los restos encontrados cuatro días antes en Yesa. Ese mismo 8 de agosto se solicitó autorización judicial para registrar la vivienda que compartía con el ahora detenido.

Tras un mes de investigación y el análisis de las evidencias recabadas, el sospechoso fue arrestado el 8 de septiembre cuando salía de su domicilio de Pamplona para pasear a sus perros. Dos días después fue puesto a disposición del titular de la Sección Civil y de Instrucción de la plaza número 1 del Tribunal de Instancia de Ejea de los Caballeros, que acordó su ingreso en prisión provisional sin fianza.

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