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Trump decreta libertad vigilada para la selección de Irán en el Mundial

Jugadores de Irán participan en una sesión de entrenamiento del Mundial de fútbol, en el Centro Xoloitzcuintle de Tijuana, México, el 11 de junio de 2026.

Andrés Gil

Corresponsal en Washington —
14 de junio de 2026 22:00 h

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Donald Trump fue galardonado por la FIFA con el primer premio de la Paz de la institución. Era diciembre de 2025, y faltaban casi tres meses para que iniciara una guerra en Irán de la mano de Israel, el 28 de febrero pasado. Y mientras la guerra sigue abierta, con un alto el fuego agonizante y con anuncios de un inminente acuerdo difundidos por parte del presidente de Estados Unidos, los futbolistas de la selección iraní de fútbol están siendo víctimas de las disputas geopolíticas de Donald Trump.

Durante muchas semanas ha existido la duda de si Irán podría asistir al Mundial de fútbol, que se disputa en EEUU, Canadá y México, pero el alto el fuego firmado el pasado 8 de abril recuperó la posibilidad de que pudiera jugar en EEUU. Y, finalmente, la Administración Trump abrió la mano, pero con una condición: la sede de la delegación iraní no podía estar en EEUU.

Como consecuencia de ello, la selección de Irán está instalada en Tijuana, desde donde viajará a Los Ángeles y Seattle. Según las primeras informaciones, ese desplazamiento tendría que hacerse el día de partido. Así lo había afirmado el embajador de Irán en México, Abolfazl Pasandideh, quien dijo que el equipo iraní tendría que entrar y salir de EEUU el mismo día del partido, lo que desató dudas sobre la logística y alarmas sobre cómo esos desplazamientos afectarían al rendimiento del equipo.

No obstante, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) aseguró posteriormente que el presidente de EEUU ha decidido que podían volar el día de antes. “Gracias a la generosidad del presidente Trump, el equipo iraní podrá llegar el día anterior a sus partidos”, ha afirmado públicamente el DHS.

El embajador, en declaraciones a la agencia Reuters, criticó a la Administración Trump por denegar visados a algunos miembros del personal de la federación de fútbol de Irán, si bien señaló que los permisos concedidos no les impedían pernoctar: “Sus visados no especifican nada sobre la obligación de marcharse en un momento determinado”.

Tras semanas de incertidumbre, EEUU concedió los visados a todos los jugadores el viernes pasado, apenas 10 días antes de su primer partido.

Sin embargo, varios miembros de la delegación iraní no obtuvieron permiso, entre ellos “miembros clave del cuerpo técnico y administrativo”, según la federación de fútbol de Irán. El director del equipo, dos analistas, el director de medios y un representante del Ministerio de Asuntos Exteriores, se quedaron sin poder entrar, según la embajada de Irán en México.

Irán tiene su primer partido con Nueva Zelanda en Los Ángeles el 15 de junio; para luego jugar contra Bélgica también en la ciudad californiana el 21 de junio y, posteriormente, medirse a Egipto en Seattle el 26 de junio.

El plan inicial era que los jugadores tuvieran su estancia en Arizona, pero la guerra de Trump en Irán ha hecho saltar esos planes por los aires. Pocos días después del inicio de los bombardeos, Trump declaró que Irán era bienvenido a participar en el Mundial, si bien señaló que no era apropiado que el equipo iraní permaneciera en EEUU “por su propia vida y seguridad”.

La incertidumbre sobre la concesión de visados estadounidenses y la creciente preocupación en Irán sobre la presencia del equipo en EEUU también influyeron en la decisión de instalar la sede del equipo en México.

El delantero de la selección de Irán, Mehdi Taremi, explicaba a ESPN que medidas adoptadas por el Gobierno de Estados Unidos, como la denegación de visados y la prohibición de entrada al país a un árbitro somalí, están perjudicando la imagen del país y generando “mucha tensión” en torno al Mundial de fútbol.

“He estado en tres Mundiales y siempre se dice que, al bajar del avión y entrar en el país anfitrión, se percibe una atmósfera única de cordialidad y espíritu global”, ha declarado Taremi, integrante del Inter de Milán que perdió la final de la Liga de Campeones la temporada pasada y ahora a las órdenes del Olympiacos griego: “Lamentablemente, ahora no percibo eso. Hay mucha tensión en este Mundial. Se siente en el ambiente y, por desgracia, se debe a acciones como [las denegaciones de visado]. Quizás sea solo una percepción personal”.

Preguntado sobre el Mundial, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, ha señalado: “Espero que las cuestiones relativas a la identificación por motivos raciales, la vigilancia y la aplicación de las normas de inmigración no afecten a esta Copa del Mundo de la manera en que ya lo han hecho”. Türk advertía de que la aplicación de dichas normas debe respetar los derechos humanos y la dignidad humana.

El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, declaró la semana pasada en una comparecencia en una comisión de la Cámara de Representantes que se vigilaría de cerca a la delegación iraní: “No tenemos ningún problema con los atletas, como ya hemos dicho, ni con su personal de apoyo. Pero lo que no vamos a permitir es que incluyan en su delegación a un grupo de personas que sabemos que no tienen nada que ver con el deporte y que mantienen vínculos con la Guardia Revolucionaria o actividades de esa índole. Por ello, vamos a vigilar esto muy de cerca”.

Irán y Estados Unidos podrían enfrentarse en los dieciseisavos de final el 3 de julio en Arlington, Texas, si ambos equipos terminan segundos en sus respectivos grupos.

Problemas con las entradas de Irán

Las restricciones de movimientos no son las únicas que está sufriendo Irán en el Mundial. La Federación Iraní de Fútbol (FFIRI) denunció que había perdido la facultad de gestionar entradas para el Mundial a pocos días del inicio de la cita, lo que afecta directamente a cientos de aficionados que ya habían organizado su asistencia a los partidos, según adelantó The New York Times.

De acuerdo con las normas de la FIFA, las federaciones participantes reciben el 8% de las entradas para los partidos de sus selecciones y posteriormente las venden o distribuyen entre los aficionados. Y la Federación de Fútbol de la República Islámica de Irán ha calificado la pérdida de esta prerrogativa como una “medida inesperada”.

“Como consecuencia, la federación se encuentra actualmente imposibilitada para facilitar ni una sola entrada a los seguidores de la selección nacional”, señaló el organismo, añadiendo que ya había vendido entradas para algunos partidos a través de su web.

La FFIRI ha instado a la FIFA, a respetar los principios de neutralidad, imparcialidad y las normas establecidas, y le planteó impedir que los problemas extradeportivos empañaran el torneo.

En un comunicado enviado a Reuters, la FIFA declara: “Estamos colaborando estrechamente con la Federación Iraní de Fútbol para encontrar soluciones que cumplan con la normativa y maximicen las oportunidades de los aficionados iraníes para asistir a los partidos”.

Pero lo cierto es que la FIFA tiene autoridad absoluta sobre la gestión de entradas para el Mundial y el organismo rector del fútbol iraní sugirió que estaba cediendo a presiones de la Administración Trump: “Estados Unidos ha tomado medidas para obstaculizar la presencia de aficionados iraníes en los estadios. Este incidente plantea serias dudas sobre la influencia de consideraciones políticas y ajenas al deporte en la organización del mayor evento futbolístico del mundo”, declaró la federación de fútbol de Irán, recoge ESPN.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quien mantiene una estrecha relación con Trump, y su secretario general, Mattias Grafström, han prometido apoyo logístico durante reuniones presenciales mantenidas recientemente en Turquía con dirigentes del fútbol iraní.

La mayor parte de la plantilla de 26 jugadores de Irán no ha disputado partidos oficiales desde febrero, ya que militan en clubes de la liga nacional cuya actividad fue suspendida debido a la guerra.

Andrew Giuliani, director ejecutivo del grupo de trabajo de la Casa Blanca para la FIFA, declaró el martes: “El presidente ha sido claro al respecto: quiere garantizar que tengan todas las oportunidades para competir en igualdad de condiciones aquí, asegurándose al mismo tiempo de que aquellas personas que trabajan directamente, digamos, con el CGRI [Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica] no tengan posibilidad de acceder a los Estados Unidos de América”.

No obstante, Infantino afirmó en 2017, cuando los dirigentes del fútbol estadounidense preparaban la candidatura conjunta con Canadá y México, que ganaron al año siguiente, que los aficionados debían tener acceso al torneo, recuerda ESPN. “Es evidente que, tratándose de competiciones de la FIFA, cualquier equipo, incluidos sus seguidores y directivos, que se clasifique para un Mundial debe tener acceso al país; de lo contrario, no hay Mundial”, dijo Infantino hace nueve años: “Es algo obvio”.

Restricciones de EEUU

No es solo Irán el país que está sufriendo las políticas de la Administración Trump con respecto a personas de otros países llamadas a participar en el Mundial.

Por ejemplo, a un árbitro somalí designado por la FIFA se le denegó la entrada a EEUU en Miami el fin de semana pasado y, el lunes, se descartó su participación en el torneo.

En efecto, EEUU denegó la entrada al árbitro Omar Abdulkadir Artan, que se iba a convertir en el primer somalí en arbitrar un partido en la historia del Mundial. Un portavoz del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, en inglés) de EEUU señaló que el colegiado somalí fue “declarado inadmisible debido a problemas en el proceso de verificación de antecedentes y se le denegó la entrada”, tras aterrizar el 6 de junio en el aeropuerto internacional de Miami en un vuelo procedente de Estambul.

No está claro por qué se le impidió la entrada, pero Somalia es uno de los países incluidos en la lista de prohibición de viajes introducida por la Administración de Donald Trump, y la comunidad somalí en EEUU es una de las más insultadas por el presidente norteamericano.

“A pesar de las circunstancias, mantengo una actitud positiva y estoy centrado en los próximos retos de mi carrera como árbitro. Quiero dar la gracias a la FIFA y a la CAF (Confederación Africana de Fútbol) por todo su apoyo y me comprometo a mantener mi nivel arbitral mientras me concentro en el futuro”, subrayó en un comunicado Artan, que fue elegido árbitro masculino del año 2025 por la CAF.

Días después de ese veto de EEUU, se ha sabido que Artan dirigirá la final de la Supercopa de Europa entre el PSG y el Aston Villa en Salzburgo (Austria) el próximo 12 de agosto. “El fútbol une a las personas, y la UEFA quiere mostrar su respeto a Omar y a su excepcional labor arbitral”, afirma en un comunicado el presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, para justificar la designación de Artan en virtud del convenio de colaboración entre la federación europea y la Confederación Africana de Fútbol (CAF).

Artan, de 34 años, fue premiado como el mejor árbitro de África el pasado año, lo que llevó a su inclusión en la lista para el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá que ha empezado este jueves.

Además, el delantero iraquí Aymen Hussein fue retenido durante casi siete horas y su teléfono fue inspeccionado en el aeropuerto O'Hare de Chicago antes de que finalmente se le permitiera entrar al país. “¿Por qué Estados Unidos organiza la Copa del Mundo si es tan hostil hacia los ciudadanos extranjeros?”, declaró el jugador tras el incidente.

Por su parte, el fotógrafo de la selección nacional iraquí, Talal Salah, fue retenido más de 10 horas, se sometió a revisiones similares de su teléfono y, finalmente, se le denegó la entrada a Estados Unidos.

“La perturbación es tal que uno se pregunta quién dirige la Copa del Mundo. ¿Es la FIFA o es el gobierno de Estados Unidos con sus políticas migratorias racistas?”, declaró el martes Piara Powar, responsable de la organización asociada a la FIFA encargada de supervisar la lucha contra la discriminación, Fare Network: “Antes siquiera de que ruede el balón, empieza a imponerse la sensación de que esta Copa del Mundo es cualquier cosa menos la celebración de la humanidad global que debería ser”.

Woodensky Pierre, el único miembro de la selección de Haití que reside en el país caribeño, recibió el visado muy en el último minuto para participar en el Mundial. Pierre, explica Al Jazeera, había estado entrenando con jugadores locales en Puerto Príncipe, la capital de Haití, mientras esperaba el permiso. El centrocampista, originario de Cité Soleil, no pudo jugar el partido amistoso contra Nueva Zelanda porque las autoridades estadounidenses no aprobaron su visado a tiempo. Llegó al aeropuerto de Miami alrededor del descanso junto con directivos del fútbol haitiano, con la esperanza de alcanzar a ver la última parte del encuentro.

El delantero suizo Breel Embolo, por su parte, no pudo viajar con su equipo debido a un problema con su visado, pero lo consiguió posteriormente. El contratiempo estaba relacionado con una condena previa por un altercado ocurrido en Basilea en 2018. Embolo había sido condenado por proferir amenazas, una sentencia que decidió no apelar.

Su situación para viajar al Mundial quedó pendiente de una reunión en la embajada de Estados Unidos en Berna, donde expuso su caso y obtuvo el permiso para viajar finalmente, participando este sábado en el debut de Suiza en la competición.

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