La nueva ola de calor dispara el riesgo de incendios a nivel extremo: “Estamos en manos de la suerte”
Vienen malos días para la lucha contra el fuego. La ola de calor que a partir de este miércoles puede llevar los termómetros por encima de los 40 grados en medio país, junto al aumento previsto de la velocidad del viento del sur, dificultará las tareas de extinción de incendios y puede favorecer que surjan nuevos focos, advierte la Aemet. Durante el fin de semana la inmensa mayoría del país entrará en riesgo “extremo” de incendio, explica la agencia.
Este nuevo episodio llega justo cuando la meteorología había dado una tregua que ha permitido que los incendios de Ávila (el mayor fuego individual registrado en España) y Madrid hayan remitido en los últimos días y que implica que ahora puedan reavivarse. El propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, alertó este mismo martes de que “los próximos días serán especialmente complejos” en la lucha contra el fuego.
Como se aprecia en los siguientes mapas, el riesgo extremo de incendio —el color rojo— irá extendiéndose por prácticamente todo el territorio en los próximos días, ocupando casi todo el país el domingo y el lunes. En el resto del país, predominará el riesgo alto o muy alto.
El riesgo de incendio forestal previsto en España
Nivel de riesgo de incendio que prevé la AEMET para los próximos días. Desliza para ver la predicción de cada jornada.
Fuente: AEMET
Si se analiza por porcentaje de territorio según cada nivel de riesgo, salvo el jueves, el peligro extremo de incendios irá aumentando, del 48% del país este miércoles, al 70% el próximo lunes. El riesgo muy alto tampoco dará tregua, porque el paso del 37% al 20% se produce a costa de aumentar el peligro, y no de reducirlo.
La evolución del riesgo los próximos días
Porcentaje del territorio en cada nivel de riesgo, día a día.
Fuente: AEMET
¿Tanto influye en el riesgo de incendio que suba la temperatura un puñado de grados? “No es solo la temperatura. Es la falta de humedad, el tiempo que lleva sin llover, cómo de rápido suben esas temperaturas, cuánto tiempo se mantienen... Es importante también el viento, que ayuda a secar y es un factor fundamental en los incendios”, explica Cristina Santín, investigadora en el Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad (CSIC-Universidad de Oviedo-Principado de Asturias).
“Los incendios se producen sobre combustibles finos y muertos, que son los que primero se equilibran con la humedad y temperatura ambiente, con un retardo de diez horas, más o menos. También pasa al revés: si tenemos tiempo húmedo, esos combustibles se equilibran con el tiempo húmedo. Con temperaturas bajas, una chispa no debería generar una ignición, con estas temperaturas y condiciones, sí”, elabora Félix Pérez, presidente de APRAFOGA, la Asociación Profesional de Axentes Forestais de Galicia.
"La primera ola del verano seca la vegetación y la deja lista para arder. Ahora vamos a iniciar la cuarta. Lleva unos dos meses sin llover y la vegetación está muy seca, totalmente disponible. Cualquier incendio, con un combustible tan seco, va a arder"
Pero la acumulación de olas de calor, cada vez más tempranas y más largas, provoca que cada año se alcancen antes las condiciones necesarias para que el monte arda, explican los expertos. “La primera ola del verano seca la vegetación y la deja lista para arder”, explica Carlos Madrigal, decano territorial de Madrid del Colegio Oficial de Ingeniería Técnica Forestal. “Ahora vamos a iniciar la cuarta. Lleva unos dos meses sin llover y la vegetación está muy seca, totalmente disponible. Cualquier incendio, con un combustible tan seco, va a arder”, advierte.
De cara a los próximos días, al aumento en la velocidad del viento, factor decisivo en la expansión o no de un incendio, se sumarán las bajas humedades relativas y el calor intenso, explica Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), lo que provocará que el miércoles y el jueves el peligro de incendios suba hasta niveles muy altos o extremos en la mayor parte del país, incluidas las islas más montañosas de Canarias.
Y cuanto más se prolongan las horas de calor, mayor es la posibilidad de que se produzcan de manera simultánea grandes incendios forestales en zonas geográficamente separadas, advierte la Aemet.
El peligro meteorológico, disparado
El endurecimiento de las condiciones ambientales en los últimos años está provocando que el peligro meteorológico ya esté más alto que nunca, espoleado por el calentamiento provocado por la actividad humana, , advierte Del Campo: el cambio climático antropogénico ha incrementado el peligro meteorológico de incendios desde la década de los 80 en el suroeste de Europa, explica la Aemet.
Santín cree que con la evolución de los últimos años, la regla de 30-30-30 como línea roja antiincendios —más de 30 grados, humedad relativa de menos del 30% y viento superior a 30 kilómetros por hora—, “se está quedando corta”. “Vamos ya con la cuarta ola de calor del año. Hay un índice, el riesgo meteorológico de incendio, que tiene en cuenta varios parámetros específicos de incendios. El año pasado, que tuvimos la temporada más grave de incendios desde que hay registros, esos índices fueron los más altos de los últimos 40 años (no hay datos de este año aún). Hay una relación clarísima entre oleada de incendios y condiciones meteorológicas, que están exacerbadas por el cambio climático” y este a su vez está espoleado por la acción humana, sostiene la experta.
La organización World Weather Attribution elaboró un informe el pasado verano, cuando se registró una de las peores temporadas de incendios que ha sufrido el país, que concluía entre otras cuestiones que los datos “sugieren que, en el clima actual —que se ha calentado 1,3 grados desde la era preindustrial—, se prevé que las condiciones extremas que provocaron esos incendios forestales se reproduzcan aproximadamente una vez cada 15 años. En comparación con un clima 1,3 °C más frío, sin el [impacto del] cambio climático, solo cabría esperar que el fenómeno se produjera menos de una vez cada 500 años”.
Que durante el año haya más olas de calor también implica que las temporadas de incendios son más largas, cuenta el agente forestal Pérez. “En Galicia, que teníamos primaveras bastante lluviosas, el estrés de la vegetación [cuándo va a arder con facilidad] llegaba en agosto o septiembre. Fuera de esa temporada apenas teníamos fuegos por maquinaria agrícola, porque la probabilidad de ignición por un chispazo era muy poco probable. Pero en los dos últimos años, tenemos bastantes accidentes e incendios por esta causa. Eso significa que el combustible muerto está disponible y es posible provocar una ignición. En Galicia antes era improbable, quizá en septiembre. Ahora empieza en julio. Los incendios forestales están totalmente desestacionalizados, dependen de la climatología”.
Madrigal, del Colegio Oficial de Ingeniería Técnica Forestal, lo llama “suerte”, pero rápidamente se matiza: “Ahora estamos en manos de la suerte. Hemos tenido una semana meteorológica muy mala y viento del suroeste. Estábamos en riesgo extremo y teníamos que evitar que surgiera un incendio. Pero surgió, y además en zonas con una gran extensión forestal... Estás abandonado a la suerte, pero la suerte se busca, y si tienes masas forestales mal gestionadas, habrá que gestionarlas mejor”, cierra.
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