Las mentiras y bulos de costumbre sobre el fraude electoral
Donald Trump ya está preparando la respuesta a las elecciones legislativas de noviembre donde los republicanos tienen todos los números para sufrir una derrota. Como era de esperar, todo lo apuesta a la denuncia de un fraude electoral del que no tiene pruebas, como ocurrió en 2020. Hace unos días, se celebraron las primarias para la alcaldía de Los Ángeles. Cuenta con un singular sistema por el que compiten juntos los candidatos de ambos partidos y los dos primeros son los que optan al puesto en el día de las elecciones. El republicano Spencer Pratt, apoyado por Trump, fue tercero con lo que quedó eliminado. Una candidata demócrata le superó cuando se contabilizó el voto por correo y eso ya fue motivo suficiente para que el presidente de EEUU sostuviera que había habido un fraude. “Una nación del Tercer Mundo”, escribió refiriéndose a California o a todo el país.
En España, esta tendencia trumpista ha calado en varios medios de la derecha y el Partido Popular. Justo antes de las elecciones de 2023, Alberto Núñez Feijóo ya aprovechó que Leire Díez había trabajado en Correos, como directora de Filatelia y Relaciones Institucionales, para alentar las sospechas al afirmar que el sistema de voto por correo “no está completamente blindado”. No supo decir cómo se puede adulterar. En una reunión secreta de Feijóo con la asociación de fiscales conservadores, un fiscal del Tribunal Supremo llegó a recurrir al bulo de Indra.
Las recientes elecciones andaluzas han permitido que vuelva a resurgir el bulo. Esta vez, a cuenta del voto CERA de los votantes españoles que viven en el extranjero. No tuvo ningún impacto en la asignación de escaños ni puso en peligro la victoria del Partido Popular. Pero al menos tres medios de la derecha decidieron que algo sucio podría haber pasado, porque el PSOE y el PP obtuvieron un porcentaje de votos similar. Primero, fue La Razón, aunque sin sacar conclusiones. El PP había sacado 19 puntos de ventaja en las urnas, pero el PSOE había ganado en el voto CERA con 6.703 votos, frente a los 6.307 logrados por el PP. Cifras escasas sin influencia en el resultado.
The Objective se refirió a esos datos y mencionó que “el PSOE ha ganado el voto exterior en las cuatro autonomías en las que ha arrasado el PP”, como si la distinción solo pudiera explicarse por motivos sospechosos. El diario mencionó dos y comentó que estos resultados se han producido “tras la reducción de los controles por parte de Correos y las nacionalizaciones de la 'ley de nietos'”. Tampoco hay que ser un genio para entender por dónde vienen los tiros.
Como ocurre a veces en estos casos, el texto de la noticia desactivaba buena parte de la carga explosiva del titular. Apuntaron que en las elecciones andaluzas de 2022, donde el PP consiguió la mayoría absoluta, los conservadores ganaron el voto exterior, aunque con una diferencia mínima sobre los socialistas (55 votos) que tampoco fue relevante. Fueron las últimas en esa región con el sistema del voto rogado, que ya no existe. Se suprimió con una nueva ley en 2022 que recibió el apoyo del PP. La reforma salió adelante con los votos de PSOE, PP, Vox, Unidas Podemos, Ciudadanos y PNV.
El Mundo optó directamente por la vía conspiratoria: “Algo está pasando con el voto exterior: el PSOE gana en Andalucía y dispara la sospecha”. Si el PSOE saca más porcentaje de votos en el extranjero, será que hay fraude o que por lo menos hay motivos para sospechar.
El mismo artículo admite que no es la primera vez que los votantes españoles en el exterior votan de forma diferente a los que viven en España. Además, su número es ínfimo. Cita que hubo 21.583 votos CERA en las elecciones de Andalucía, es decir, el 0,5% de los 4,2 millones que ejercieron su derecho al voto el 17 de mayo.
La baja participación de los votantes del exterior se ha dado siempre y pasó a ser bajísima cuando se puso en marcha el voto rogado, que tuvo como consecuencia hundir esa participación. Los latinoamericanos que se han aprovechado de la Ley de Memoria Democrática para obtener la nacionalidad española no lo han hecho para votar en las elecciones, sino para conseguir el pasaporte.
Resulta que en las elecciones generales de 2023 sí hubo un caso en que se movió un escaño gracias a los votos que llegaron del extranjero. Fue en la circunscripción de Madrid y lo ganó el PP a costa del PSOE. Pero ahora quieren hacernos creer que el Gobierno cuenta con un plan siniestro para aumentar sus votos con esa supuesta cantera exterior. No tienen pruebas.
¿Esa es la forma que tienen de defender el Estado de Derecho y las instituciones democráticas, como dicen que hacen todos los días? ¿Poner en cuestión la limpieza de un sistema electoral que ha funcionado con normalidad desde 1977?
Dignidad
León XIV finalizó el viernes en Tenerife una visita a España que ha ofrecido todo tipo de imágenes. Algunas han sido las habituales en los viajes de todos los papas con misas multitudinarias en Madrid, Barcelona y Canarias. Otras han interpelado a toda la sociedad con sus mensajes sobre la inmigración y la responsabilidad que tienen los cristianos ante ella. “La dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar la frontera”, dijo en Arguineguín, el puerto donde han llegado tantos cayucos. En su discurso en el Congreso, recordó a los políticos que los extranjeros que viven en España deben contar con “posibilidades reales de integración”. Esa integración –que es gradual y que está condicionada por múltiples aspectos económicos– es imposible si no cuentan con papeles que legalicen su vida ante las autoridades. Sin ellos, están expuestos a la marginalidad y los abusos. Y todos salimos perdiendo, no sólo ellos.
Frente a los que como Díaz Ayuso dicen que la regularización aprobada por el Gobierno es una forma de “importar pobreza masiva”, el Papa ha dicho que no hay alternativa a la decisión de concederles los medios para que puedan vivir su vida con dignidad. Esa es una palabra que ha repetido una y otra vez.
En la última etapa de su viaje en Tenerife, ha visitado el centro de acogida de Las Raíces por donde han pasado cerca de 70.000 personas desde 2021. Ha tenido gestos de humanidad con los niños que son hijos de esos migrantes. Ha escuchado a una mujer que llegó a Canarias jugándose la vida en el mar decir algo que todos debemos tener presente: “No pedimos privilegios ni compasión, sino respeto y la oportunidad de vivir con dignidad”.
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