Montenegro y Albania aceleran en su camino de adhesión a la UE mientras Ucrania y Moldavia deben aplicar más reformas
La UE sigue dando pasos para crecer. La Comisión Europea ha hecho público este miércoles su informe sobre los avances realizados por los países candidatos a la adhesión a la UE durante el último año. Mientras que Montenegro y Albania ha acelerado en su camino para entrar en la UE, Moldavia y Ucrania siguen avanzando pese a las injerencias y la guerra de Rusia, pero tienen que mejorar por las limitaciones estructurales en capacidad administrativa del Gobierno moldavo y las reformas pendientes en temas judiciales además de la lucha contra el crimen organizado por parte del Ejecutivo ucraniano.
Mientras hay un grupo de países cuyas reformas se han quedado estancadas: Serbia, Macedonia del Norte, Kosovo y Bosnia y Herzegovina. Por otro lado, Georgia y Turquía han experimentado un “retroceso continuo” en los criterios fundamentales del Estado de derecho, que complican su camino de integración en la Unión Europea
Montenegro
Al igual que el año pasado, es el país más avanzado en el proceso de adhesión a la UE. Ya ha cerrado provisionalmente 21 capítulos de negociación de los 33 necesarios. Montenegro podría cerrar provisionalmente los capítulos restantes antes de que termine este año. Los trabajos en curso sobre el tratado de adhesión del país, junto con la aprobación por parte del Consejo de unas conclusiones sobre el paquete financiero para su entrada en la UE, confirman que Montenegro se encuentra cerca de la fase final del proceso de adhesión.
La Comisión estima como “realista” que las negociaciones podrían cerrarse a finales de 2026, redactar el tratado de adhesión en primavera y firmarlo en junio de 2027, con la meta de convertirse en el 28 Estado miembro en 2028. Ahora bien, persisten tensiones políticas entre la mayoría gobernante y la oposición (hubo una moción fallida para destituir al presidente del Parlamento), lo que exige mantener un amplio consenso institucional para consensuar la adhesión final y responder a algunas reclamaciones por parte de Croacia -territoriales, indemnizaciones y asunción de responsabilidades, que parten de la guerra de Yugoslavia a principio de los años 90 del siglo pasado.
Albania
Sigue avanzando hacia su adhesión a la UE con un ritmo que la sitúa en una posición análoga a la que ocupaba Montenegro el año previo. Abrió el último grupo de capítulos que quedaba pendiente y cumplió los criterios intermedios de referencia en los capítulos relativos al Estado de derecho, lo que allanó el camino para el cierre provisional de cuatro capítulos, según la Comisión Europea. Su objetivo es cerrar negociaciones a finales de 2027.
Todavía debe mantener el ritmo de las reformas, ya que las protestas e inestabilidad política interna registradas desde el verano han ralentizado los cambios necesarios para seguir adelante. Los técnicos de la UE exigen reforzar el diálogo institucional con la oposición y la sociedad civil, así como corregir incumplimientos en materia ambiental y de contratación pública vinculados a proyectos urbanísticos y costeros muy controvertidos, como el promovido por Ivanka Trump y su marido, Jared Kushner. Además, la Comisión Europea requiere reforzar las capacidades de la policía y judicatura, así como garantizar una participación efectiva de la sociedad civil en el proceso legislativo.
Moldavia
Ha seguido avanzando de forma constante con la apertura de cuatro grupos de capítulos de negociación durante el último año, además de conseguir una integración gradual en la Zona Única de Pagos en Euros (SEPA) y en la Convención de Tránsito Común. La evaluación de la Comisión sigue considerando que cumple las condiciones necesarias para abrir todos los grupos de capítulos restantes, ya que mantiene una alta alineación con la política exterior de la UE y avanza en reformas judiciales y anticorrupción. La meta proyectada de cierre de negociaciones es principios de 2028.
Ahora bien, desde Bruselas se recalca que Moldavia se enfrenta a presiones inéditas híbridas derivadas de la guerra de Rusa contra Ucrania. Reflejo de estas injerencias es que su economía sufre por la vulnerabilidad a shocks energéticos externos y el recelo de los inversores ante el riesgo geopolítico regional.
Ucrania
La Comisión reconoce que ha mantenido un firme compromiso de reforma en condiciones extremas por la invasión de Ucrania, fortaleciendo sus instituciones anticorrupción, la administración aduanera y la contratación pública. Además, ha integrado a la Base Industrial y Tecnológica de Defensa de la UE y mantiene una alineación muy alta con la política exterior de la UE. Ucrania aspira a cerrar negociaciones a finales de 2028, aunque los técnicos de la UE lo ven “ambicioso” y exigirá una aceleración sustancial del ritmo de reformas.
Entre las condiciones indispensables para poder avanzar figuran la selección transparente del Fiscal General , la lucha contra el crimen organizado, la protección de minorías y la adaptación legislativa contra el blanqueo. Por otro lado, el impacto de la guerra se ha traducido en que las infraestructuras energéticas y las rutas comerciales del Mar Negro estén muy dañadas.
Bloqueados: Kosovo, Macedonia del Norte, Serbia y Bosnia
Una serie de países de los Balcanes Occidentales sufren estancamiento o bloqueos por divisiones políticas internas. Así, aunque Macedonia del Norte es valorada como uno de los mejores ejecutores en la aplicación del Plan de Crecimiento para los Balcanes Occidentales ha sufrido un parón formal en las negociaciones de adhesión al no haber aprobado las modificaciones constitucionales para incluir a la minoría búlgara. Al no registrar avance formal, el paquete no incluye una hoja de ruta para el país.
Por su parte, Serbia sigue con las negociaciones aunque sin ningún avance formal desde diciembre de 2021. Desde la Comisión advierten de que dependerán de si el nuevo ejecutivo prioriza las reformas fundamentales y abandona “una persistente retórica anti-UE”. Además debería cambiar sus posiciones en política exterior, ya que rechazó aplicar sanciones contra Rusia, Bielorrusia e Irán.
En el caso de Bosnia y Herzegovina, los técnicos de la Comisión señalan que padece una creciente desconexión del proceso de integración, con las negociaciones paralizadas por la ausencia de una coalición de gobierno funcional. No ha ratificado ni aplicado la Agenda de Reformas del Plan de Crecimiento, lo que la sitúa en riesgo inminente de perder cuantiosos fondos comunitarios.
Finalmente, Kosovo ha dado pasos adelante con la alineación al 100% de la política exterior de la UE, incluso Bruselas levantó medidas financieras restrictivas y se registraron progresos contra el crimen organizado. Sin embargo, es un país que se ve afectado por una prolongada fragmentación política e inestabilidad institucional tras repetidas elecciones.
Turquía y Georgia, en regresión
Aunque Turquía es un país candidato y socio estratégico en economía, energía, gestión migratoria y seguridad regional, y se han alcanzado avances en el reconocimiento mutuo de Operadores Económicos Autorizados en la Unión Aduanera, las negociaciones de adhesión “permanecen en punto muerto desde 2018”. Los técnicos de la UE han destacado que “continúa el deterioro grave en democracia, Estado de derecho y derechos fundamentales, que van desde presión judicial a acciones contra el colectivo LGBTIQ+ y otros activistas. Por otro lado, se mantiene la disputa sobre la soberanía con otros Estados miembros, Grecia y Chipre.
Por su parte, Georgia cuenta con una ciudadanía que respalda a la integración europea, pero su actual Gobierno mantiene el proceso de adhesión congelado de facto, siendo candidata “solo de nombre”. La UE apunta que el partido gobernante ha impulsado la captura del Estado, la aprobación de legislación represiva contra la sociedad civil y medios independientes. La UE suspendió la exención de visados para pasaportes diplomáticos y oficiales.