Netanyahu ordena evacuar y cerrar la última sede de UNRWA que quedaba en Jerusalén
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha afirmado este martes que Israel actuará contra la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA) con “todos los medios a su alcance”, después de que las autoridades israelíes tomaran el último de sus centros en Jerusalén Este.
En un mensaje difundido por su oficina, Netanyahu ha afirmado que el desalojo del centro de la UNRWA se produjo bajo sus instrucciones y reitera el argumento de Israel para prohibir la actividad de esta agencia: que sus empleados estuvieron involucrados en la masacre de Hamás del 7 de octubre de 2023 en Israel.
Israel, dice, no permitirá que UNRWA opere “en su territorio y actuará contra ella con todos los medios a su alcance”.
El complejo tomado este martes se encuentra en Jerusalén Este, una parte de la ciudad santa ocupada por Israel y reivindicada como capital de un futuro Estado Palestino.
Se trata del Centro de Formación Qalandia, que se ubica junto a Ramala (capital administrativa de Cisjordania), en un barrio de Jerusalén ubicado al otro lado -en la zona palestina- del muro de separación de Israel.
La UNRWA informó en un comunicado de que cuatro vehículos armados y más de 50 miembros de las fuerzas de seguridad israelíes han invadido la instalación de la ONU cuando 20 de sus trabajadores estaban en su interior.
La evacuación se produce meses después de que el Parlamento israelí adoptara una decisión sin precedentes, que choca con el derecho internacional, despojando a la UNRWA de su inmunidad, decretando la expropiación de sus locales en Jerusalén Este y cortando sus suministros.
La UNRWA ha condenado este martes la “incursión no autorizada” y ha explicado que “la entrada de fuerzas de seguridad armadas en una instalación de las Naciones Unidas, sin la autorización ni el consentimiento de la ONU, es inaceptable”, alegando que se trata de una instalación protegida por la inmunidad que le otorga el derecho internacional.
Ha recordado, también, que este es el centro de formación profesional más antiguo de la UNRWA, que ha prestado servicios a los refugiados palestinos durante más de siete décadas.
En un comunicado, el Ministerio de Exteriores de Israel ha dicho que ha comenzado “trabajos de renovación” para construir allí escuelas, una mezquita, espacios para el deporte e instalaciones sanitarias para “beneficio de la comunidad local”, con una inversión de 40 millones de séqueles (unos 11,5 millones de euros).
Exteriores israelí ha asegurado que el complejo se levantará en un terreno propiedad del Fondo Nacional Judío desde 1937, que ha cedido el espacio al Ayuntamiento de Jerusalén, de gobernanza israelí.
Frente a esto, la UNRWA alega que el Gobierno jordano le cedió el terreno en 1952 –cuando Jordania administraba Jerusalén Este– para un proyecto, aún vigente, de creación del centro.
A los trabajos de desalojo del centro acudió el ministro de Seguridad Nacional de Israel, el extremista judío y antiárabe Itamar Ben Gvir, que ha situado la acción como una venganza por la presunta participación de empleados de la UNRWA en Gaza en los ataques del 7 de octubre de 2023.
En octubre de 2025, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) concluyó que Israel no ha probado los vínculos que alega entre la UNRWA y Hamás, ni la supuesta falta de neutralidad de la organización.