Análisis

Por qué el Partido de la Izquierda es el que más crece en las elecciones de Suecia

Òscar Gelis Pons

Copenhague —
15 de septiembre de 2026 22:00 h

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La reacción eufórica de la líder del Partido de la Izquierda (Vänsterpartiet), Nooshi Dadgostar, tras conocerse los resultados electorales se explica porque, por primera vez en su historia, la formación, heredera del antiguo Partido Comunista Sueco, tendrá un papel decisivo en la formación de un Gobierno. A nivel nacional, el partido consiguió el 8,3% de los votos y 29 de los 349 escaños en el Parlamento, lo que la sitúa como la cuarta fuerza en el Riksdag. La formación, la más izquierdista de la Cámara, es la que más crece en todo el arco parlamentario, aumentando cinco escaños y 1,5 puntos porcentuales.

Más allá de este crecimiento, el periódico Dagens Nyheter se ha fijado en que la formación, cuya presidenta nació en un centro de acogida de refugiados del sur de Suecia, ha cosechado un mayor número de votos en las zonas de las ciudades donde vive una población más vulnerable. En Rinkeby, en las afueras de Estocolmo, la formación ha doblado sus resultados respecto a 2022, consiguiendo el 54% de los votos, mientras que en el sur de la ciudad de Jönköping y en la periferia de Malmö sus resultados se han multiplicado por tres. En estas zonas, feudos tradicionales del Partido Socialdemócrata, esta vez el Partido de la Izquierda ha logrado superarlos en algunos barrios.

“El Partido de Izquierda se ha centrado claramente en atraer a los grupos de inmigrantes y a las personas que viven en zonas vulnerables, donde se ha asegurado ser una fuerza de contraste con la ultraderecha de Demócratas de Suecia”, explica a elDiario.es la politóloga de la Universidad de Södertörn, Jenny Madestam. Por su parte, el politólogo de la Universidad de Lund, Anders Sannerstedt añade: “Han tenido una presencia remarcable en los barrios vulnerables”.

El Partido de Izquierda ha centrado su campaña electoral en hablar de política exterior y del apoyo a Palestina, pero también del precio del alquiler, de las escuelas, del estado de los servicios públicos y de las listas de espera de la sanidad, en un sistema que se ha ido privatizando en las últimas décadas.

Con todo, en las últimas semanas, el Partido de Izquierda se ha visto envuelto en una polémica después de que varios de sus candidatos fueran acusados de difundir mensajes antisemitas o mostrar apoyo a grupos considerados terroristas. La controversia llevó a la formación a retirar de sus listas electorales a al menos 24 candidatos. Por su parte, la líder de los Socialdemócratas, Magdalena Andersson, fue muy crítica con el Partido de Izquierda por los casos de antisemitismo, “pero en ningún caso los escándalos parecen haber tenido un efecto disuasorio sobre los votantes”, según Madestam.

A pesar del cierto distanciamiento político de la líder del Partido de la Izquierda, Nooshi Dadgostar, con el actual Partido Socialdemócrata, en varias entrevistas ha repetido que su mayor influencia política es el ex primer ministro socialdemócrata Olof Palme. Los padres de Dadgostar llegaron a Suecia huyendo de la persecución política en Irán a principios de los años ochenta, cuando Palme estaba en el Gobierno. Según ella misma ha contado, cuando llegaron al país nórdico no tenían prácticamente nada, y Dadgostar nació en un centro de acogida para refugiados en Perstorp. Posteriormente, su familia se trasladó a vivir a Gotemburgo, donde, con 14 años, empezó a militar en las Juventudes de Izquierda, a la vez que era una estudiante brillante en el instituto.

Más tarde, Dadgostar se trasladó a Estocolmo, donde fue elegida como representante en un ayuntamiento de las afueras de la capital y se convirtió en una voz destacada del movimiento por la defensa de la vivienda asequible. En 2014 fue nominada como líder del Partido de Izquierda y, en 2021, tuvo un papel central en la histórica moción de censura que provocó la caída del primer ministro socialdemócrata Stefan Löfven. Puede que desde entonces la desconfianza entre el Partido de Izquierda y los Socialdemócratas se hiciera más profunda, pero ahora Dadgostar y Andersson se verán obligadas a cooperar si quieren sacar adelante un Gobierno progresista.

“Los socialdemócratas no hicieron buena campaña”

La otra cara de la noche es la del Partido Socialdemócrata, que volvió a ser la fuerza más votada en las elecciones generales del domingo en Suecia, pero la victoria no oculta que ha vuelto a registrar uno de los peores resultados de su historia. Si la presidenta del partido, Magdalena Andersson, vuelve a ser nominada como primera ministra del país escandinavo, será a pesar de haber perdido apoyos respecto a las últimas elecciones en 279 de los 290 municipios del país. En cuanto al resultado nacional, situado en torno al 28% de los votos, supone además el peor registro de los Socialdemócratas en un siglo.

Junto al incremento en votos de los Verdes y el Partido del Centro, el Partido de la Izquierda aspira ahora a formar una mayoría de izquierdas para gobernar los próximos cuatro años, aunque se vaticina que las negociaciones dentro del bloque no serán nada fáciles.

Todavía sin haber terminado el recuento, y tras una noche electoral de infarto para los Socialdemócratas, el análisis de los resultados apunta a que el Partido de la Izquierda y las demás formaciones del bloque progresista han sabido ocupar parte del espacio perdido por el partido de Magdalena Andersson.

La estrategia de Andersson durante la campaña, quien ya ocupó el cargo de primera ministra entre 2021 y 2022, estuvo centrada en advertir del riesgo de que la ultraderecha entrara por primera vez en el Gobierno y asumiera carteras ministeriales. A su vez, durante sus años en la oposición, los Socialdemócratas han dado un giro en materia migratoria y de seguridad que los ha acercado a las posiciones de los partidos conservadores, alejándolos de algunos de sus aliados naturales dentro del bloque progresista. Esta estrategia está inspirada en los socialdemócratas de Dinamarca, donde la primera ministra Mette Frederiksen consiguió este año revalidar el mandato.

“Los socialdemócratas no hicieron una buena campaña electoral en los medios, no quedó muy claro cuál es el mensaje principal del partido”, opina el politólogo de la Universidad de Lund, Anders Sannerstedt. A su vez, “se han acercado un poco más a los cuatro partidos de derecha en temas como el retorno de la energía nuclear, la lucha contra la delincuencia y la política de refugiados”, añade Sannerstedt, “y eso también podría haberles perjudicado”.