Starmer, de nuevo en apuros por el nombramiento de Mandelson: esta vez por China

María Ramírez

Oxford (Reino Unido) —
20 de abril de 2026 16:54 h

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Con parsimonia y detalles, el primer ministro británico, Keir Starmer, ha defendido este lunes ante la Cámara de los Comunes su papel en el nombramiento que más disgustos le ha costado y que vuelve a cuestionar su posición al frente del partido y del Gobierno.

En medio de la crisis internacional, Starmer tuvo que dar más explicaciones sobre Peter Mandelson, al que despidió el pasado septiembre como embajador en Washington por su relación con Jeffrey Epstein. El exembajador y veterano de los gobiernos de Tony Blair y Gordon Brown está siendo investigado por la policía por supuestamente haber pasado información confidencial a Epstein en sus cargos públicos en Londres y Bruselas (fue comisario europeo de 2004 a 2008). Mandelson fue detenido unas horas este febrero. Fue dejado en libertad sin cargos mientras continúa la investigación.

Veto fallido

La última polémica se debe a que Mandelson no pasó el primer análisis de seguridad antes de ocupar el puesto en 2024, según adelantó The Guardian y ha reconocido ahora el Gobierno. Starmer y sus ministros aseguran que nunca fueron informados de esto ni de que el funcionario responsable del Ministerio de Exteriores, Olly Robbins, decidió que Mandelson sí podía pasar el corte en contra del primer veredicto. Este martes, Robbins comparecerá ante la comisión de Exteriores del Parlamento para defender su trabajo: uno de sus argumentos es que mantener la confidencialidad del proceso de veto es una práctica habitual. También estudia denunciar al Estado por su salida. 

“No puedo aceptar que yo no pudiera haber sido informado sobre la recomendación antes de que Mandelson asumiera el puesto”, dijo Starmer este lunes ante los diputados en una sesión de más de tres horas. “Era una parte vital del proceso”. La tradición de aislar el proceso de interferencia política no obligaba a que el Gobierno no supiera que el primer análisis era negativo sobre Mandelson, según Downing Street. Starmer dijo que era “asombroso” que no hubiera sido avisado de que no estaba diciendo la verdad cuando aseguró en el Parlamento en septiembre que el exembajador había pasado todos los filtros. “Sé que muchos pensarán que esto es increíble”, dijo Starmer, ante una mezcla de risas y gritos de los parlamentarios.

“Si me hubieran dicho que Peter Mandelson o cualquier otro no había pasado el análisis de seguridad, nunca le habría nombrado”, insistió el primer ministro entre murmullos y quejas de los diputados.

“Parece que no hizo ninguna pregunta. ¿Por qué? Porque no quería saber”, le replicó la líder del Partido Conservador, Kemi Badenoch.

Negocios chinos

El meollo de las dudas sobre Mandelson en el primer análisis de seguridad se refería en particular a sus posibles conflictos de interés en la relación con China dado el trabajo de su consultora en ese país a favor de empresas como TikTok, Shein y la farmacéutica WuXi AppTec, según el Financial Times.

Fuentes conocedoras del proceso de control aseguran al Financial Times que el funcionario de Exteriores consideró medidas para prevenir los conflictos de interés como que Mandelson no estuviera involucrado en ninguna decisión sobre estas empresas ni tuviera acceso a información clasificada sobre China. 

Starmer asegura que no sabía nada de este proceso fallido, algo que considera “imperdonable”, y admite, según un portavoz, que dijo erróneamente ante el Parlamento que Mandelson había pasado por todos los filtros sin problemas. No decir la verdad en el Parlamento es una ofensa que en el Reino Unido puede costar el puesto, pero la defensa de Starmer es que no lo hizo a sabiendas. 

La acusación de mentir sin pruebas también es grave. Este lunes, el diputado del partido de extrema derecha Reform, Lee Anderson, fue expulsado de la Cámara de los Comunes por decir que el primer ministro había mentido y negarse a retirar sus palabras. Otros diputados no hicieron acusaciones tan graves, pero se quejaron de que Starmer no asuma más responsabilidades por el nombramiento.

“Parece 2022 otra vez... El primer ministro prometió un cambio”, dijo Ed Davey, el líder de los liberaldemócratas, en referencia al primer ministro Boris Johnson, obligado a dimitir por mentir al Parlamento. “Le echa la culpa a los funcionarios. Parece un primer ministro en el cargo pero no en el poder”. Davey pidió su dimisión.

En medio de la preocupación por la renqueante economía británica y el ascenso de la extrema derecha, la polémica persistente por el nombramiento del veterano laborista es una piedra más en el camino para el impopular Starmer.

“No sabemos cómo se va a desarrollar todo esto, pero todos los caminos llevan al pecado original: la decisión de Keir de nombrar a Peter Mandelson en Washington pese a que todo el mundo sabía que era un gran riesgo. Esta semana puede acabar de cualquier forma”, dice una fuente laborista a The Guardian.

Pocas ganas de rebelión

Varios diputados laboristas intervinieron para criticar el nombramiento de Mandelson que tenía “un historial” conocido y por el ambiente “tóxico” que ayudó a la falta de escrutinio. “Una cosa es decir 'nadie me lo dijo, nadie dijo nada... La cuestión es ¿por qué el primer ministro no preguntó?”, se quejó Diane Abbott, diputada laborista del ala más contraria a Starmer del partido.

Pero los críticos más enfadados no suman de momento el número suficiente –más de 80– para forzar al líder del Partido Laborista a dimitir.

Pese a la enorme presión para Starmer, los diputados laboristas no tienen especiales ganas de una rebelión a poco más de dos semanas de las elecciones municipales por todo el país y de los comicios en Escocia y Gales. Cambiar de líder y, por tanto, de primer ministro en medio de la crisis de Irán sería ahora especialmente mal recibido por los votantes, que apoyan mayoritariamente el desafío de Starmer a la presión de Trump para entrar en la guerra y su acercamiento a la UE. 

En todo caso, se espera que el Partido Laborista pierda concejales por todo el país y diputados en los parlamentos escocés y galés. En función del tamaño de la derrota laborista el 7 de mayo, el futuro de Starmer como primer ministro puede ser más o menos corto. 

La incertidumbre por la guerra de Irán y la falta de voluntarios con apoyo suficiente puede salvar a Starmer unos meses más.

“En mitad de 2026, con una crisis global grave que afecta al coste de la vida, la idea de lanzar por la borda un líder por unos malos resultados locales es poco realista si lo que piensas es que el electorado nos va a dar las gracias por eso”, dijo a The Guardian David Lammy, ministro de Justicia y viceprimer ministro. “Lo que pasaría si hiciéramos eso es que la gente enseguida pediría unas elecciones generales. Y no estoy seguro de que este sea el momento para celebrarlas”.

Las elecciones generales están previstas para 2029, y el Partido Laborista tiene ahora mayoría absoluta con amplio margen.