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Opinión - Otra política y otra derecha, por Esther Palomera

CORONAVIRUS

Republicanos de EEUU cambian (sin mucho éxito) el tono sobre las vacunas y la pandemia

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Casi como si de presionar un interruptor se tratara, varios políticos republicanos y personajes mediáticos conservadores de alto perfil han cambiado de postura respecto a las vacunas contra la COVID-19 y se han vuelto más directos y proactivos a la hora de instar a los estadounidenses a vacunarse.

Kay Ivey, gobernadora de Alabama —el estado con la menor tasa de personas con la pauta de vacunación completa—, dijo la semana pasada que era hora de hacer pasar vergüenza a quienes se resisten a vacunarse. El comentarista Sean Hannity, que había dicho que la pandemia era un engaño, se dirigió a sus espectadores explicándoles en directo por qué debían vacunarse.

En Florida, el gobernador Ron DeSantis, que había vendido artículos de merchandising con frases que se mofaban del uso de mascarillas, dijo que las vacunas "están salvando vidas". El congresista republicano Steve Scalise, de Louisiana, donde solo el 36% de los ciudadanos elegibles para la vacunación han completado su pauta, finalmente recibió la dosis en público tras haberse resistido a hacerlo.

En Kentucky, Mitch McConnell, líder de la minoría republicana en el Senado, planea destinar recursos de su campaña de reelección a anuncios de radio pidiendo a los votantes que se vacunen, según Reuters.

En la campaña electoral, la exportavoz de Donald Trump, Sarah Sanders, favorita a la gobernación de Arkansas, ha enviado a sus seguidores un extenso correo electrónico titulado "por qué me vacuné". En el texto insta a vacunarse, al tiempo que despotrica contra el principal experto en enfermedades infecciosas de EEUU, Anthony Fauci.

En conjunto, es un cambio de posición entre algunas de las voces más prominentes dentro del Partido Republicano y entre los conservadores. En lugar de relegar la vacunación al ámbito de la elección individual, animan a la gente a ponérsela.

"La gente no confía en los políticos"

Las encuestas muestran que hay una mayor probabilidad entre los estadounidenses conservadores a no estar vacunados y a resistirse a recibir la vacuna. Algunos analistas acogen con beneplácito el reciente cambio de postura por parte de estas prominentes personalidades republicanas, pero otros advierten que puede que sea demasiado poco y demasiado tarde.

Los estados con las tasas de vacunación completa más bajas son en su mayoría republicanos, según la información actualizada publicada por Mayo Clinic. Las tasas en aquellos estados son menores al 40%. En cambio, los estados con las tasas de vacunación completa más altas, cercanas al 70%, son en su mayoría demócratas.

Este cambio de postura coincide con la recomendación de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de volver a usar mascarillas en las áreas donde la variante delta ha producido un aumento en los casos.

Las encuestas muestran que es más probable que el grueso de los votantes republicanos escuche a la "elite republicana" antes que a la "elite demócrata" que los alienta a vacunarse. Sin embargo, seis encuestadores republicanos —incluyendo a algunos que han organizado encuentros con personas que se resisten a vacunarse— afirman que sigue habiendo un número considerable de estadounidenses que no cambiará de opinión, por más que sea un político republicano quien intente convencerlos de recibir la vacuna. No importa si se les ofrece la oportunidad de ganar un millón de dólares, una escopeta, dinero para sus estudios o permisos de pesca, incentivos que gobernadores de todo el país han utilizado para motivar a las personas que desconfían de las vacunas.

"La gente no confía en los políticos", dice el encuestador republicano Brent Buchanan. "Entonces, incluso aunque Trump diga 'Me he vacunado, vacúnense', no es suficiente para revertir la información obtenida que justifica su postura".

Jim McLaughlin, otro encuestador republicano que asesoró a Trump en su campaña de reelección, dice que "el mejor mensajero es tu propio médico".

"Hemos puesto a prueba todas estas estrategias y ninguna parece funcionar. ¿Ser millonario? No interesa. Quiero decir, cuando encuestas a estos conservadores republicanos que se oponen a vacunarse, es literalmente como estar frente a un avestruz con la cabeza en la arena", dice Greg Strimple, encuestador republicano que ha llevado a cabo encuentros con personas que se resisten a vacunarse.

"Realmente creo que el secreto para lograr que estas personas se vacunen consistirá en una táctica de boca a boca; más bien, de familiar a familiar", dice Strimple.

Una cosa queda clara para los encuestadores: el cambio en el tono de los legisladores republicanos no es un efecto de las encuestas. Más bien se debe al apremio creciente entre los políticos estadounidenses, que sienten que la pandemia está lejos de terminar y que incluso se encuentra al borde de una fase nueva y peligrosa.

"Hay datos que no salen de las encuestas, sino de la COVID-19. El aumento de casos vinculados a la variante delta se da principalmente en estados republicanos, en especial en condados rurales, y esa es la información que ha llevado a los líderes republicanos a pronunciarse con fuerza sobre este asunto", dice Whit Ayres, un consultor republicano de amplia trayectoria.

"Ahora, debe decirse que algunos líderes republicanos siempre han sido firmes defensores de las vacunas, como Mitch McConnel, impulsado por haber contraído poliomelitis de niño, enfermedad erradicada gracias a las vacunas. Pero no hay duda respecto a que más figuras republicanas, como Kay Ivey, la gobernadora de Alabama, han comenzado a hablar de este asunto con mayor vehemencia debido a la cantidad de contagios actuales, los cuales las vacunas hubieran evitado".

A estas alturas, es difícil que los políticos logren contrarrestar el daño causado por la desinformación sobre las vacunas, dice Buchanan.

"Sí, hay resistencia porque las fuentes de información –canales conservadores de televisión por cable y una enorme cantidad de desinformación en Facebook y otras redes sociales– han convencido a millones de personas de que las vacunas son innecesarias o, directamente, peligrosas", dice Buchanan.

"Hay mucha gente que cree que las vacunas les causarán problemas de fertilidad. Han oído que Bill Gates inyecta un dispositivo de rastreo bajo la piel, el cual registra tus movimientos. Hay una cantidad ridícula de basura presentada como hechos verídicos en las redes sociales y, en algunos casos, en la televisión por cable. Y mucha gente se lo cree".

Traducción de Julián Cnochaert

Casi como si de presionar un interruptor se tratara, varios políticos republicanos y personajes mediáticos conservadores de alto perfil han cambiado de postura respecto a las vacunas contra la COVID-19 y se han vuelto más directos y proactivos a la hora de instar a los estadounidenses a vacunarse.

Kay Ivey, gobernadora de Alabama —el estado con la menor tasa de personas con la pauta de vacunación completa—, dijo la semana pasada que era hora de hacer pasar vergüenza a quienes se resisten a vacunarse. El comentarista Sean Hannity, que había dicho que la pandemia era un engaño, se dirigió a sus espectadores explicándoles en directo por qué debían vacunarse.

En Florida, el gobernador Ron DeSantis, que había vendido artículos de merchandising con frases que se mofaban del uso de mascarillas, dijo que las vacunas "están salvando vidas". El congresista republicano Steve Scalise, de Louisiana, donde solo el 36% de los ciudadanos elegibles para la vacunación han completado su pauta, finalmente recibió la dosis en público tras haberse resistido a hacerlo.

En Kentucky, Mitch McConnell, líder de la minoría republicana en el Senado, planea destinar recursos de su campaña de reelección a anuncios de radio pidiendo a los votantes que se vacunen, según Reuters.

En la campaña electoral, la exportavoz de Donald Trump, Sarah Sanders, favorita a la gobernación de Arkansas, ha enviado a sus seguidores un extenso correo electrónico titulado "por qué me vacuné". En el texto insta a vacunarse, al tiempo que despotrica contra el principal experto en enfermedades infecciosas de EEUU, Anthony Fauci.

En conjunto, es un cambio de posición entre algunas de las voces más prominentes dentro del Partido Republicano y entre los conservadores. En lugar de relegar la vacunación al ámbito de la elección individual, animan a la gente a ponérsela.

"La gente no confía en los políticos"

Las encuestas muestran que hay una mayor probabilidad entre los estadounidenses conservadores a no estar vacunados y a resistirse a recibir la vacuna. Algunos analistas acogen con beneplácito el reciente cambio de postura por parte de estas prominentes personalidades republicanas, pero otros advierten que puede que sea demasiado poco y demasiado tarde.

Los estados con las tasas de vacunación completa más bajas son en su mayoría republicanos, según la información actualizada publicada por Mayo Clinic. Las tasas en aquellos estados son menores al 40%. En cambio, los estados con las tasas de vacunación completa más altas, cercanas al 70%, son en su mayoría demócratas.

Este cambio de postura coincide con la recomendación de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de volver a usar mascarillas en las áreas donde la variante delta ha producido un aumento en los casos.

Las encuestas muestran que es más probable que el grueso de los votantes republicanos escuche a la "elite republicana" antes que a la "elite demócrata" que los alienta a vacunarse. Sin embargo, seis encuestadores republicanos —incluyendo a algunos que han organizado encuentros con personas que se resisten a vacunarse— afirman que sigue habiendo un número considerable de estadounidenses que no cambiará de opinión, por más que sea un político republicano quien intente convencerlos de recibir la vacuna. No importa si se les ofrece la oportunidad de ganar un millón de dólares, una escopeta, dinero para sus estudios o permisos de pesca, incentivos que gobernadores de todo el país han utilizado para motivar a las personas que desconfían de las vacunas.

"La gente no confía en los políticos", dice el encuestador republicano Brent Buchanan. "Entonces, incluso aunque Trump diga 'Me he vacunado, vacúnense', no es suficiente para revertir la información obtenida que justifica su postura".

Jim McLaughlin, otro encuestador republicano que asesoró a Trump en su campaña de reelección, dice que "el mejor mensajero es tu propio médico".

"Hemos puesto a prueba todas estas estrategias y ninguna parece funcionar. ¿Ser millonario? No interesa. Quiero decir, cuando encuestas a estos conservadores republicanos que se oponen a vacunarse, es literalmente como estar frente a un avestruz con la cabeza en la arena", dice Greg Strimple, encuestador republicano que ha llevado a cabo encuentros con personas que se resisten a vacunarse.

"Realmente creo que el secreto para lograr que estas personas se vacunen consistirá en una táctica de boca a boca; más bien, de familiar a familiar", dice Strimple.

Una cosa queda clara para los encuestadores: el cambio en el tono de los legisladores republicanos no es un efecto de las encuestas. Más bien se debe al apremio creciente entre los políticos estadounidenses, que sienten que la pandemia está lejos de terminar y que incluso se encuentra al borde de una fase nueva y peligrosa.

"Hay datos que no salen de las encuestas, sino de la COVID-19. El aumento de casos vinculados a la variante delta se da principalmente en estados republicanos, en especial en condados rurales, y esa es la información que ha llevado a los líderes republicanos a pronunciarse con fuerza sobre este asunto", dice Whit Ayres, un consultor republicano de amplia trayectoria.

"Ahora, debe decirse que algunos líderes republicanos siempre han sido firmes defensores de las vacunas, como Mitch McConnel, impulsado por haber contraído poliomelitis de niño, enfermedad erradicada gracias a las vacunas. Pero no hay duda respecto a que más figuras republicanas, como Kay Ivey, la gobernadora de Alabama, han comenzado a hablar de este asunto con mayor vehemencia debido a la cantidad de contagios actuales, los cuales las vacunas hubieran evitado".

A estas alturas, es difícil que los políticos logren contrarrestar el daño causado por la desinformación sobre las vacunas, dice Buchanan.

"Sí, hay resistencia porque las fuentes de información –canales conservadores de televisión por cable y una enorme cantidad de desinformación en Facebook y otras redes sociales– han convencido a millones de personas de que las vacunas son innecesarias o, directamente, peligrosas", dice Buchanan.

"Hay mucha gente que cree que las vacunas les causarán problemas de fertilidad. Han oído que Bill Gates inyecta un dispositivo de rastreo bajo la piel, el cual registra tus movimientos. Hay una cantidad ridícula de basura presentada como hechos verídicos en las redes sociales y, en algunos casos, en la televisión por cable. Y mucha gente se lo cree".

Traducción de Julián Cnochaert

Casi como si de presionar un interruptor se tratara, varios políticos republicanos y personajes mediáticos conservadores de alto perfil han cambiado de postura respecto a las vacunas contra la COVID-19 y se han vuelto más directos y proactivos a la hora de instar a los estadounidenses a vacunarse.

Kay Ivey, gobernadora de Alabama —el estado con la menor tasa de personas con la pauta de vacunación completa—, dijo la semana pasada que era hora de hacer pasar vergüenza a quienes se resisten a vacunarse. El comentarista Sean Hannity, que había dicho que la pandemia era un engaño, se dirigió a sus espectadores explicándoles en directo por qué debían vacunarse.

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1 de agosto de 2021 - 21:25 h