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El espejismo 'therian': una distracción viral con trasfondo político

Una joven durante la quedada 'therian' programada el 21 de febrero en la madrileña Puerta del Sol.

Paloma Martínez Varela

23 de febrero de 2026 22:45 h

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Ni es la nueva moda entre los jóvenes españoles, ni es cada vez más común encontrarse a personas a cuatro patas por la calle, ni se trata de “un problema generacional”, al menos de momento. El fenómeno viral de los therian, o personas que se identifican espiritualmente con un animal, surgido en los últimos días en redes sociales, su posterior amplificación mediática, así como las quedadas presenciales, podrían estudiarse en las facultades de periodismo como ejemplo de espejismo mediático, que oscila entre lo esperpéntico y lo peligroso. 

Para quien haya estado desconectado en los últimos días: todo comenzó con la viralización en TikTok de vídeos de jóvenes que dicen sentir una conexión espiritual con un animal y les gusta jugar o performar para crear contenido, siempre conscientes de su humanidad. Aunque todo es posible y no podemos hablar por cada uno de los casos, los therian no quieren convertirse en el animal con el que se identifican, ni van al veterinario, ni muerden.

Desconocemos si fueron las interacciones y la movilización del odio las que provocaron que estos vídeos se viralizaran, o si estas llegaron después de que ‘la magia del algoritmo’ priorizara este tipo de contenido. Pero en poco tiempo, los therians pasaron de protagonizar la conversación en redes sociales a copar titulares e incluso tertulias televisivas. Sin datos reales para cuantificar su existencia, pero con multitud de imágenes generadas con Inteligencia Artificial o incluso utilizando como reales imágenes de usuarios disfrazados haciendo humor o burlándose. 

“Desde la sociología, como ciencia social crítica, resulta necesario negar la existencia del fenómeno y lanzar la reflexión sobre cómo se construyen hitos o problemas sociales ficticios, mientras que hechos sociales reales que afectan a la población quedan invisibilizados”, expone Daniel Valdivia, profesor de Sociología y Ciencias Políticas en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, que pone como ejemplos “los accidentes laborales en lo que va de año o en la acumulación de riqueza de los señores tecnofeudales nunca vista en la historia”.

Resulta necesario negar la existencia del fenómeno y lanzar la reflexión sobre cómo se construyen hitos o problemas sociales ficticios, mientras que hechos sociales reales que afectan a la población quedan invisibilizados

Daniel Valdivia Sociología y Ciencias Políticas (UPO)

La probabilidad de cruzarse con un therian por la calle es mínima, pero lo que es casi imposible estos días es consumir redes sociales o medios de comunicación y no encontrar a gente hablando del tema. Este alarmismo se ha convertido en el escenario perfecto para que la derecha y la ultraderecha alimenten una crisis moral artificial. 

“Por el momento lo que se observa con claridad es que se trata, en el mejor de los casos, de una manera de generar clics y, en el peor, de una distracción ante problemas de gravedad y una búsqueda de dañar a colectivos reales como el de las personas trans”, apunta Valdivia.

Porque sí, la cuestión de fondo, aunque ningún therian lo ha planteado en estos términos, es que si aceptamos que haya personas que se cambien de sexo, pronto tendremos que enfrentarnos a identidades más extremas, como quienes se sienten lobos. Un discurso que tampoco es nuevo.

“Comparar a las personas trans y la autodeterminación de género con el fenómeno therian no es un acto inocente ni basado en un desconocimiento genuino. Creo que en la mayoría de los casos se está utilizando como una estrategia política, mediática y social para desacreditar a las personas trans, que siempre molestan mucho a los poderes conservadores, ultras y algunos que se autodefinen de izquierdas”, valora Andrea Mezquida, psicóloga especializada en identidades queer. “La idea es confundir a la población comparando ambos términos y desacreditar así a las personas trans, borrando de un plumazo todas las décadas de lucha y activismo”, analiza.

Mezquida también alerta sobre cómo esta distracción beneficia “a poderes de extrema derecha”: “Mientras estemos entretenides hablando de los therians, menos pendientes estaremos de que el problema de la vivienda está empeorando o de cómo la derecha está desmantelando la sanidad pública”. 

En la práctica, las citas programadas el pasado fin de semana en las principales plazas del país demostraron que el fenómeno es viral, pero no social. 

En Barcelona, a pesar de que unas 3.000 personas se congregaron el pasado sábado a las 18.30 horas en el Arc de Triomf, pero quienes llevaban cola o careta lo hacían a modo de burla, todos, móvil en mano, esperaban ver un espectáculo inexistente. La jornada terminó con enfrentamientos, vandalismo y cinco detenidos por daños al mobiliario urbano, evidenciando el entorno hostil y de violencia creado en torno a los therian

En Bilbao, cientos de personas acudieron a la convocatoria el viernes a las 18.30 horas en Abando, a pesar de haber sido anulada por razones de seguridad. Allí dos jóvenes se identificaron como therians ante la prensa, pero no iban caracterizadas, y tuvieron que terminar pidiendo refugio en unos grandes almacenes tras ser perseguidas y acosadas por la muchedumbre en una situación de desprotección total.

Escenas similares se vivieron en Málaga, donde un solo joven con una máscara de caballo se vio rodeado por una multitud antes de huir, en un evento que acabó con la detención de otra persona; o en la Puerta del Sol de Madrid, con cientos de personas rodeando a un par de supuestos therians, con aspecto de ser menores de edad para grabarlos con escarnio.

En A Coruña, el encuentro concentró a unos 300 jóvenes en los Jardines de Méndez Núñez, pero tampoco acudió ningún therian. Eso sí, el evento finalizó con referencias a la madre de Pedro Sánchez.

Aunque en muchos medios se ha tratado el tema como una novedad, la realidad es que la comunidad therian existe en Internet desde los años 90. No hay datos oficiales, pero la web Worldanvil para escritores de fantasía estima que su población representa alrededor del 0,05% de la población mundial. 

El fenómeno therian está siguiendo paso por paso el guion que ya se aplicó a los furries, una comunidad formada por personas interesadas en el antropomorfismo y que se visten de animales con características humanas. En Estados Unidos, la derecha ha utilizado durante años el mito de que los colegios instalan cajas de arena para alumnos que se identifican como gatos, una narrativa que ha sido desmentida repetidamente por verificadores internacionales al no existir evidencia alguna de ello. Este bulo ha llegado al extremo de convertirse en propuesta legislativa con la ‘Ley de Furries’ en Texas, que busca prohibir el uso de estas cajas en las escuelas, atacando un problema inexistente para alimentar la política.

“Es paradigmático de lo que se nos viene en los próximos años. Publicaciones en redes sociales generadas con inteligencia artificial, globalización de los falsos relatos... Hace unos días no teníamos ni idea de que era un therian y ahora todo el mundo sabe del tema, debido a la necesidad de estar al día de la última tendencia aparecida en la red”, destaca Valdivia, que opina que es “una irresponsabilidad” equiparar a este tipo de personas “con otras identidades que sí son reales y con relevancia poblacional importante”. 

Comparar a las personas trans y la autodeterminación de género con el fenómeno therian no es una acto inocente ni basado en un desconocimiento genuino

Andrea Mezquida psicóloga especializada en identidades queer

“Podemos entender este fenómeno como una manera de desarrollar el sentimiento de pertenencia a una comunidad”, señala la Andrea Mezquida, especialmente entre los más jóvenes o adolescentes que, debido a la situación política y el impacto de las redes, “se sienten aislados y perdidos y necesitan una manera de conectar con sus iguales”. “Pero la autodeterminación de género no es comparable, ya que se trata de un movimiento con décadas de historia y de lucha, para conseguir derechos básicos, además de estar respaldada por organismos internacionales como la OMS y estar relacionada con el acceso a derechos fundamentales para las personas trans como el derecho a la asistencia sanitaria o reconocimiento jurídico”, zanja Mezquida.

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