Trump dice que Estados Unidos podría terminar la guerra de Irán “en dos o tres semanas”
Donald Trump ha asegurado este martes por la noche que pronto podría retirar las tropas desplegadas en Oriente Medio y poner fin a los ataques contra Irán. El presidente de Estados Unidos ha dicho a los periodistas en el Despacho Oval que “nos iremos muy pronto” y que la salida del conflicto podría producirse en “dos o tres semanas”. Según el mandatario, no sería necesario llegar a un acuerdo con Teherán para abandonar la región.
“Irán no tiene por qué llegar a un acuerdo. No, no tienen que hacer un trato conmigo”, ha afirmado el presidente. Poco después, la secretaria de prensa, Karoline Leavitt, ha anunciado que Trump se dirigirá a la nación este miércoles a las 9 de la noche (hora local) para hacer un anuncio sobre la guerra. A primera hora del martes, Trump cargaba contra a los socios europeos por no prestarle ayuda para reabrir el estrecho de Ormuz, el bloqueo del cual ha disparado el precio del barril de crudo a niveles históricos que no se veían desde el inicio de la guerra de Ucrania.
“Estados Unidos ya no estará ahí para ayudaros, igual que vosotros no habéis estado ahí para nosotros. Irán ha quedado, esencialmente, devastado. La parte difícil ya está hecha. ¡Id a buscar vuestro propio petróleo!”, escribía en Truth Social y sugería a estos países que se armaran de valor para tomar por la fuerza el paso marítimo por donde circula el 20% del petróleo mundial.
Un refuerzo de casi 7.000 soldados
Las palabras del presidente de esta tarde añaden aún más confusión al escenario actual. El republicano habla por primera vez de la posibilidad de retirarse de la región justo en el momento en que está reforzando su presencia militar. Este fin de semana ya llegaron los 2.500 marines de la 31ª Unidad Expedicionaria de la Infantería de la Marina a bordo del USS Tripoli. Se espera que en los próximos días también llegue otra unidad de marines a bordo del USS Boxer, mientras que los paracaidistas de élite de la 82ª División Aerotransportada ya han sido movilizados. El cuerpo está preparado para activarse en un máximo de 18 horas desde que se le da la orden.
En total, se trata de un refuerzo adicional de casi 7.000 soldados, siendo el mayor despliegue que hace Estados Unidos en Oriente Medio desde la guerra de Irak. La semana pasada, además, también el Pentágono planteaba enviar otros 10.000 efectivos más. La noche de este miércoles, el Wall Street Journal publicaba en exclusiva que Emiratos Árabes quiere reabrir el estrecho de Ormuz y están listos para entrar en la campaña militar. Fuentes conocedoras de las conversaciones también habían explicado a Associated Press que los países del Golfo han instado privadamente a Estados Unidos a no dejar de atacar Irán hasta que se obtengan cambios significativos. Estas presiones estarían encabezadas por Emiratos Árabes y Arabia Saudí.
Con estos movimientos sobre la mesa, las declaraciones de Trump asegurando que Washington pronto se retirará del conflicto resultan altamente contradictorias. A no ser que en ese lapso de tiempo la Casa Blanca crea que puede obtener un logro suficiente como para presentarlo como una victoria. La afirmación de que no se necesita llegar a ningún acuerdo con Irán también entra en conflicto con lo que el magnate ha estado pregonando hasta ahora. Tan solo 24 horas antes de este mensaje, el presidente publicaba otro en Truth Social en el que aseguraba que Washington estaba manteniendo conversaciones “serias” con “un nuevo régimen” iraní “más razonable”.
Irán ha negado todo el tiempo la existencia de dichas conversaciones y el martes por la mañana amenazaba con escalar sus ataques a las empresas estadounidenses de la región. La Guardia Revolucionaria advertía que, a partir de este miércoles, atacaría un total de 18 compañías, entre ellas Microsoft, Google, Apple, Intel, IBM, Tesla y Boeing. Los iraníes les advertían que “deberían esperar la destrucción de sus instalaciones por cada acto terrorista en Irán”, en referencia a los ataques de Estados Unidos e Israel.