Mucho más que caminar: ocho jóvenes descubren el verdadero sentido del Camino
Hay viajes que empiezan mucho antes de dar el primer paso. Empiezan con una inscripción, con la curiosidad de conocer a personas que nunca has visto o con las ganas de descubrir un lugar del que apenas sabes nada. Así comenzó este martes la aventura de ocho jóvenes de entre 18 y 24 años que, aunque proceden de seis comunidades autónomas distintas, ya comparten un mismo destino: recorrer el Camino de Santiago a su paso por La Rioja.
Durante diez días, estas jóvenes participan en el primer Campo de Voluntariado Itinerante del Camino de Santiago impulsado por el Instituto Riojano de la Juventud (IRJ), una iniciativa pionera que busca acercar el Camino a las nuevas generaciones a través del lenguaje audiovisual.
Cada etapa que recorran será una oportunidad para recoger historias, entrevistar a peregrinos, hablar con hospitaleros, vecinos y aldeanos y descubrir qué lleva, todavía hoy, a miles de personas a caminar hacia Santiago.
“Queremos conocer la motivación de la gente por hacer el Camino y presentarlo como una forma de ocio para la juventud”, explica Juan Latasa, el directo del Campo de Voluntariado. El objetivo es sencillo, mostrar que el Camino sigue vivo y que puede conectar también con quienes han crecido entre redes sociales.
Durante el recorrido, que les llevará desde Logroño hasta Grañón, grabarán tres piezas audiovisuales muy diferentes. Una tendrá un carácter divulgativo para explicar en qué consiste este campo de voluntariado. Otra mostrará el lado más divertido de la convivencia, con pequeños retos diarios, como encontrar algo de color amarillo, desde las flechas que marcan la ruta hasta un plátano durante un descanso, pero el proyecto más especial será el tercero.
Un video construido desde las emociones. Un relato formado por recuerdos, conversaciones y momentos compartidos. La intención es capturar aquello que no siempre aparece en una fotografía, lo que se siente después de cada kilómetro recorrido.
Las ocho participantes apenas se conocían cuando llegaron a Logroño. Algunas decidieron apuntarse porque les atraía la creación de contenido, y otras llevaban años soñando con hacer el Camino de Santiago. Las motivaciones son distintas, pero todas buscaban vivir una experiencia diferente.
“Estoy entusiasmada con el Camino, siempre he querido hacerlo y me parece una experiencia superinteresante y una forma diferente de vivirlo con gente que no conocemos”, explica Sara de Juan, una de las participantes.
Sara, llegada desde Burgos, resume el espíritu del grupo después de completar la primera etapa hasta Navarrete, donde también visitaron la Feria Nacional de Alfarería y Cerámica. “Esta primera etapa ha sido cortita, pero tenemos ganas de andar más”.
Desde el IRJ consideran que la verdadera riqueza del proyecto reside en la convivencia permanente entre personas con experiencias muy diferentes. Durante diez días compartirán alojamiento, comidas, kilómetros y conversaciones prácticamente las veinticuatro horas del día.
Juan Latasa espera que cuando terminen su experiencia “Abracen a la diversidad, que vean como personas diferentes son capaces de convivir, entenderse y descubrir que la emoción conecta al ser humano. El camino de Santiago puede vertebrar esos caminos de encuentro que muchas veces la sociedad no nos permite alcanzar”.
El próximo 24 de julio presentarán en la sede del IRJ el resultado de este viaje. Pero probablemente el recuerdo más importante no aparezca en ninguno de los tres vídeos.
Será el que quede guardado en la memoria de ocho jóvenes que llegaron como desconocidas y que, paso a paso, descubrieron que el verdadero destino del Camino no siempre está al final de la ruta, sino en las personas con las que decides recorrerla.
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