Utopías 48: El quid de la cosa pública

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Tengo que dar las gracias a algunos amigos que no solo leen estas Utopías, sino que después me dan a conocer sus impresiones. No siempre coinciden con lo que yo he expresado, pero contrastar es la esencia del periodismo y en el campo de la opinión resulta muy enriquecedor. Por eso agradezco a quienes tras leer la columna anterior, UN GOLPE DE CALOR, me escriben: “Creo que lo que nos pasa sí se debe a la política, a la mala política, la hay buena y mala, y a los malos políticos. La gestión de la cosa pública no solo corresponde a los políticos, nos interpela a todos…”.

Otra lectora me dice: “Ya he leído tu columna. A ver si escribes alguna vez sobre el actual alcalde. Su última gran aportación ha sido un engaño. Me refiero al parque de la vieja estación. Una ridiculez que nada tiene que ver con lo que vendió en su día. El proyecto original era a dos alturas. Lo que hay es un parterre con unas pocas flores, plantadas en esa tela asfáltica (tipo Primero de Mayo) que tan malos resultados ha dado. Cuatro sillas contadas, de esas fijas al suelo, y luego a modo de banco unas moles de piedra para que cualquier crío se rompa la crisma”.

Podría citar otras opiniones que me han expresado. Para no alargarme las resumiré diciendo que los logroñeses somos conscientes de la pasividad de la política local que alcanza tanto al equipo de gobierno, como a los grupos de la oposición y a los colectivos directamente afectados. Es imposible no ver lo que «salta a la vista». El pasado fin de semana, sin ir más lejos cuando anduve por el tramo de la Calle Lardero entre la calle Vitoria, y la Gran Vía y vi los «arbolitos» que han plantado entre el hormigón, se me ocurrió la idea de que para las próximas navidades, los niños de la ciudad podrían contribuir al adorno de esas fiestas, colocando espumillones y bolas de colores en esos «arbustitos» que no podrán crecer porque las raíces no tienen tierra suficiente para expandirse. Es una idea y aquí la dejo.

Algunos vecinos de la calle Lardero, ya se lamentaron en su momento. No les sirvió de nada. El ayuntamiento no les escuchó y la chapuza ya está hecha. Ahora va de rotondas, en las confluencias de Pérez Galdós, San Antón, Vara del Rey van a hacer una. Hay vecinos a favor y en contra, como casi siempre, algunos se quejan por la desaparición de los árboles de la plaza de los Donantes de Sangre. De todos debiera ser sabido que el trasplante de árboles no suele dar buenos resultados, pero en una ciudad en la que el arbolado importa un comino los responsables municipales o los técnicos del ayuntamiento o unos y otros, junto con la constructora que vaya a hacer las obras no tienen en cuenta, ni las molestias para los vecinos, ni para los conductores de autobuses, coches particulares, furgonetas, camiones de los distintos servicios municipales y públicos, ni el presupuesto que presumiblemente será cuantioso, ni nada de nada… El caso es hacer otra rotonda. Personalmente, me sumo a la idea de un amigo, vecino de Logroño, para regular el tráfico en ese cruce de calles mediante semáforos. Sería más barato, no habría que talar ni trasplantar árboles, no ahorraríamos ruidos ensordecedores, etc. También soy partidaria de que el ayuntamiento se plantee la necesidad de hacer otra rotonda en el cruce del Puente de Hierro, con Cabo Noval, enfrente de las bodegas Franco Españolas. Ahí el problema no son los árboles porque no hay, el problema es el derroche de un gasto innecesario porque los semáforos actuales cumplen bien con su función.

En fin que en medio de un verano asfixiante, nuestros políticos locales, no planifican zonas en las que los logroñeses nos podamos aliviar mediante toldos en las calles, aspersores de agua para que nos podamos refrescar, espacios públicos climatizados y abiertos en horario de mañana y tarde y no solo municipales, sino de todas las administraciones. Plantación de arbolado en el Parque Princesa Leonor y el contiguo Parque de Felipe VI, porque aunque los jardines lucen más, las zonas de sombra son cada vez más necesarias y las inversiones para suavizar las elevadas temperaturas que cada año interfieren negativamente en la salud de niños, ancianos, adultos enfermos e incluso adultos sanos es hacer buena política local, como también lo es acondicionar los centros escolares y sanitarios, para que en el verano de 2027 no ocurra lo mismo que este año, y si nuestros representantes no están por la labor, la sociedad civil organizada en sus muchas asociaciones que se pregunten QUÉ es prioritario y QUÉ puede esperar. En periodismo el QUÉ es tan importante que en numerosas ocasiones supera al QUIÉN.

Esa pregunta QUÉ es crucial para saber qué beneficia a la mayoría, qué es más urgente, qué puede esperar, qué no admite demora alguna, qué intereses hay detrás de una u otra empresa… En definitiva el QUÉ es el QUID, es lo esencial y en la gestión de la «cosa pública» no solo corresponde a los políticos, nos interpela a todos…

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