Utopías 46. Conversar
La semana en la que el Papa estuvo en España fue un oasis en medio del desierto. Sus mensajes sonaban bien en los oídos de gran parte de los mortales. Aprobó con nota todas las asignaturas y suspendió en lo referente a la pederastia. En esta asignatura el suspenso fue mayúsculo y por omisión.
No sé si por casualidad o por intereses comerciales, el caso es que durante la visita de León XIV a nuestro País, se estrenó la película de Fernando Franco: «La luz». La protagoniza Alberto San Juan, quien precisamente encarna a un cura pederasta. Está claro que no pasará a la historia del cine, ni estará entre las más taquilleras. También es evidente, para quienes la hemos visto, que es la percha para tertulias y conversaciones de interés.
Y es este el tema que yo quería abordar en esta Utopía: el de conversar, el de la importancia de dialogar, de intercambiar ideas, experiencias y opiniones. Salta a la vista que en el ruedo nacional las conversaciones brillan por su ausencia: hablamos mucho. No decimos nada. Si hubiera estadísticas sobre los temas de conversación de los españoles creo que los primeros puestos serían para: el tiempo, el fútbol y las recetas de cocina.
En parte, es normal, no nos vamos a enfrentar con el vecino, ni con los amigos, mejor recurrimos a lo que no nos afecta.
Sin embargo, de la conversación, de las tertulias salen las buenas ideas y las buenas amistades. Soy tan partidaria de las conversaciones, me gusta tanto el verbo conversar que he propuesto a algunas personas que nos pongamos a ello. Que nos citemos de vez en cuando, una vez al mes, por ejemplo, para hablar de lo que preocupa a nuestra sociedad, que durante esos treinta días pensemos en él tema o los temas que hayamos acordado, leamos sobre los mismos y extraigamos nuestras conclusiones, para que las podamos llevar a la tertulia, sin ambages y sin censuras. Dejando a todos que digan lo que quieren decir y lo que piensan de nuestro siglo XXI.
He dado un paso más y he propuesto que aprovechando los once meses que nos quedan para las elecciones municipales y autonómicas conversemos sobre nuestros colegios en Logroño y en los pueblos, sobre si para la primavera de 2027 podrían contar con buenos sistemas de climatización, porque ya es sabido que las temperaturas de agosto, con el cambio climático las tenemos en mayo y las aulas de infantil, primaria, secundaria y bachillerato se convierten en hornos para niños y adolescentes, así como para sus maestros y profesores. La recuperación de las cocinas en los colegios e incluso un comedor universitario al estilo de los que existen en la mayoría de las universidades públicas de este país sería otro buen tema de conversación. Son cuestiones que afectan a ayuntamientos y Comunidad Autónoma, aquí no sirve echar la culpa ni a Europa, ni a la Moncloa.
Lo mismo se podría decir del ámbito de la Justicia en La Rioja, porque el estado de los juzgados de Calahorra y Haro, afecta a nuestra comunidad, a la consejería correspondiente. La falta de jueces es también preocupante y quizás en este apartado, como en el de la falta de médicos, convendría hablar de por qué Logroño tiene tan poco atractivo para las personas que después de haber aprobado una oposición vienen a nuestra tierra, cuando no les queda otro remedio y ya el primer día solicitan el traslado a su lugar de origen o a otra región. En mi antigua empresa también ocurre esto: RTVE, pero la plantilla es pequeña y tal vez por eso, pasa más desapercibida.
Quizás esos temas tan cercanos nos lleven a tratar sobre la falta de viviendas en alquiler, el elevado precio de las mismas, los salarios comparativamente más bajos que en otras comunidades.
Conversar sobre lo que ocurre aquí, hablar de posibles soluciones y buscar el porqué de los problemas. Trasladar nuestras inquietudes a quienes pueden solucionarlas y hacer un seguimiento para comprobar que efectivamente se han puesto en marcha y se están solucionando, no quiere decir que olvidemos otros problemas mayores: Gaza, Ucrania, Irán, inmigrantes, desaparición de Europa en la toma de decisiones internacionales… Hablar de lo que vivimos más cerca quiere decir, a mi juicio, que si exigimos a los nuestros y como exigentes con nosotros mismos, también estamos exigiendo a los grandes poderes del mundo que nos dejen vivir con dignidad. Esa dignidad a la que el Papa, se ha referido en su reciente visita a España y que quienes pueden hacer algo han aplaudido durante siete minutos -son muchos minutos- (En un informativo de radio dan para tres informaciones con sus correspondientes testimonios de los protagonistas).
Si de lo que se trata es de conversar sobre el desorden mundial, las guerras y la Inteligencia Artificial les recomiendo las lecturas de opiniones, análisis e informaciones de Andrea Rizzi, de verdad que merecen la pena, al margen de lo que esté pasando en la cúpula de PRISA. En cuanto a los que prefieren el debate de la política nacional, si de verdad les interesa la situación, La Vanguardia es un gran periódico y Carles Castro un buen periodista, analista y profesor de Universidad.
En fin, que el tiempo es un bien tan escaso o más que el agua y no me quiero alargar. Por cierto, la inteligencia artificial no solo hace peligrar a la inteligencia humana, sino que puede acabar con los recursos de agua en nuestro planeta. Espero que si pueden conversen: escuchen primero y hablen después. En cuanto a mi entorno de corta y media proximidad me gustaría que contasen conmigo para conversar.
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