Solo un entorno escolar de Logroño respira aire seguro conforme a las directrices de la OMS
Todos los entornos escolares de Logroño, excepto el del CEIP Ana María Matute, están por encima de los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) considerados seguros por la OMS. Éste es el resultado obtenido en la capital riojana por una campaña estatal de ciencia ciudadana en la que participaron el grupo local de Ecologistas en Acción y FAPA Rioja y más de una veintena de personas voluntarias de todas las edades.
En Logroño se instalaron 34 captadores en otros tantos entornos escolares distintos. Los dispositivos permanecieron instalados durante un periodo de tres semanas, entre el 8 y el 30 de noviembre de 2025, y han permitido obtener una muestra representativa de los niveles de concentración de NOâ en distintos puntos de la ciudad.
Estudio completo: la calidad del aire en todos los centros escolares
Todas las mediciones, excepto la correspondiente al entorno del CEIP Ana María Matute, superan los 10 µg/m³, valor anual considerado seguro por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esto implica que el 97% de los entornos escolares está expuesta a niveles considerados inseguros por el citado organismo internacional. Además, resulta muy preocupante que el entorno del CPC Agustinas supere los 30 µg/m³ y el del CEIP Vuelo Madrid Manila esté muy próximo a ese valor, lo cual supone un 300% más de los valores anuales considerados seguros por la OMS.
El estudio ha identificado cuatro entornos escolares, los de CPC Agustinas, CEIP Vuelo Madrid Manila, CEIP Caballero de la Rosa e IES Duques de Nájera, con niveles superiores a 25 µg/m³, lo que supera, en la media de las tres semanas analizadas, el límite diario considerado seguro por la OMS, esto es, durante tres semanas han superado de media un límite que, según la OMS, no debería superarse ni en un solo día.
Además, un total de 15 centros escolares (45,45%) superan los 20 µg/m³, límite anual establecido en la nueva Directiva europea de calidad del aire aprobada en octubre de 2024, cuya entrada en vigor está prevista para 2030. Además, cinco centros (15,15%) presentan valores muy cercanos a ese límite, por encima de los 19,4 µg/m³. En consecuencia, el 60,60% de los entornos escolares medidos se encuentra incumpliendo o en riesgo inminente de incumplir la normativa europea.
Por otro lado, el análisis de estos datos pone de manifiesto una relación directa y significativa entre la intensidad del tráfico rodado a motor y los niveles de contaminación registrados. En concreto, el entorno del CPC Agustinas registra el valor más alto (32,9 µg/m³), coincidiendo con una de las vías con mayor intensidad de tráfico. Este valor triplica los niveles recomendados por la OMS y supera en más de un 50% los futuros límites europeos.
Tambuién el CEIP Vuelo Madrid Manila (29,5 µg/m³), la proximidad a calles con múltiples carriles de circulación (tres en República Argentina y dos en Huesca) explica los elevados niveles registrados y recoge que es “especialmente preocupante” que el patio escolar de infantil se ubique junto a esta intersección. El CEIP Caballero de la Rosa (26,9 µg/m³) presenta una alta exposición debido a la confluencia de hasta 14 carriles de tráfico a motor y la presencia de un gran aparcamiento y el entorno del IES Duques de Nájera (26,1 µg/m³) también muestra niveles elevados en una zona de gran densidad circulatoria.
Otros centros con valores superiores a 20 µg/m³, lo que incumple la Directiva comunitaria, están igualmente asociados a alta densidad de tráfico, incluyen: CEIP Las Gaunas, IES Cosme García, CPC Jesuitas, CPC Escolapias del Sotillo, CEIP Doctores Castroviejo, CEIP Duquesa de la Victoria, IES Tomás Mingot, CEIP Espartero y Hermanos D’Elhuyar.
Además, los responsables del estudio resultan el ejemplo del IES Batalla de Clavijo, donde se colocaron dos captadores, en el exterior (16,79 µg/m³) y en el interior (10,8 µg/m³), lo que muestra la relación entre el tráfico y la contaminación atmosférica. “Esto supone una concentración un 55,46% mayor en la zona expuesta al tráfico, evidenciando el impacto directo de este factor”.
Efectos altamente nocivos para la población
“Todos estos resultados son muy preocupantes”, dicen desde FAPA y Ecologistas en Acción, responsables de la medición.. El dióxido de nitrógeno (NOâ) es un compuesto altamente oxidante con efectos nocivos directos sobre la salud humana. Por su vía de entrada al organismo a través de la respiración, el NO2 genera importantes problemas respiratorios, como un aumento de la incidencia de asma, enfermedades inflamatorias bronquiales o pulmonares, patología irritativa y alérgica.
Más allá de esto, al tratarse de un importante proinflamatorio puede asociar efectos mucho más severos en el ámbito de la salud cardiovascular o cerebral. Valga como ejemplo un reciente estudio publicado en 2026 que identifica al dióxido de nitrógeno y al ozono (resultante de forma secundaria de los niveles del primero) como los dos principales contaminantes responsables de los ingresos en urgencias asociados a enfermedades neurológicas en 10 provincias españolas (Iriso el al (2026). How air pollution and extreme temperatures affect emergency hospital admissions due to neurological diseases: A study in 10 Spanish provinces. Atmospheric Environment, 364, 121663).
La elección de los entornos escolares para su medición no es casual. “La infancia constituye uno de los grupos más vulnerables a la contaminación atmosférica debido a varios factores fisiológicos: mayor frecuencia respiratoria, mayor proporción de aire inhalado en relación con su peso corporal, mayor actividad física al aire libre y la inmadurez tanto de sus pulmones como de su sistema inmunitario. Todo ello incrementa significativamente el impacto de los contaminantes sobre su salud”, recalcan.
En definitiva, los responsables del estudio subrayan que los datos obtenidos “evidencian una relación clara entre el tráfico motorizado y los niveles de contaminación por NOâ en los entornos escolares de Logroño” y que esta situación supone “un riesgo significativo para la salud de la población infantil, especialmente en aquellos centros con niveles superiores a 25 µg/m³”.
Por ello, Ecologistas en Acción y Fapa Rioja consideran imprescindible la implantación urgente de Zonas de Bajas Emisiones en todos los entornos escolares, la priorización de actuaciones en los centros con mayores niveles de contaminación y el cumplimiento efectivo de la Ley de Cambio Climático y su normativa de desarrollo. “Garantizar una buena calidad del aire en los entornos escolares no solo es una obligación legal, sino una medida esencial para proteger la salud de la infancia y avanzar hacia un modelo de ciudad más sostenible y habitable”.