El Fiscal pide 52 años de cárcel para el asesino confeso de Salwa y el intento de homicidio de sus tres hijos en Logroño
El Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 juzgará el 13 de febrero, y mediante jurado popular, al marido de Salwa, asesinada en julio del 2023 a manos de éste, según él mismo confesó, al que el Ministerio Fiscal pide 52 años acusado de su asesinato y del intento de homicidio de los hijos de ambos.
Tal y como relata el escrito de acusación, el 29 de junio de 2016 el acusado llegó a España como refugiado desde el Líbano, procedente de Siria, acompañado de su mujer y de sus tres hijos. Tras residir en un centro de refugiados, la familia empezó a residir en un domicilio de la Plaza Martínez Flamarique. Después la mujer quiso formarse en varios cursos, se quitó el pañuelo que le cubría el rostro y cabello y quiso encontrara un trabajo.
El escrito de la Fiscalía recoge que “el acusado empezó a sospechar de que su mujer estaba pensando divorciarse y llevarse a los niños a Alemania, donde vivían sus padres. ”Dispuesto a no consentirlo jamás“, indica el Ministerio Fiscal, ”el acusado lo preparó todo para, estando los niños fuera de casa, poder matar a su mujer y, después, acabar también con la vida de los hijos“.
De esta forma, se llevó a los niños a la biblioteca Rafael Azcona y, despúes, volvió a casa y, “movido por el sólo afán de arrebatarle la vida, de manera sorpresiva le golpeó violentamente en la cabeza con un objeto decorativo”. El acusado prosiguió con los golpes y, cuando ya estaba “inerme y casi sin consciencia”, cogió unos cuchillos que tenían en la cocina con los que le propinó “multitud de heridas incisas en el tórax anterior, en la zona central de la espalda y en los antebrazos”.
El Fiscal destaca que la muerte de Salwa “tuvo lugar en medio de una dolorosa agonía innecesariamente alargada tras la multitud de golpes y las reiteradas cuchilladas en zonas no necesariamente vitales, que prolongaron su padecimiento hasta el extremo”.
Una vez se hubo asegurado la muerte de su esposa, y tras limpiarse las manos con lejía, se cambió de ropa y calzado y fue a por los niños. Se subió con ellos a un autobús urbano que les llevó hasta la zona del camino de la Harinera, a la vera del río Ebro. Ahí, “les invitó a acercarse a la ribera, sabiendo que ninguno sabía nadar, y cogió sorpresivamente al menor de ocho años, al que intentó arrojar al agua en un lugar de profundidad suficiente para cubrir la altura de los pequeños y dotada de fuerte corriente”.
“A pesar de los esfuerzos del padre, el niño logró zafarse y emprender aterrorizado la huida, hasta llegar a donde se encontraban unas persona”, recoge el escrito del Fiscal. Mientras, el acusado se dirigió a los otros dos (de nueve y once años) y los arrojó al río, pero no pudo ahogarlos porque acudieron las personas que habían sido alertadas por el pequeño, y gracias a las que resultaron los tres hijos indemnes.
Un delito de asesinato y tres de homicidio en grado de tentativa
Para el Fiscal, estos hechos constituyen un delito de asesinato y tres de homicidio en grado de tentativa, del que considera responsable al acusado en concepto de autor.
Le aplica, además, en el delito de asesinato las agravantes de abuso de condición de género y de parentesco; y en los delitos de homicidio, las agravantes de abuso de -superioridad y de parentesco.
Le pide 25 años por el delito de asesinato, y nueve por cada uno de los delitos de homicidio; en total, 52 años de cárcel.
También, alejamiento a una distancia no inferior a 200 metros de sus hijos en relación a su domicilio, centro de estudios y lugares que éstos frecuenten, así como a comunicarse con ellos por vía telefónica, telemática o de cualquier otro medio por cinco años.
Como responsabilidad civil, indemnizar a cada uno de sus hijos por la muerte de su madre en 150.000 euros y en 50.000 euros por sus propios perjuicios padecidos. A cada uno de los progenitores de Salwa por la muerte de su hija en 60.000 euros.