Más allá del asfalto: el cole de Logroño que transforma su patio en un aula de vida y biodiversidad
No se resignan a que el patio de su colegio sea unan explanada de cemento. Quieren transformarlo, renovarlo y naturalizarlo. Este sigue siendo el objetivo de la comunidad educativa del CEIP Las Gaunas en Logroño porque entienden este espacio como algo más que un rectángulo de hormigón en que correr tras un balón. Los recreos en este cole de Logroño se han convertido en una experiencia pedagógica, un refugio climático y, sobre todo, un proyecto de comunidad.
Así y bajo el lema, “naturalización y transformación”, la comunidad educativa de este centro está rediseñando los espacios exteriores para responder a las necesidades cambiantes del alumnado que piden más verde, más calma y nuevas formas de jugar. Así lo entiende la directora del centro, Marina Gómez Hacha: “En Las Gaunas el patio es algo más que un patio. Es un espacio que tiene que responder a las necesidades cambiantes del alumnado. Antes los patios estaban centralizados siempre en los deportes, pero ahora los intereses van variando, son más diversos y hay que intentar dar respuesta. Y eso es lo que tratamos de hacer con el proyecto de patios, darle un aire diferente y dar cabida a esas necesidades que el alumnado nos ha mostrado”.
Y desde hace unas semanas, un mural infográfico preside el fondo del patio. Un mural que es algo más que una decoración estética y que nace de un Programa de Innovación Educativa que han realizado conjuntamente con la Consejería de Educación. Laura Zuloaga es profesora y madre: “No buscábamos algo únicamente artístico, queríamos que tuviese un valor pedagógico añadido”. Sumaron a este proyecto a la artista y psicóloga medioambiental Lourdes Berzas, Loubé para diseñar un mural sobre especies de nuestro entorno cercano.
El alumnado de primero de Primaria estaba trabajando el proyecto de los animales así que fueron los elegidos para trabajar junto a la artista. “Seleccionó tres especies de nuestro entorno: el vencejo, el mirlo y la paloma, el alumnado de primero investigó sobre estas tres especies y fueron explicando por el resto de aulas sus investigaciones para que todo el cole las conociera un poco más y pudieran votar por sus favoritos. La especie más votada por la comunidad educativa sería la que ilustrara el gran mural”. Y las más votadas fueron el vencejo y mirlo y esas son las especies que ilustran el gran mural. “La artista, junto al alumnado de primero, plasmó lo que la información y dibujos que querían que apareciera. Y el alumnado de primaria y cuarto plasmaron ese boceto se proyectó al mural del fondo del patio con el asesoramiento de Lourdes Berzas. ”Durante una semana, muy intensa, los escolares estuvieron trabajando en el mural. Muchas partes del mural han sido dibujadas por el alumnado“. Ahora solo queda la puesta en escena. ”Estamos pendiente del cielo para ver cuándo podemos hacer la presentación oficial en la que el alumnado de primero será el maestro de ceremonias y quien explique el mural infográfico“. Un trabajo que permanecerá en el patio ”porque la idea es reutilizarlo a lo largo de los cursos cuando se aborden los distintos ecosistemas y especies animales, porque a veces nos fijamos más en los koalas o los pingüinos que en lo que tenemos a nuestro alrededor“, reflexiona Zuloaga. El mural servirá ahora como recurso didáctico permanente para estudiar los ecosistemas locales sin salir del recinto escolar.
Pero el empeño de esta profesora y directora va más allá. La transformación comenzó el curso pasado. “Plantamos unas 150 plantas en los lindes y en un futuro tendremos unos laterales más verdes”. Y este año han transformado el porche del centro en espacio más agradable. “Lo hemos pintado de blanco y hemos habilitado rincones de juegos (Lego) donde el alumnado puede jugar durante el recreo”.
En otro rincón del colegio han habilitado una agradable zona de lectura bajo un magnolio. “Un rincón natural con troncos al que el profesorado sale a leer o comentar en un espacio más natural y relajado”.
La chispa de “Concéntrico” y el motor de las familias
El origen de este cambio hay que buscarlo en Concéntrico. Y es que el CEIP Las Gaunas fue uno de los lugares receptores de las obras efímeras de este festival de arquitectura. “Al tener que retirar la instalación artística por motivos de seguridad, el colegio detectó un vacío porque el alumnado ya había hecho suyo ese espacio diferente”, recuerda la directora del centro. Y es que en este centro conciben el patio como un ente vivo: “Antes los patios estaban centralizados en los deportes, pero los intereses ahora son más diversos”. Esta metamorfosis no sería posible sin la comisión de patio, la AMPA y las familias voluntarias que “muchas mañanas de fin de semana se acercan al cole a pintar y echar una mano”.
Y una vez tachado el mural, en el cuaderno aún quedan proyectos pendientes para lograr un “patio más humano”. A pesar de las limitaciones presupuestarias, la comunidad educativa seguirá tirando de creatividad y voluntad para lograr su próximo objetivo: los recursos suficientes para dotar a los más pequeños del colegio de una estructura de juegos.