El permiso por nacimiento como derecho y no como privilegio: “No son bajas ni vacaciones”
Alicia y Enrique tienen dos hijos, la mayor tiene tres años y medio. El pequeño cumplirá un año el próximo 14 de febrero. En ambos casos, este matrimonio de Logroño, ha disfrutado de la prestación por nacimiento y cuidado de menor. A lo largo de 2025, el gasto en estas prestaciones superó los 3.800 millones, 24,4 millones en La Rioja. Y como dice Alicia, “nadie tiene un hijo por las ayudas, los tenemos porque queremos y nos apetece y aunque estas medidas vienen muy bien, hay que hacerlas con sentido”.
En La Rioja, de enero a diciembre de 2025, se concedieron 3.430 prestaciones: 1.483 fueron a madres y 1.947 a padres. El permiso por nacimiento es un derecho laboral retribuido que permite a cada progenitor disfrutar de 19 semanas de descanso tras el nacimiento, adopción o acogimiento de un hijo. El pasado mes de julio se mejoró esta protección con la ampliación en tres semanas del permiso de nacimiento y cuidado de menor, que pasó de 16 a 19 semanas, y hasta 32 semanas en el caso de las familias monoparentales.
Así, cada progenitor tiene sus 19 semanas y pueden disfrutarlas simultáneamente o en momentos distintos. Eso sí, tras el nacimiento, cada uno debe disfrutar unas semanas seguidas. La normativa establece que el primer tramo, seis semanas, debe realizarse de forma continuada inmediatamente después del parto o resolución de adopción. El resto del tiempo puede disponerse en periodos sucesivos.
Además, se añaden dos semanas adicionales de permiso para el cuidado del menor (cuatro en familias monoparentales), que podrán disfrutarse de forma flexible hasta que el hijo o hija cumpla 8 años. Este derecho puede solicitarse retroactivamente para nacimientos a partir del 2 de agosto de 2024 y ya está disponible desde el 1 de enero de 2026. La solicitud puede presentarse con una antelación máxima de 15 días a la fecha de inicio del periodo de disfrute. La cuantía de estas prestaciones es equivalente al cien por cien de la base de cotización por contingencias comunes del mes inmediatamente anterior al mes previo de inicio del descanso.
Es fundamental estar los dos en casa durante las primeras semanas para que, entre otras cosas, la madre se pueda recuperar. Hay una parte física importante tras el parto y la presencia de la pareja es vital".
Alicia y Enrique ya han vuelto a normalidad laboral, pero reconocen que el hecho de que los dos hayan podido disfrutar de estos permisos es importante y necesario para toda la familia. “Desde San Mateo y hasta el 12 de diciembre he disfrutado yo solo del permiso”, cuenta Enrique. Alicia lo hizo desde mayo hasta junio. “Este tiempo que hemos podido estar solos con el bebé ha sido un respiro muy bueno para poder atender a nuestro hijo, tiempo durante el que hemos podido crear un vínculo muy especial con él”, reconoce Enrique. Aun así, siente envidia al compararse con otros países europeos. “Los doce primeros meses del bebé son esenciales, aquí todavía no tenemos esa suerte. Vamos bastante retrasados con respecto a Europa en este sentido”.
Afirmación que comparte Alicia. “Es una medida muy positiva, pero corta”. La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia exclusiva durante los seis primeros meses de vida, algo que en muchas familias es imposible o bastante complicado. “Es imposible cumplir con una jornada laboral y poder dar pecho a demanda”, asegura Alicia. “Yo no he tenido esa suerte aunque tengas a tu pareja en casa con el niño”. Asimismo celebra que los hombres puedan disfrutar de este derecho porque, además de favorecer el vínculo con los bebés, “es fundamental estar los dos en casa durante las primeras semanas para que, entre otras cosas, la madre se pueda recuperar. Hay una parte física importante tras el parto y la presencia de la pareja es vital”.
Los derechos cuestan conseguirlos y si se consiguen es por algo, no son un capricho"
Este matrimonio considera estos permisos como un derecho adquirido. “No son bajas ni vacaciones, dos términos antónimos que se utilizan al hablar de la situación de las personas que están disfrutando de estos permisos -todavía estás de vacaciones, aún estás de baja- y que no se ajustan a la realidad. La terminología dice mucho de cómo se percibe este permiso”, considera Enrique. Y al igual que rechaza estos dos términos, también reacciona ante comentarios de personas que no tuvieron tanta suerte como él. “No os quejéis, yo solo tuve tres días o quince... Los derechos cuestan conseguirlos y si se consiguen es por algo, no son un capricho”, sentencia.
En La Rioja, cerca del 57 por ciento de las prestaciones se han concedido a hombres. Afortunadamente, cuenta Alicia, los tiempos van cambiando y “cada vez son más hombres los que disfrutan de estos derechos y se implican en la crianza de los hijos”. Enrique es uno de ellos. “Me parece lo natural, lo lógico. Me da rabia que sigua siendo lo extraordinario”. Ha asistido a cursos en la Universidad Popular de Logroño, “y en algunos, era el único hombre”. Disfruta de derechos adquiridos y a la vez ha servido de ejemplo a su hija mayor: “papá perfectamente se puede quedar en casa cuidando del bebé mientras mamá trabaja”. Aun así todavía quedan personas con mentalidad machista que piensan que el cuidado de los hijos es cosa de ellas. “Todavía existe esta mentalidad, es triste, pero es así. Una vez me fui de vacaciones solo con mis hijos porque mi mujer se había ido unos días con unas amigas y hubo personas que no lo entendieron del todo. Anteriormente, también me fui yo unos días con mis amigos. En estos casos nunca nos preguntan con quién se han quedado los niños. A la madre casi siempre”.
Sin embargo, las excedencias siguen siendo femeninas. A lo largo de 2025, en La Rioja se registraron 518, cuatro más que en 2024. Y de este total, más del 90 por ciento, 471, fueron solicitadas por mujeres, frente al 9 por ciento (47) que fueron solicitadas por hombres.