El Defensor del Pueblo investigará decenas de deficiencias en las escuelas infantiles: “Nos tememos una desgracia”
Goteras y filtraciones que provocan moho, deterioro de cubiertas que han acarreado la visita de los bomberos en diversas ocasiones, cascotes bajo el foso de arena, falta de limpieza, grietas, pintura deteriorada, baldosas rotas, pavimentos levantados, ausencia de aire acondicionado, problemas con la calefacción, ventanas y carpinterías ineficientes, rampas que no respetan la normativa. Y así hasta más de un centenar de deficiencias que el Defensor del Pueblo investigará en las escuelas infantiles de la Comunidad de Madrid, cuyas educadoras están en huelga desde el 7 de abril. La huelga no solo reclama una subida de salarios que dignifique su profesión, sino la mejora del entorno en el que la infancia se ve obligada a crecer y educarse sus primeros meses de vida.
“Vamos a intentar que no tenga que pasar una desgracia para que las cosas cambien”, adelanta Rosa Marín como portavoz de la Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles (PLEI) de Madrid. Esta educadora en un colegio de Las Rozas de gestión directa por parte de la Comunidad de Madrid recuerda cómo este invierno dos aulas de su anterior escuela se inundaron por las lluvias. “He visto hasta cómo se caían los baldosines de un baño. Ahí deben funcionar cuatro retretes por aula, pero dos sistemáticamente estaban rotos, año tras años. Y había persianas que no se levantaban, así que hemos estado sin luz natural los meses que han tardado en arreglarlo”, ejemplifica.
Estos apenas son algunos ejemplos de la batería de deficiencias y necesidades que la PLEI entregó al Defensor del Pueblo. Ahora, el organismo que lidera Ángel Gabilondo les ha respondido que abrirá actuaciones de oficio con las administraciones titulares de los centros. En concreto, se han iniciado ya actuaciones con la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades de la Comunidad de Madrid y los ayuntamientos de Madrid, Majadahonda y Colmenar Viejo, informaron en un escrito.
Sin asumir sus competencias
Marín asegura que habla “de cosas que de verdad dificultan el día a día en las escuelas y sería hasta para cerrarlas, porque siguen abriendo en unas condiciones que no son las adecuadas ni para la infancia ni para mantener la calidad educativa que se merecen las criaturas”. A la espera de que la investigación por parte del Defensor del Pueblo colme las esperanzas de la plantilla, las administraciones se pasan la pelota unas a otras.
La portavoz explica a elDiario.es que las competencias de infraestructuras de las escuelas públicas, tengan gestión directa o privatizada, siempre recaen en la Comunidad, mientras que el mantenimiento es competencia de los ayuntamientos. “Les comentas una deficiencia y te dicen que es de la infraestructura, pero luego los otros te dicen que es por falta de mantenimiento, y mientras la escuela se cae a pedazos” denuncia.
El esfuerzo “titánico” –tal y como lo caracteriza esta educadora infantil– que han realizado sus compañeras para enumerar y documentar los desperfectos de sus escuelas una por una se ha materializado en un dosier de más de 40 páginas que también obra en poder de la Consejería de Educación, con Mercedes Zarzalejo al frente. “Cuando nos reunimos con ella se comprometió a comunicar al departamento de Obras e Infraestructuras estas deficiencias si se las mandábamos en un informe. Esto es de risa. Tendría que ser ella quien las tuviera registradas porque sabemos que las direcciones de las escuelas se las han hecho llegar”, se queja Marín. Desde el envío, meses mediante, no han obtenido respuesta alguna. “Somos conscientes del papel limitado del Defensor, pero creemos que sí puede presionar de alguna manera para que las cosas mejores”, añade.
Precinto de los bomberos
Alba, educadora infantil en la escuela La Almudena, de gestión directa por parte de la Comunidad, sostiene que “están dejando morir” a su centro: “Es de los más antiguos de la región y todos los años, en la época de lluvias, sufrimos humedades, filtraciones y goteras”. Situado en Hortaleza, en este centro peligra la cubierta. Tanto, que los bomberos han llegado a acordonar algunas zonas. A ello se suman aulas inhabilitadas por la presencia de moho. “Trabajamos con bebés y con niños muy pequeños y nos tememos que algún día pueda ocurrir alguna desgracia”, advierte.
A La Almudena acuden cerca de un centenar de alumnos todos los días. “Pensamos que no hacen reparaciones estructurales porque prefieren que llegue el día en que tengan que cerrar o tirar la escuela. Suponemos que para después hacer una nueva, pero de gestión indirecta”, indica la educadora infantil.
María es madre de una criatura que este curso ha acudido a La Almudena, al curso de 0 a 1 años. “La cubierta está destrozada. Yo no sé si la integridad de los niños está a salvo”, secunda. No es el único aspecto que le preocupa, pues la falta de aires acondicionados acarrea numerosas incomodidades para la plantilla y los propios bebés, que tienen que estar rodeados de pingüinos. “Eso no puede ser sano. A veces he recogido a mi hija a 38 grados. Es un centro muy grande y sus instalaciones podrían estar muchísimo mejor, porque ahora es lamentable”, se queja.
Desde su punto de vista, no se invierte más dinero en las infraestructuras de las escuelas infantiles “porque los niños pequeños no pueden hablar”. “No sé dónde irá ese dinero, pero no va a remediar los desperfectos de la escuela. No puede ser que empecemos el curso y durante tres semanas no se pueda utilizar el aseo por las humedades que tiene, como pasó el año pasado”, rememora.
Cascotes debajo de la arena
Las escuelas infantiles se suceden una tras otra en el informe que entregaron al Defensor del Pueblo. El centro Ori Ori de San Blas, gestionado también directamente por la Comunidad de Madrid, es otro. Ana Muñoz trabaja como educadora infantil en este chalet antiguo de dos plantas: “Se está cayendo el enfoscado de la fachada y tuvieron que intervenir los bomberos el curso pasado. La dirección hizo los informes pertinentes, lo elevó a la Consejería, han venido a verlo, pero no han hecho nada”.
Uno de los aspectos que más preocupa en esta escuela infantil es la presencia de cascotes bajo la arena del patio de los pequeños de 2 a 3 años. “Nuestro patio está hecho sobre residuos de obra”, expone. Entre las deficiencias también se encuentran grietas en diversos muros, humedades, desprendimiento de parte de la fachada, ventanas de hierro en mal estado y una claraboya en la cubierta que está rajada, lo que provoca goteras.
Sin embargo, la cuestión no va solo de si arreglar las escuelas infantiles o no, sino también del respeto a sus trabajadores. Jorge Abad, maestro de educación infantil en la escuela Tarabilla, centro ubicado en Ciudad Lineal propiedad del Ayuntamiento de la capital, pero de gestión privatizada, detalla las calamidades que ha sorteado la plantilla este último curso. “Aquí las trabajadoras y las familias hemos tenido que luchar para tener el aire acondicionado que llevaba tres años sin funcionar, se ha reformado el patio y se ha terminado con un problema de palomas que defecaban en él”, comenta.
En este caso, fueron tantas las quejas que la junta municipal del distrito de Ciudad Lineal determinó que la escuela necesitaba una reforma integral y se comprometieron a llevar a los alumnos y educadoras a otro centro durante la remodelación. Finalmente, el Ayuntamiento no encontró alternativa y optó por ofrecer a las familias más puntos por irse a otra escuela y hasta 600 euros por acudir a una privada. “Con las educadoras, como nuestro contrato terminaba este año, decidieron no renovarlo. Gracias al apoyo y la presión de las familias estamos aquí, un año más, pero no sabemos qué ocurrirá el curso 27-28”, finaliza Abad.