Almeida presume de hacer desaparecer 'la boina' de contaminación en el escenario donde alumbró Madrid 360
“Hoy no hay boina en Madrid más que nuestra parpusa”, decía este viernes el alcalde de Madrid a los medios de comunicación, en un acto el el que ha hecho balance de los siete años de aplicación de Madrid 360, una estrategia de sostenibilidad ambiental que presentó con escaso contenido en el mismo Faro de Moncloa donde ha convocado hoy a los periodistas.
El adiós a esta boina de contaminación se ha producido según el regidor después de que 21 de las 24 estaciones de medición hayan regristrado niveles de dióxido de nitrógeno inferiores a los que exigirá la Unión Europea al final de la década, según los datos recogidos hasta agosto.
“Con cuatro años de adelanto, el Ayuntamiento de Madrid ha conseguido que casi el 90% de sus estaciones cumplan unos límites de calidad que están en el horizonte de 2030”, ha destacado el regidor, quien ha asegurado que “los madrileños respiran la mejor calidad del aire que nunca se ha respirado en esta ciudad”. Los registros de junio, julio y agosto consolidan el descenso del NO2 observado durante los últimos años. Según el balance municipal, Madrid cumpliría actualmente la directiva europea vigente, cuyo límite anual se sitúa en 40 microgramos por metro cúbico, como ya ha sucedido durante cuatro años consecutivos.
En agosto de 2026, únicamente las estaciones de Barajas Pueblo, Ensanche de Vallecas y Plaza Elíptica superaron los 20 microgramos por metro cúbico, aunque las tres permanecieron por debajo de los 30 y, por tanto, alejadas del límite de 40 establecido en la normativa actual. Un año antes, 15 estaciones rebasaban el futuro límite europeo. La diferencia es mayor respecto a agosto de 2019, antes de la puesta en marcha de Madrid 360, cuando 22 de las 24 estaciones registraban niveles superiores a los 20 microgramos. Tres superaban entonces los 40 y otras 19 se situaban por encima de los 30.
En junio de este año, 16 estaciones se situaron por debajo de los 20 microgramos, por lo que, por primera vez, dos de cada tres puntos de medición cumplían el límite previsto para 2030. En junio de 2019 solo la estación de El Pardo registró menos de 20 microgramos, mientras que seis superaron los 40 y un total de 19 rebasaron los 30. La tendencia continuó en julio, cuando 17 de las 24 estaciones marcaron niveles inferiores a los 20 microgramos. En el mismo mes de 2019, solo una estación se situó por debajo de ese umbral, 19 superaron los 30 microgramos y tres rebasaron los 40.
Madrid infringió entre 2010 y 2021 los umbrales anuales de NO2 establecidos por la directiva europea vigente. El peor dato de la última década se produjo en 2017, cuando 15 de las 24 estaciones superaron el límite de 40 microgramos por metro cúbico. La capital logró cumplir los límites europeos por primera vez en 2022, después de la aprobación de zonas de bajas emisiones como la de Madrid Central, que estableció Manuela Carmena, y otra alrededor de Plaza Elíptica que creó Almeida para intentar bajar los niveles de la estación que más contaminación registraba. A día de hoy casi todos los vehículos sin etiqueta tienen prohibido circular por el término municipal de Madrid.
A lo largo de estos años el equipo de Almeida ha ido introduciendo también algunas excepciones polémicas a estas zonas de bajas emisiones. La última fue la de permitir que los residentes pudieran seguir circulando con coches de tipo A -los más contaminantes- a condición de que solo pudieran aparcar en su barrio. La prórroga, adoptada para el año 2025 y extendida en 2026, se mantendrá previsiblemente también en 2027, ha explicado este viernes.
Ayudas y sin autobuses diésel
El Gobierno municipal atribuye el descenso de la contaminación a medidas como la prohibición de las calderas de carbón, la implantación progresiva de la Zona de Bajas Emisiones y las restricciones a los vehículos sin distintivo ambiental. Según los datos municipales, los accesos de los vehículos más contaminantes han caído un 41% en Distrito Centro y un 94% en Plaza Elíptica. Almeida también ha destacado las ayudas para renovar el parque automovilístico, dotadas con más de 100 millones de euros, la creación de centros de movilidad intermodal y las actuaciones desarrolladas en materia de tratamiento de residuos y zonas verdes.
La Empresa Municipal de Transportes (EMT) eliminó los autobuses diésel de su flota en diciembre de 2022 y cerró 2025 con un récord de 512 millones de viajeros, 73 millones más que en 2019. La ciudad dispone además de 77,2 kilómetros adicionales de carriles bus, 762 paradas más y 18 nuevas líneas. Bicimad se ha extendido a los 21 distritos y cuenta con 683 estaciones y 8.385 bicicletas, frente a las 213 estaciones y 2.158 bicicletas existentes en 2019. La capital también ha multiplicado por más de cuatro sus puntos de recarga eléctrica, hasta alcanzar los 1.349.
La estrategia incluye igualmente actuaciones relacionadas con el Parque Tecnológico de Valdemingómez y la incorporación de nuevos parques y zonas verdes. Desde 2019, el Ayuntamiento ha invertido más de 116 millones de euros en 136 proyectos de conservación y mejora del patrimonio verde, de los que 120 ya han sido ejecutados.