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El Ayuntamiento de Madrid abre concurso para privatizar por 35 años el auditorio abandonado del parque Juan Carlos I

Luz verde a la privatización del auditorio al aire libre con mayor aforo de Madrid, un lugar que la mayoría de la ciudad ha olvidado porque lleva casi dos décadas sin albergar eventos. Se trata de los graderíos que el Ayuntamiento de la capital construyó a principios de los noventa en el parque Juan Carlos I, donde han actuado figuras como Björk, Alicia Keys, Avril Lavigne y grupos como Massive Attack o Guns N’ Roses.

La opción elegida por el Gobierno de Almeida para esta enajenación es la de la concesión demanial durante 35 años –prorrogables por otros cinco más– en un concurso que se inició hace unos días y que recibirá ofertas hasta el próximo 24 de noviembre, según la documentación oficial a la que ha tenido acceso Somos Madrid. El consistorio quiere modernizarlo para convertirlo “en un espacio de primer nivel que contribuya a reforzar la oferta cultural, deportiva y de ocio de la ciudad” y asegura que con este renacimiento el auditorio está llamado “a convertirse en un referente clave del liderazgo cultural de Madrid”.

Las condiciones para la explotación de este recinto fijadas en el concurso exigen que al menos el 60% de la programación sea de tipo cultural, deportivo o de ocio y que los contenidos estén dirigidos al público en general. Pero podrá compatibilizarse con un 40% de eventos privados como reuniones, conferencias, congresos, ferias u otro tipo de eventos. Y será obligatoria la apertura de un espacio de restauración también abierto al público.

La propuesta presta especial atención al informe acústico que asegure unos límites de emisiones acordes con la normativa municipal. El ruido es una de las quejas habituales en los vecindarios de espacios para eventos y parece que el Ayuntamiento de Madrid quiere curarse en salud desde el planteamiento del proyecto. No obstante, los pliegos recogen la posibilidad de que se puedan superar los niveles acústicos ordinarios hasta 30 días por año, además de abrir el parque fuera de su horario habitual.

El concurso incluye la posibilidad de que el adjudicatario pueda ampliar las instalaciones con nuevos edificios que sean compatibles con la actividad que allí se programe y cita como ejemplos el uso del espacio de la fuente cibernética como parte del escenario o de los graderíos, instalación de elementos efímeros o la apertura de la citada zona de restauración en la zona noreste del recinto. El aforo del recinto que se toma como referencia es de 9.813 personas.

El concesionario deberá pagar un canon mínimo cercano al medio millón de euros anual (empezando por 446.000 euros, al que se añadirá el 2% por cada año de explotación), además de afrontar las obras de remodelación, que el Ayuntamiento de Madrid calcula que costarán como mínimo 15,7 millones de euros. Los informes indican que el valor estimado actual de las instalaciones que se cederán es de 35,9 millones de euros.

Un auditorio de los 90 con más tiempo de abandono que de uso

La recuperación del auditorio del Juan Carlos I se empezó a cocinar durante la alcaldía de Manuela Carmena, pero continuó en verano del 2019, con Almeida recién llegado a la alcaldía de Madrid. Los documentos que forman parte del anteproyecto y que analizan el estado de las infraestructuras datan de sus primeros años de mandato y advierten de un estado de conservación aceptable, con “carencias y deterioros que deben ser subsanados”, pero sin daños importantes en sus estructuras, más allá de los producidos por el paso del tiempo en una dotación que lleva casi dos décadas sin uso.

Inaugurado en el año 1992 por José María Álvarez del Manzano con motivo de la capitalidad europea de Madrid, el recinto fue ideado durante las alcaldías socialistas de Enrique Tierno Galván y Juan Barranco, siguiendo un proyecto encabezado por el arquitecto Antonio Fernández-Alba, con estructura de hormigón y formas geométricas en los graderíos (tres rectangulares y dos triangulares).

El recinto contaba además con una fuente cibernética que ofrecía un espectáculo de luces, música y proyecciones láser muy del gusto de la época, que se cobraba a 800 pesetas la sesión en el momento de su inauguración, durante el verano de 1992. Fue apagada a principios de siglo y desde entonces no funciona por encontrarse muy dañada.

El recinto albergó conciertos durante casi 16 años hasta su clausura y abandono en el año 2008. El área de Cultura del Ayuntamiento de Madrid apuesta ahora por recuperarlo en un momento en el que la ciudad adolece de instalaciones para acoger los grandes eventos que el consistorio apuesta por atraer, con aforos de entre 5.000 y 10.000 personas, que no generen problemas de ruido en sus aledaños. En la capital, el único que tiene una capacidad similar es el del Tierno Galván, en Arganzuela, donde los vecinos han registrado numerosas quejas por la eventificación de esta zona verde durante los últimos años, en los que se ha incrementado el número de festivales que acoge.

El auditorio se privatizará de forma similar al antiguo Imax del parque Tierno Galván, que explotará durante 42 años a una empresa de musicales y que actualmente se encuentra en plena remodelación. La identidad de la empresa que gestionará el auditorio del parque Juan Carlos I será una incógnita hasta que se resuelva el concurso, pero el departamento que dirige Marta Rivera de la Cruz ya desveló el pasado invierno que al menos dos empresas se han interesado por su explotación. Fue en ese momento cuando abrió un plazo de 30 días para escuchar otras propuestas y ahora abre de forma definitiva el concurso para entregar la explotación durante los próximos 35 años.