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Cuando la baronesa Thyssen se unió a los ecologistas para encadenarse a un árbol: 20 años del primer 'no a la tala' en Madrid

Luis de la Cruz

Madrid —
17 de abril de 2026 22:22 h

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Hay tantas causas por las que organizarse que, a menudo, los activistas no tienen tiempo de rememorar sus éxitos. Este sábado, 18 de abril, la Mesa Ciudadana del Árbol ha convocado un paseo conmemorativo para acordarse de que, hace ya veinte años, se consiguió parar la tala prevista de 700 árboles del Paseo del Prado por parte de una cuarentena de colectivos agrupados en la Plataforma SOS Paseo del Prado. El triunfo, importante en la genealogía de las luchas colectivas, tiene también una presencia señalada en la memoria popular por la extraña alianza mediática que protagonizaron los ecologistas y Carmen Cervera, la baronesa Thyssen.

En las coordenadas de la época, el plan se vendía como una ampliación del espacio peatonal y una reducción del tráfico rodado en el Paseo del Prado. Sin embargo, grupos como Ecologistas en Acción pronto señalaron que la obra acabaría con el histórico bulevar y proponía la desaparición de cerca de 700 árboles, lo que suponía casi un 15% del arbolado que había en el centro de Madrid.

En 2023 Carmen Cervera publicó sus memorias a través de la pluma de la periodista Nieves Herrero. En La Baronesa. Una vida de novela, se hablaba del episodio de los árboles, por supuesto. El asunto le pilló poco antes de ser madre de Carmen y Sabina, en 2007. El plan urbanístico añadió al nerviosismo propio del inminente nacimiento, que pese a que tuvo lugar en vientre de alquiler y por fecundación in vitro, asegura que añadió “una nueva preocupación que enturbió los días y las noches previas a su nueva maternidad”.

De la lectura de la biografía autorizada de la baronesa se deduce que se tomó muy en serio el frenar el arboricidio en ciernes y, también, que la mayor de sus preocupaciones tenía que ver con los problemas colaterales que las talas podrían ocasionar a la colección de arte y al museo.

Cervera puso su ascendencia social al servicio de la empresa. En primer lugar, se reunió con Alvaro Siza. El conocido arquitecto portugués, que era el responsable del proyecto, dijo –siempre según su relato– que la remodelación implicaba la modernización de la ciudad y no tenía vuelta atrás. “A Tita no le gustó la forma en que se había dirigido a ella y la sonrisa de prepotencia que no se le borró de la cara durante toda la conversación”, dice Herreros en la biografía.

Las siguientes puertas que tocó fueron las de Alberto Ruiz-Gallardón (alcalde) y Esperanza Aguirre (presidenta de la Comunidad de Madrid). El primero era responsable directo del proyecto. La segunda, como dirigente regional, se encargaba de su viabilidad ambiental. La despacharon con buenas palabras, pero sin darle visos de que la situación pudiera revertirse, así que la aristócrata decidió pasar a la acción. Recordó una frase que Aguirre había mencionado durante la reunión: “¡Como no te encadenes a los árboles…!”, parece ser que dijo.

Fue entonces cuando se puso en contacto con la plataforma de asociaciones que estaba luchando contra la tala de los árboles. Según las crónicas, llegó a tomar la palabra durante la concentración del día seis de mayo, al igual que diversos representantes del movimiento. La gente gritaba, según anota la biógrafa, “¡Tita alcaldesa!” y “¡Gallardón dimisión!”.

La convocatoria congregó el interés de los madrileños y a cientos de personas en el Paseo del Prado. Dos horas antes de la hora, técnicos del Ayuntamiento de Madrid se acercaron para rebajar el impacto del Plan Especial Recoletos-Prado. Según sus explicaciones, solo 16 árboles –cinco plátanos de sombra y once sóphoras japónicas– se verían afectados por el plan. Por supuesto, esto no frenó la reivindicación. Después del éxito de la cita y su repercusión mediática, tanto Ruiz-Gallardón como Aguirre se apresuraron a asegurar que los árboles no serían talados. Se abriría un periodo especial de alegaciones y, se dijo, buscarían alternativas.

Los colectivos vecinales y ecologistas no se conformaron con las buenas palabras arrancadas al consistorio. Justo un año después, se manifestaron para recordar al alcalde Ruiz Gallardón que aún no había presentado el proyecto alternativo al Paseo del Prado al que se había comprometido el año anterior. Caracterizados como Ruiz-Gallardón y Esperanza Aguirre, escenificaron la tala ficticia de un plátano centenario.

En esta ocasión, la baronesa volvió a salir del Museo Thyssen-Bornemissa para participar de las protestas y reiteró su promesa de encadenarse a uno de los árboles si fuera necesario llegar a mayores. La concentración, cuya afluencia los organizadores cifraron en 5.000 personas, llegaba a las puertas de la campaña electoral que enfrentaría a Ruiz-Gallardón con el socialista Miguel Sebastián, que acudió a la convocatoria. Las icónicas fotos de Carmen Cervera vestida de blanco y ataviada con unas gruesas cadenas para atarse a un platanero pertenecen a esta segunda vez.

El origen del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza hay que buscarlo en el acuerdo de arrendamiento firmado con el gobierno de España en 1988 y en la posterior adquisición de una parte importante de la colección privada en 1993, un año después de que el museo abriera sus puertas al público. La reforma del palacio de Villahermosa, donde se asienta la institución, fue llevada a cabo por el arquitecto Rafael Moneo, que la terminó en octubre de 1992. En 2002, el reputado arquitecto volvió a hacerse cargo de la ampliación del museo y la construcción de un aparcamiento, lo que por cierto conllevó la tala de parte del arbolado de los jardines históricos.

El paseo ciudadano del sábado arrancará a las puertas del Museo Thyssen y transcurrirá por el Salón del Prado, desde la Plaza de Neptuno hasta Cibeles. Contará con la presencia destacada de miembros de la Mesa Ciudadana del Árbol y del grupo de Árboles Singulares, que analizarán algunos árboles de especial interés. Se leerá, además, un manifiesto que incide en la protección del arbolado urbano y la necesidad de convertir la ciudad en un ámbito más amable para el peatón.

En el espíritu del aniversario se puede leer la victoria como un acto casi fundacional, que inicia una etapa de mayor sensibilización ciudadana contra la vía arboricida a la modernidad. Una reclamación que se amplía desde el campo de lo medioambiental a lo ciudadano y que está en la base de los movimientos de No a la tala que han protagonizado en los últimos años vecinos de la zona de Madrid Río, Carabanchel y otros barrios de Madrid.

En 2021 la Unesco declaró el Paseo del Prado y el Buen Retiro –bajo la denominación de Pasaje de la Luz– Patrimonio Mundial. La idea de la convocatoria nació unos años después de que los árboles se salvaran. ¿Hubiera sido posible sin ellos? Posiblemente no y tampoco sin algunos de los elementos del plan de Siza que se llevaron a cabo, como la peatonalización de la cuesta de Moyano o las ampliaciones de aceras.

La Mesa Ciudadana del Árbol, como aquella Plataforma SOS Paseo del Prado de hace veinte años, es un frente único de 30 colectivos ecologistas y asociaciones vecinales. En ella encontramos a Ecologistas en Acción, la FRAVM, Madrid Ciudadanía y Patrimonio, la Asociación Española de Arboricultura, ARBA y TREPA, entre otros. El Grupo de Árboles Singulares es un grupo de trabajo de la Mesa Ciudadana del Árbol que revisa el catálogo de árboles singulares del Ayuntamiento de Madrid, que no se actualiza desde 1997, para proponer nuevos ejemplares. El tejido ciudadano quiere árboles y el sábado lo van a reivindicar celebrando victorias pasadas.